Informe del Gobierno al Consejo Nacional  :   
 Fue presentado ayer por el almirante Carrero Blanco, en una intervención que duró cincuenta y cinco minutos. 
 ABC.    02/03/1973.  Página: 21, 23-25. Páginas: 4. Párrafos: 78. 

INFORME DEL GOBIERNO Al CONSEJO NACIONAL

Fue presentado ayer por el almirante Carrero Blanco, en una intervención que duro cuarenta y cinco minutos

EL GOBIERNO PIDE A LA ALTA CÁMARA MEDIDAS CONCRETAS, CRITERIOS Y ORIENTACIONES PARA:

Ampliar la participación de tos españoles en las tareas pübfícas. Una política de la cultura, con especial atención a la cultura popular Lograr la unidad orgánica sin uniformidad esterilizadora.

Transformar y desarrollar las estructuras económicas y sociales.

Defensa de ia juventud contra quienes tratan de corromperla moral y materialmente.

Analizar las relaciones internacionales.

Fijar las relaciones Estado-Iglesia sobre los principios de la libertad religiosa y el acatamiento de la ley divina.

A las seis menos veinte de la larde dio comienzo la sesión plenaria del Consejo Nocional del Movimiento.

Iba a ser presentado o la Alta Cámara por el almirante Carrero Blanco el informe político del Gobierno.

En la presidencia, el señor Fernández Miranda, con los componentes de la Mesa del Consejo. En el banco azul, la casi totalidad de los ministros, con el presidente de las Cortes. Él vicepresidente del Gobierno sulfció al estrado y, desde la tribuna de oradores, leyó el informe aludido. La lectura duró cuarenta y cinco minutos. El señor Carrera Blanco dijo, entre otras cosas, lo siguiente:

EN la solemne ocasión en que el Caudillo dio a conocer el proyecto de la Ley Orgánica del Estado a las Cortes Españolas, no solamente expuso el contenido de la misma, sino que ofreció también los motivos históricos, las razones profundas y los principios inspiradores de la nueva Ley Fundamental que venía a culminar nuestro proceso constitucional. Por ello, aquel discurso es, con toda evidencia, la más auténtica fuente interpretativa de nuestro proceso institucional.

El Jefe del Estado señalaba en aquel discurso que: «No hemos acometido decisiones improvisadas de conjunto, ni tampoco hemos dejado de ir poniendo piedra sobre piedra un edificio institucional que no se airóte en la vida de los hombres.»

«Hemos seguido —dijo— una evolución prudente, sin olvidar que la vida de los pueblos se mide por siglos. Al dar este paso decisivo, que en cierto modo es poner la clave del arco, no cerramos la puerta a ulteriores modificaciones y complementos que, eso sí, habrán de hacerse por el camina establecido con las debidas garantías, en evitación de improvisaciones peligrosas.»

«Las Leyes Fundamentales del Estado —continuó el señor vicepresidente del Gobierno— son la formulación de manera comprensible para todo el mundo de su contenido esencial, de las líneas maestras de nuestro ser y caminar políticos. No indican, ciertamente, los pasos concretos que la realidad cambiante de cada día exige dar, pero sí marcan, con claridad meridiana, el rumbo, la orientación de nuestro caminar.

QUIZA QUIENES NOS INVITAN A OLVIDAR EL PASADO LO HACEN CON LA ESPERANZA DE QUE EL FUTURO NO TENGA NADA QUE VER CON NUESTRO PRESENTE

Hay que instrumentar la efectiva participación en el Movimiento de las mayorías nacionales

NO NEGAMOS LA NECESIDAD DEL PLURALISMO, PERO TAMPOCO ACEPTAMOS SU EXAGERACIÓN

No nos dicen cuáles son las realidades que surgen y han de surgir en el futuro desarrollo de la historia de nuestro pueblo. No nos dicen los problemas con que en cada momento nos encontramos o nos hemos de encontrar. No nos dicen cuáles han de ser las soluciones concretas para abordarlos dinámicamente, pero sí nos dicen, de manera, inequívoca, cuáles son las nietas que perseguimos y, por lo tanto, cuál es el espíritu y la voluntad con que hemos de abordarlos.»

El almirante Carrero Blanco se refirió después a lo permanente e inalterable de tos Principios de nuestro Movimiento, subrayando que lo mudable está en las circunstancias en que hayan de aplicarse, y precisó:

PREDOMINIO DE LA EFICACIA SOBRE LA RIGIDEZ

«Todo esto tiene una profunda significación. Marca, en el ámbito del funcionamiento institucional, una admirable elasticidad dinámica, un predominio de la eficacia sobre la rigidez formal, consagra un orden abierto a las realidades positivas, pero visto todo ello desde una legitimidad, unas normas fundamentales y una voluntad histórica, que indican claramente las nietas, aunque entienda que los caminos deban ser abiertos y puedan ser diversos.»

«El Caudillo y su obra son —continuó diciendo el almirante Carrero Blanco—, antes que nada, una clara lección de prudencia y realismo. Es necesario que meditemos detenidamente sus afirmaciones en el citado Mensaje de fin de año.»

«La vida política de las naciones —decía el Caudillo— es una continua renovación, un constante progreso, que no puede estancarse si no quiere ir a remolque de los acontecimientos. Por ello, el Movimiento Nacional, siempre fiel a sus raíces esenciales, no se detiene mirando atrás, sino que encara decididamente el futuro.»

«Nuestra postura política —añadía—, permanente y firme, no significa ni defiende ninguna clase de inrnovilismo.»

Estas palabras del Caudillo, que he querido repetir aquí, plantean a nuestra meditación la reiterada y clara actitud de su obra política y del significado de nuestro Movimiento Nacional, la acción del mismo, viva y dinámica, pero radicalmente fiel a sus raíces.

Refiriéndose a las normas de funcionamiento del Consejo Nacional del Movimiento, aprobadas por su Pleno, en sesión de 27 de noviembre pasado, afirmó el vicepresidente del Gobierno, que tales normas lograrán impulsar las actividades del Consejo Nacional en toda su amplia grama d« competencias.

Destacó la afirmación del Caudillo de que corresponde al Consejo Nacional la concreción de los principios a las circunstancias de cada momento en la incitación constante de criterios operativos que ha de ofrecer al Gobierno como defensa de nuestras instituciones.

Este informe político del Gobierno —dijo luego—-, previsto en el artículo 32 de la Ley Orgánica del Movimiento y su Consejo Nacional, estoy seguro que será el comienzo activo de los trabajos de este Consejo Nacional.

PASADO. PRESENTE Y FUTURO

Se ha dicho que el verdadero secreto y clave de toda política está en saber cuándo introducir en el presente creo que es una bella y profunda definición de la política. Nuestra política de realidades mira, naturalmente, hacia el futuro, quiere meter en ese futuro todo el positivo porvenir que el pueblo español merece, pero lo quiere con el realismo de una prudencia que, caminando paso a paso, impida la destrucción de la obra lograda. La política debe, evidentemente, encararse con el futuro, pero el futuro, por sí solo, ni nos puede decir nada, ni nada puede darnos. Somos nosotros quienes, para construir el futuro, tenemos que darlo todo, y lo que podemos dar, lo que tenemos, no es otra cosa que la experiencia que hemos heredado del pasado, asimilada y recreada por nosotros en el presente. De aquí que no exista futuro más que desde el presente, y el presente cobra su significación, quiérase o no, no sólo de lo que se quiere ser, sino de lo que se ha sido. Y cuando lo que se ha sido arranca para nosotros del 18 de Julio, y, con todos sus posibles defectos humanos, es una obra grandiosa de un pueblo puesto en marcha histórica, nuestra fidelidad al pasado es precisamente garantía de que el futuro forjado desde el presente, tendrá la significación y el contenido que la voluntad del pueblo español quiere. Quizá quienes nos invitan a olvidar el pasado lo hacen precisamente con la esperanza de que el futuro no tenga nada que ver con nuestro presente.

El almirante Carrero Blanco dijo después: Es la política, en último término, el alma vivificadora de toda la armazón del Estado. Y de la buena o de la mala política que en el futuro se desarrolle dependerá, en último término, nuestro destino.

LAS TRES FUNCIONES DEL CONSEJO NACIONAL

El Consejo Nacional ha de contribuir al esclarecimiento e incitación de esta política, ofreciendo al jefe nacional y al Gobierno las mociones y sugerencias oportunas. Es el Gobierno, como establece el artículo 13 de nuestra Ley Orgánica del Estado, el órgano que determina la política nacional. Son las Cortes el órgano que ha de definir las pautas légrales a que debe ajustarse la acción del Gobierno. Son los jueces y Tribunales los que, ejerciendo la función jurisdiccional, han de juzgar y hacer ejecutar lo juzgado. Es todo el entramado de los diversos organos en su funcionamiento el que hace que nuestro sistema sea un auténtico Estado social de Derecho; pero es el Consejo Nacional a quien corresponde, según palabras del Caudillo en la sesión de apertura del XII Consejo Nacional, el ejercicio de tres grandes funciones: «una función de defensa institucional, una predominante función de acción política, consecuente con la naturaleza dinámica de nuestro Movimiento, y una función concretadora de los criterios políticos que de nuestro idearlo se derivan».

CONCIENCIA DE SEGURIDAD

Si quisiéramos caracterizar el montéalo político actual, quizá tendríamos que decir que estamos en una situación paradójica. De una parte, la magnitud de la tarea realizada desde un punto de partida lleno de limitaciones y deficiencias frente a numerosas e interminables dificultades, que culmina en la confianza que se deriva de la abrumadora mayoría con que el pueblo, representado por las Cortes, aceptó la designación por el Caudillo del Príncipe de España como su sucesor a título de Rey, nos ha llevado a algo que podríamos llamar una conciencia de seguridad, que no favorece un examen crítico de nuestras instituciones, para comprobar si todas ellas están a punto para servir a los fines para los que fueron concebidas. Y, sobre todo, si las leyes especificadoras de su concreción y desarrollo son siempre congruentes con el espíritu de nuestro sistema, con la legitimidad de] 18 de Julio, con la voluntad histórica del pueblo español.»

Tra.s negar que el desarrollo político se haya detenido, el almirante Carrero Blanco añadió :

«El Caudillo ha creado un país nuevo que, por serio, es nuevo en sus realizaciones, en sus estructuras, en sus realidades y organizaciones y, por lo tanta, nuevo en sus problemas. No hemos tratado nunca de ocultar estos problemas, sino todo lo —i—¡- *„ ,,o*.i>.>, «*T> toda su realidad paira esclarecerlos. Pero no es modo de esclarecímiento la creación de problemas airjáficiales que sólo pueden dar lugar a itña situación de agobio y de inseguridad, yat conduzcan al desaliento y la desesperanza.

Todo ello hace aconsejable que el Gobierno, consciente de las atribuciones que al Consejo Nacional del Movimiento confiere el articulo 23 de la Ley Orgánica flel Estado, te pida criterios de acción política, acordes con la mentalidad del pueblo español de boy y dentro de la más rigurosa adecuación a las bases de nuestra democracia orgánica, que tiene su definición en los Principios y Leyes Fundamemtailes.»

SIETE PUNTOS DE ESPECIAL INTERÉS

«El Gobierno quisiera señalar al Consejo Nacional siete sectores que padecen revestir especial interés, precisó más adelante el vicepresidente del Gobierno, y en orden a la elaboración de una política de grandes objetivos para la realización continua de los Principios del Movimiento, perfectamente coherente con la determinación de la política nacional que corresponde al Consejo de Ministros, solicita de este Consejo Nacional el estudio de las medidas que estime convenientes en torno a los siguientes punios:

• Medidas concretas para ampliar la participación de los españoles en las tareas públicas:

a) En el Movimiento Nacional, en cuanto según dispone el artículo 4° de la Ley Orgánica del Estado «informa el carden político, abierto a la totalidad de los españoles, y para el mejor servicio de la Patria, promueve la vida política en régimen de ordenada concurrencia de criterios». Y en cuanto al apartado c) del artículo 21 de la misma Ley Fundamental, que señala como fin del Consejo Nacional «estimular la participación tmténtica y eficaz de las entidades naturales y de la opinión pública en las tareas políticas?.

b) En junción de la vitalización de las corrientes de ío opinión pública a través de los canees orgánicos constitucionalmenfe establecidos.

• Criterios y orientaciones básicas que debe seguir una política de la cultura a todos los niveles, con especial atención a la cultura popular como forma de participación.

• Criterios operativos para una politica que, desde nuestro tiempo, sirva a la «unidad de los hombres y de las tierras de Españai. Estudio, de los problemas actuales.

• Criterios a los que deberá adaptarse la progresiva transformación y desarrollo de las estructuras económicas y sociales para mí mejor ajuste a las exigenefae de la justicia social.

• Estadio especial sobre la juventud, a tenor del apartado d) del artículo 21 de la Ley Orgánica del Estado. Criterios para una política de juventud.

• Estudio de nuestras relaciones internacionales. Criterios políticos.

• Estadio y fijación de los criterios en las relaciones del Estado con la Iglesia, en función de la libertad religiosa y del carácter de nuestra comunidad en relación eon el II de los Principios del Movimiento Nacional.

Seguidamente, el almirante Carrero Blanco desarrolló cada uno de estos puntos, y entre sus consideraciones incluyó Jas siguientes:

POLÍTICA DE PARTICIPACIÓN Por cuanto toca a la participación, las aneas maestras han sido, una vez mas, objeto de insistencia en el Mensaje de fin dé ano de S. E. el Jefe del Estado.

Destaco como imprescindible una previa clarificación, exigida por e! confusionismo creado en torno al tema, con las mas diversas intenciones. Hay que comenzar eliminando todo enmascaramiento de partidismo segregador para poder abordar con decisión y sinceridad el refuerza de la auténtica participación, que en las palabras del Caudillo se define como necesaria, «abierta a todos los españoles dentro del Movimiento y no limitada a nivel de minorías».

«Bajo estos conceptos, que —agregó— no son nuevos, sino permanentes, el Gobierno proclama ante el Consejo Nacional, a quien el artículo 21 de la Ley Orgánica del Estado confiere el estímulo de «la participación auténtica y eficaz de las entidades naturales y de la opinión pública en las tareas políticas», la necesidad de evitar, con el mayor rigor, «todo intento de institucionalizar la disensión, la negación y la discrepancia de las normas permanentes y constantes», io cual obliga claramente a no aceptar organizaciones autónomas en su ideología y conformadas como instrumento minoritario para la conquista del Poder. Pero, al propio tiempo, con el mismo rigor e igual terminante claridad, proclama la necesidad de instrumentar la efectiva participación en el Movimiento de esas mayorías nacionales, alejando cualquier criterio cerrado y excluyente.»

POLÍTICA DE LA CULTURA

«En lo que se refiere a la política de la cultura —dijo el almirante Carrero Blanco—, hay que entender que abarca desde la enseñanza y los medios de comunicación social a cuantas formas de creación y asimilación de los valores culturales otorgan al hombre su plenitud emotiva, racional y espiritual..., en cuanto a través de ese concepto de cultura popular se persigue la potenciación de la más verdadera y profunda participación en la vida humana, al más alto nivel de su existencia.»

UNIDAD SIN UNIFORMIDAD ESTERILIZADORA

«La unidad nacional, en lo que toca a lo que el Gobierno solicita del Consejo Nacional, merece una especial precisión. De una parte exige, sin dudas ni titubeos, la contemplación de las actividades subversivas para la confección de un plan de acción política, tanto en la generalidad del territorio como específicamente de aquellas zonas en las que se estime necesaria la aplicación de los resultados de un estudio especial»

«A esta unidad orgánica, llena de cohesión, cuya defensa constituye uno de los fines fundamentales del Estado, según el artículo 3 de la Ley Orgánica, es claro que no cabe confundirla con una uniformidad esterilizadora y, además, incompatible con nuestro pensamiento tradicional. Pero no es menos cierto que alguno de los valores históricamente determinantes de la unidad nacional se encuentra hoy típicamente controvertido, y que algunos sectores tienden a dar excesivo énfasis al pluralismo, cuya realidad y hasta necesidad dentro de la unidad en lo esencial, no negamos, pero cuya exageración tampoco aceptamos. En sania, se trata de contemplar simultáneamente, sin invertir su relación jerárquica de valores, ambos conceptos. El pluralismo social, consustancial eon la naturaleza de los hombres y de las sociedades, cabe dentro de esa unidad básica, cada vez más firme, respetada, indiscutible e indiscutida; si no cupiera no sería pluralismo social, sino disgregación anárquica.»

PERFECCIONAMIENTO DE LAS ESTRUCTURAS

«Los Principios del Movimiento Nacional, igualmente alejados de las concepciones marxistas y capitalistas, imponen el anáfisis del perfeccionamiento de las estructuras económicas y sociales, a la luz dé las exigencias de la justicia social, en relación eon la concepción de la empresa, la racha contra la inflación, la cada día más perfeccionada distribución de la renta en la comunidad nacional, los problemas de la migración exterior e interior y los de ordenación del territorio, defensa de la naturaleza y calidad de la vida.»

DEFENSA DE LA JUVENTUD

LA JUVENTUD EXIGE UN PROFUNDO RESPETO A SU LIBERTAD, PERO SIN ABANDONARLA A LOS IMPACTOS QUE EL MUNDO ACTUAL LANZA SOBRE ELLA

Relaciones con la Iglesia: e! Estado espera que se aborden los problemas comunes en cordial entendimiento

«El artículo 21 de la Ley Orgánica del Estado señala entre los fines del Consejo Nacional el de «contribuir a la formación de la juventud española en la fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional, incorporando a las nuevas generaciones a la tarea colectiva». Es ésta una cuestión de enorme trascendencia. El Gobierno pide al Consejo Nacional el estudio en profundidad de tan importante tema. La juventud, por ser la etapa humana de abierta disponibilidad, exige sin duda un profundo respeto a su libertad; pero exige del mismo modo la clara visión de los caminos hacia el logro de la plenitud personal, sólo alcanzable como respuesta a los valores en función de los cuales la opción de la juventud decide su destino personal y social. Respeto a la juventud sí, pero no abandono de la misma a los impactos incontrolados y agobiantes que el mundo actual lanza sobre ella. I.a defensa de nuestra juventud de los embates que hoy se lanzan contra ella para corromperla moral y materialmente constituye nuestra más grave responsabilidad. El «dejar hacer», el encogerse de hombros ante esta situación, aceptando cómodamente las consecuencias de esta ofensiva que la juventud padece como «moda de los tiempos» puede que no sea una figura de delito en los Códigos humanos, pero sí lo es ante la conciencia de cualquier hombre honrado y, desde luego, ante el juicio de Dios.»

ANÁLISIS DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES

«En cuanto a las relaciones internacionales, interesa al Gobierno someter al Consejo Nacional el análisis diferenciado por ámbitos homogéneos de tes diversas cuestiones en trance de actualidad. La Sección de Orientación de Poli tica Exterior ha venido trabajando con ejemplar regularidad, en permanente contacto con el Departamento ministerial de Asuntos Exteriores. En este punto, el Gobierno pide la continuidad de ese trabajo, con sus posibles ampliaciones temáticas, hasta que el Consejo Nacional pueda ofrecer, en el documento cue ha de elevar al Gobierno, los criterios colegiados del mismo en esta materia.»

LAS RELACIONES IGLESIA-ESTADO

«En cuanto atañe a las relaciones Estado-Iglesia, son sobradamente conocidos los ofrecimientos realizados, tanto por carta de S. E. el Jefe del Estado, dirigida a S, S. el Papa Pablo VI. en 12 de Junio de 1968, como la propuesta del Gobierno español en los primeros días de 1971 en favor de la revisión de todos m privilegios de ambas potestades. El Estado español sigue manteniendo tales ofrecimientos y espera se aborden los problemas comunes en cordial entendimiento entre .las partes interesadas y en un. clima de mutuo respeto y clara visión del interés común que ambas potestades deben servir. Al Estado corresponde arbitrar las soluciones concretas en él campo social, económico y político, en razón de la autonomía de la comunidad política, para determinar su propio sistema constitucional, que, en nuestro caso, el pueblo español se ha dado mediante referéndum y que sólo con tal procedimiento puede alterarse.»

Pero no es ésía la cuestión que el Gobierno somete al Consejo Nacional, aunque no la excluya: la cuestión es de mayor hondusa. Nace de dos principios de nuestro ordenamiento constitucional: el de la libertad religiosa y el del acatamiento a la ley divina, según la doctrina de la Iglesia Católica.

El II de los Principios del Movimiento nacional establece: «La nación española considera como timbre de honor el acatamiento de la ley de Dios, según la doctrina de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, única verdadera y fe inseparable de la conciencia nacional, que inspirará su legislación».

Y el artículo 6.° del Fuero de los Españoles, modificado por el último referéndum como exigencia del citado Principio en congruencia con la nueva doctrina del Concilio Vaticano II, plantea la necesidad de fijar criterios precisos y claros en la interpretación de dichas materias, los cuales se proyectan también sobre la nueva naturaleza de las relaciones entre el Estado y la Iglesia. Cree el Gobierno que debe ser este Consejo Nacional quien contribuya de modo primordial a la determinación de tales criterios, y éste es el sentido de que le someta también esta materia.

El vicepresidente del Gobierno, almirante Carrero Blanco, terminó su Informe diciendo:

ATAJAR LAS CAUSAS DEL MAL

«He aquí un amplio temario en el que no queda soslayado ningún aspecto esencial de cuantos preocupan a los españoles de hoy. Quizá en algún caso se diga que los problemas que se plantean no han alcanzado la gravedad que en otros países, pues, ciertamente, la totalidad de los problemas enumerados son hoy comunes a la vida de todos los pueblos. Es cierto. Pero aunque, efectivamente, no hayamos acusado esos niveles de inquietud, no podemos desconocer que las causas que los originan están actuando ya entre nosotros; una visible materialización de la vida, una disminución del sentido ético y moral, una falta de ejemplaridad por parte de quienes están más obligados a ello, una corruptora acción de fuerzas subversivas, que intenta erosionar las bases en que se asienta nuestro Estado existe también entre nosotros y debemos afanarnos en atajar tan pernicioso mal, mediante el esclarecimiento de los criterios inspiradores de nuestra acción política.

El Gobierno es consciente de que, al solicitar estos criterios de acción del Consejo Nacional, está estableciendo las premisas indispensables para un diálogo fecundo, permanente y activo, contó decía el Caudillo en su último mensaje, en el que el Consejo, representación colegiada del Movimiento, va a ofrecer su criterio también colegiado sobre estas materias.

Señores consejeros, las directrices de la acción política son claras: claros son sus objetivos. Para alcanzarlos, el Gobierno no regateará esfuerzos. Pero la política nacional es empresa que concierne a todos y el Gobierno espera de este Consejo su colaboración, que sabe de antemano será generosa, leal, constante y eficaz.»

Al finalizar el informe del vicepresidente del Gobierno, en medio de los aplausos con que fue acogido, el ministro secretario general del Movimiento levantó la sesión. Numerosos consejeras acudieron a felicitar al almirante Carrero Blanco por su alocución.

Hoy se reúne la Comisión permanente del Consejo

La Comisión permanente del Consejo nacional del Movimiento se reunirá hoy a fes siete d« la tarde, según ha manifestado a la Ptensa el secretario primero de la Cámara, don Baldomero Palomares.

la Comisión trabajará sobre el informa que hoy ha presentado ante el pleno del Consejo nacional el vicepresidente del Gobíérno, almirante Carrero Blanco.

Cifra.

 

< Volver