El Gobierno pide al Consejo Nacional que se amplíe el campo de la participación política     
 
 Informaciones.    02/03/1973.  Página: 7-9. Páginas: 3. Párrafos: 83. 

INFORMACIONES NACIONALES

El Gobierno pide al Consejo Nacional que se amplíe el campo de la participación política

SIETE PUNTOS DE TRABAJO

MEDIDAS CONCRETAS PARA ENSANCHAR LA PARTICIPACIÓN DE LOS ESPAÑOLES

CRITERIOS Y ORIENTACIONES PARA UNA POLÍTICA DE LA CULTURA A TODOS LOS NIVELES

UNIDAD ORGÁNICA SIN UNIFORMIDAD ESTERILIZADORA

TRANSFORMAR Y DESARROLLAR LAS ESTRUCTURAS SOCIO-ECONÓMICAS

ESTUDIO ESPECIAL SOBRE LA JUVENTUD

CRITERIOS POLÍTICOS PARA LAS RELACIONES CON EL EXTERIOR

RELACIONES IGLESIAESTADO

MADRID, 2. (INFORMACIONES.)

Ampliar la participación de los españoles en las tareas publicas, política cultural a todos los niveles, servir a la Unidad de España, progresiva transformación y desarrollo de las estructuras económicas y sociales, preocupación por ia juventud, relaciones con el exterior y relaciones Iglesia-Estado fueron los puntos principales del informe presentado ayer por el vicepresidente, almirante Carrero Blanco, en nombre del Gobierno, al Consejo Nacional, del Movimiento al que se piden criterios de acción política.

El vicepresidente habló durante cincuenta y cinco minutos. Asistieron al acto, que fue a puerta abierta en la sede del antiguo Senado, 95 consejeros de los 108 que componen el Consejo Nacional. Los consejeros escucharon en silencio toda la exposición, que fue acogida con aplausos al final. A continuación publicamos un amplio resumen del discurso «Señores consejeros: En la solemne ocasión en que el Caudillo dio a conocer el proyecto de la ley Orgánica del Estado a las Cortes Españolas, no solamente expuso el contenido de la misma, sino que ofreció también los motivos históricos, las razones profundas y los principios inspiradores de la nueva Ley Fundamental que venía a culminar nuestro proceso constitucional. Por ello aquel discurso es, con toda evidencia, la más auténtica fuente interpretativa de nuestro proceso institucional.

Cuando en la ñora presente surgen en ciertos sectores minoritarios curiosos intérpretes de la le; Orgánica del Estado que la presentan exclusivamente como punto de partida para una aventura que pueda llevar al régimen fuera de sí mismo, y que significativamente ponen hoy una pasión y una exaltación que contrasta con el silencio que le dedicaron en las fechas de su promulgación, resulta oportuno recordar aquellas palabras del Caudillo que nos marcan con exactitud el dinamismo característico de nuestro

Movimiento dentro de la firme prudencia en el armónico ritmo de nuestro caminar político.

Las Leyes Fundamentales del Estado son la formulación de manera comprensible para todo el mundo de su contenido esencial, de las lineas maestras de nuestro ser y caminar políticos. No Indican, ciertamente, los pasos concretos Que la realidad cambiante de cada día exige dar, pero sí marcan con claridad meridiana el rumbo, la orientación de nuestro caminar.

«NINGUNA CLASE DE INMOVILISMOS»

Los Principios de nuestro Movimiento son permanentes e inalterables, porque nacen de una exacta concepción de la verdad del hombre, de su personalidad y libertad, de la verdad de nuestra comunidad nacional, de su razón histórica, de su sustancia, de su voluntad hacia el futuro. Lo permanente e Inalterable de nuestros Principios no está en el hecho de que los hayamos querido así, ni siquiera, con ser ello tan decisivo e importante, en que se hayan promulgado desde la voluntad histórica del pueblo español. Está en su naturaleza, es decir, en la verdad que el pueblo español decanta de su historia y que ha aprobado de modo rotundo en el espacio de veinte años con dos referendums clamorosos. Los Principios son permanentes e inalterables. Lo mudable está en las circunstancias en que hayan de aplicarse. Por eso el Caudillo pudo reiterar en su mensaje de fin de año:

"Esta postura política, permanente y firme, no significa ni defiende ninguna clase de inmovilismos."

Como en tantas otras cosas, España logra en esta época, y quizá por primera vez en su historia, una clara mentalidad de orden práctico, y prefiere vivir más de realidades que de palabras.

El Caudillo y su obra son, antes que nada, una clara lección de prudencia y realismo. Es necesario que meditemos detenidamente sus afirmaciones en el citado mensaje de mi de año.

"La vida política de las naciones —decía el Caudillo— es una continua renovación, un constante progreso, que no puede estancarse si no quiere ir a remolque de los acontecimientos. Por ello, el Movimiento Nacional, siempre fiel a sus raíces esenciales, no se detiene mirando atrás, sino que encara decididamente el futuro."

"Nuestra postura política —añadía—, permanente y firme, no significa ni defiende ninguna clase de Inmovílismo."

"Nuestro sistema, constitucional ha probado una vez más su fecunda vitalidad.. La disparidad de juicios y de tendencias es no solamente legítima, sino necesaria, pero no lo es el Intento de institucionalizar la disensión, la negación y la discrepancia de lag normas permanentes y constantes."

Estas palabras del Caudillo que he querido repetir aquí, plantean a nuestra meditación la reiterada y clara actitud de su obra política y del significado de nuestro Movimiento Nacional, la acción del mismo, viva y dinámica, pero radicalmente fiel a sus raices.

Por eso son para nosotros causa de fundada esperanza las normas de funcionamiento de este Consejo Nacional del Movimiento, aprobadas por su Pleno en sesión de 27 de noviembre pasado. Calificadas sencillamente de documento, sin pretender integrarse dentro de un rango normativo más o menos altisonante, estoy seguro de que tales normas lograrán Impulsar las actividades del Consejo Nacional en toda su ampliagama de competencias y dentro de ellas, aquellas que el Caudillo señaló específicamente en su discurso en la sesión de apertura del XII Consejo Nacional, cuando dijo.

A la fijación de estos criterios, concreción de Jos Principios a las circunstancias de cada momento, ha de contribuir en otra de sus funciones el Consejo Nacional, ofreciendo al Gobierno sugerencias, mociones, informes, Memorias, en incitación constante para que tales criterios sean operativos, actualizados y eficaces en la defensa de nuestras instituciones, en la ofensiva dinámica de nuestro Movimiento, en la realización del espíritu del 18 de julio y en ¡a determinación exacta, vivaz, siempre nueva, siempre «vitalizada, de nuestro Movimiento Nacional."

LA CONCRECIÓN DE LOS PRINCIPIOS

De este significativo párrafo, de decisiva importancia para este Consejo Nacional, que los señores consejeros deben también meditar en el ejercicio de su función y responsabilidad, quiero destacar la afirmación del Caudillo de que corresponde al Consejo Nacional la concreción de los Principios a las circunstancias de cada momento en la incitación constante de criterios operativos que ha de ofrecer ai Gobierno como defensa de nuestras instituciones.

Se ha dicho que el verdadero secreto y clave de toda política está en saber cuánto porvenir cabe introducir en el presente; creo que es una bella y profunda definición de la política. Nuestra política de realidades mira, naturalmente, hacía el futuro, quiere meter en ese futuro todo el positivo porvenir que el pueblo español merece. Lo quiere desde las propias líneas maestras de su sistema, que expréso las metas de su voluntad histórica. Lo quiere auténticamente, de verdad, pero lo quiere con el realismo de una prudencia que, caminando paso a paso, Impida la destrucción de la obra lograda. La política debe, evidentemente, encararse con el futuro, pero el futuro, por si solo, ni nos puede decir nada ni nada puede darnos. Somos nosotros quienes, para constituir el futuro, tenemos que darlo todo, y lo que podemos dar, lo que tenemos, no es otra cosa que la experiencia que hemos heredado del pasado, asimilada y recreada por nosotros en el presente. De aquí que no exista futuro más que desde ei presente y el presente cobra su significación, quiérase o no, no sólo de lo que se espera, no sólo de lo que se quiere ser. sino de lo que se ha sido Y cuando lo que se ha sido arranca para nosotros del 18 de julio y, con todos sus posibles defectos humanos, es una obra grandiosa de un pueblo puesto en marcha histórica, nuestra fidelidad al pasado es precisamente garantía de que el futuro forjado desde el presente tendrá la significación y el contenido que la voluntad del pueblo español quiere. Quizá quienes nos invitan a olvidar el pasado, lo hacen precisamente con la esperanza de que el futuro no tenga nada que ver con nuestro presente.

HAY DESARROLLO POLÍTICO

Los logros de nuestro Régimen son claros y rotundos, y son clara demostración de lo certero de nuestras instituciones. Contra este éxito rotundo de nuestro sistema político, nada vale el doble sofisma con que quiere desconocerse. De una parte, se reconoce el desarrollo económico y social, pero se dice que el desarrollo político no ha seguido el mismo ritmo. Con ello se pretende disociar lo que es inseparable. El sofisma es muy burdo y trata de imponerse con una machacona e insistente propaganda que sigue las técnicas, comunistas de golpear la mente de las gentes con tópicos y adjetivos para modelar las opiniones; lo cierto es que si España ha logrado el actual floreciente nivel, sus causas están en la eficacia de nuestro Régimen, en el acierto de nuestras instituciones, en la eficacia de la acción política del Movimiento.

La España de un futuro que está ahí, a la mano, y que coincidirá con la mayoría de edad de los españoles que acaban de nacer, no será resultado de la casualidad ni del mero transcurso del tiempo; como no lo ha sido la España presente lograda por una capitanía ejemplar; por el sacrificio de quienes sería traición olvidar y por la unidad y trabajo de un pueblo, mantenida frente al odio de unos y la incomprensión de muchos.

Lo que haya de ser España en los próximos años no sucederá en virtud de un mero proceso determinista del paso del tiempo, sino por la voluntad histórica de trabajo y de esfuerzo, de unidad y disciplina, de nuestras gentes.

No sucedería asi si olvidáramos las causas de nuestro progreso y desarrollo, que están exactamente en el acierto de nuestro sistema, en la virtualidad y operatividad de nuestro Régimen; no sucedería así si rompiéramos la unidad creada por la capitanía del Caudillo y la sustituyéramos por el viejo individualismo insolidario, multiplicador de grupos y capillitas, dividos y subdivididos por apetencias y soberbias personales, y volviéramos a tolerjar la accion disgregadora de los separadores de siempre, incapaces de comprender que sólo se adquiere grandeza —tanto material como espiritual— cuando aún en posición humilde, aún sin adelantarse a ese primer lugar en que se recogen los aplausos, uno se entrega a una empresa verdaderamente grande, con espíritu de unidad, trabajo y servicio.

Señor Carrero Blanco

En la vida colectiva no existen compartimientos estancos. Y lo económico, lo social y lo político no son, ni podrán ser nunca, más que tres aspectos de una misma realidad. El mayor error de la doctrina del viejo liberalismo fue pretender rebajar el Estado a la categoría de "gendarme de la sociedad" intentando con ello establecer una línea de separación allí donde realmente no existía. Es la política, en último término, el alma vivificadora de toda la armazón del Estado. Y de la buena o de la mala política que en el futuro se desarrolle dependerá, en último término, nuestro destino

LOS PELIGROS DE UNA CONCIENCIA DE SEGURIDAD

Si quisiéramos caracterizar el momento político actual, quizá tendríamos que decir que estamos en una situación paradójica. De una parte, la magnitud de la tarea realizada desde un punto de partida lleno de limitaciones y deficiencias y frente a numerosas e interminables dificultades, que culmina en la confianza que se deriva de la abrumadora mayoría con que el pueblo, representado por las Cortes, aceptó la designación por el Caudillo del Príncipe de España como su sucesor a título de Rey, nos ha llevado a algo que podríamos llamar una conciencia de seguridad, que no favorece un examen crítico de nuestras instituciones para comprobar si todas ellas están a punto para servir a los fines para los que fueron concebidas. Y sobre todo si las leyes especificadoras de su concreción y desarrollo son siempre congruentes con el espíritu de nuestro sistema, con la legitimidad del 18 de julio, con la voluntad histórica del pueblo español.

Pero, de otra parte, en los últimos tiempos una insistente crítica afirma que el desarrollo político no ha tenido lugar, que ha sido detenido. Nada mas lejos de la realidad. Basta recordar que siguen completándose las leyes que desarrollan la ley Orgánica del Estado. Tan sólo en los últimos tres años se han promulgado la ley Orgánica de la Armada la ley Sindical, la ley general de Educación y la ley que regula la coordinación de funciones entre los altos órganos del Estado, y se ha remitido a las Cortes el proyecto de ley de Régimen Local. En este mismo orden, el Gobierno tiene, el propósito de enviar proxiel proyecto de ley Y los proyectos de leyes Orgánicas de la Justicia, del Consejo de Economía Nacional y del Tribunal de Cuentas del Reino.

FRIVOLA CREACIÓN DE PROBLEMAS ARTIFICIALES

Frente a esta tarea de desarrollo de la ley Orgánica del Estado, en la que el Gobierno sigue laborando sin tregua, carecen de valor esas críticas que nunca desembocan en propuestas concretas que indican frivolidad y ocultas segundas intenciones y conducen a una exacerbación, una cierta desesperanza e inseguridad mediante la creación de problemas artificiales y por tanto, falsos.

INFORMACIONES

2 de marzo de 1973

Informe político del vicepresidente del Gobierno

En esta situación paradójica, es necesario esclarecer de modo preciso cuál es nuestra situación, cuál es exactamente la virtualidad de nuestras instituciones, cuál es la congruencia de nuestras leyes. Nuestro sistema se basa en algo muy concreto, en la garantía de nuestras libertades. El bien común es bien común porque constituye el entramado básico que fundamenta y hace posible estas libertades, las que el pueblo español ha querido y consagrado ea jsus Leyes Fundamentales. La afirmación de que esas libertades no pueden ser ejercidas en plenitud o se concreta en algo preciso y se señalan claramente las soluciones que se proponen como remedio, o es que con tales aseveraciones sólo se está buscando una tesis genérica, reiterada, inexistente, para crear un ambiente de desesperanza, con la creación de problemas artificiales que con la desmoralización alcancen la erosión de nuestro sistema. Quien no ofrece soluciones concretas y formula críticas tópicas está en la línea de los que buscan la destrucción.

El Caudillo ha creado un país nuevo, que, por serlo, es nuevo en sus realizaciones, en sus estructuras, en sus realidades y organizaciones y, por tanto, nuevo en sus problemas. No hemos tratado nunca de ocultar estos problemas, sino todo lo contrario, de verlos en toda su realidad, para esclarecerlos. Pero no es modo de esclarecimiento la creación de problemas artificiales que solo pueden dar lugar a una situación de agobio y de inseguridad, que conduzcan al desaliento y la desesperanza.

RIGUROSA ADECUACIÓN A LA DEMOCRACIA ORGÁNICA

Todo ello hace aconsejable que el Gobierno, consciente de las atribuciones que al Consejo Nacional del Movimiento confiere el articulo 23 de la ley Orgánica del Estado, le pida criterios de acción política acordes con la mentalidad del pueblo español de boy y dentro de la más rigorosa adecuación a las bases de nuestra democracia orgánica, que tienen su definición en los Principios y Leyes Fundamentales.

La exacerbación de una conciencia individualista de libertad amenaza destruir el bien común, que es el único fundamento de la misma libertad. Cuando hablamos del bien común no hablamos de un bien ajeno, situado más allá del hombre. Hablamos de todo el conjunto de situaciones que hacen posible la vida del hombre en plenitud. El bien común es el fundamento de la libertad, de las libertades del hombre, de nuestras libertades. Una libertad que se ejerce destruyendo el bien conato, destruye la base y fundamento del mismo sistema de libertad.

Puede, pues, por contraposición, deducirse con toda claridad cuáles el objetivo politico de nuestros días, cuál es la gran tarea dinámica y esperanzadora que hemos de llevar a cabo: la creación de una conciencia colectiva de solidaridad, base de nuestro bien común, fundamento de nuestra libertad.

Tales sentimientos de solidaridad nacional no pueden surgir de la contemplación abstracta o teórica, sino de planteamientos y soluciones concretas. Clara visión de los problemas reales, por incómodos que sean, pero problemas reales. Destrucción de la creación de problemas artificiales que nos conducen a una realidad inconcreta, abstracta e inexistente, y afirmación, desde el conocimiento de esos problemas reales, de nuestra voluntad decidida de buscar soluciones adecuadas a nuestro tiempo, pero congruentes con la voluntad nacional de nuestro pueblo.

SIETE SECTORES DE INTERÉS

Concretando nuestra situación real y los problemas que de ella se derivan, el Gobierno quisiera señalar al Consejo Nacional siete sectores que parecen revestir especial interés. El Gobierno no pretende agotar la posible temática, sino indicar ai Consejo Nacional cuates son las especiales preocupaciones que en la determinación de la política vive hoy el Gobierno. Por supuesto que muchos de ellos son interdependientes y ofrecen, signos comunes o complementarios entre si, y algunos son reiteración de las cuestiones que tuve el honor de exponer ante este Consejo Nacional el 7 de mayo del pasado año, cuyas motivaciones siguen teniendo plena actualidad y deben ser recordadas.

Con palabras del documento aprobado por el Consejo Nacional en el pasado noviembre, y que contiene las normas de funcionamiento de este Consejo Nacional, el Gobierno :

"En orden a la elaboración de una política de grandes objetivos para la realización continua de los Principios del Movimiento, perfectamente coherente con la determinación de la politi c a nacional que corresponde al Consejo de ministros", .solicita de este Consejo Nacional el estudio de las medidas que estime convenientes en torno a los siguientes puntos:

1. Medidas concretas para ampliar la participacion de los españoles en tareas publicas.

a) Eri el Movimiento Nacional, en cuanto según dispone el artículo 4.º de la Ley Orgánica del Estado, "informa el orden político, abierto a la totalidad de los españoles, y para el mejor servicio de la Patria, promueve le vida política en régimen de ordenada concurrencia de criterios". Y en cuanto el apartado c) del articulo 21 de la misma Ley Fundamental, que señala como fin del Consejo Nacional "estimular la participación auténtica y eficaz de las entidades naturales y de la opinión pública en las tareas políticas".

b) En función de la vitalización de las corrientes de opinión pública a través de los cauces orgánicos constitucionalmente establecidos.

2. Criterios y orientaciones básicas que debe sejruir una política de la cultura a todos los niveles, con especial atención a la cultura popular come forma de participación.

3. Criterios operativos para una politica que, desde nuestro tiempo, sirva a la "unidad de los hombres y de las tierras de España". Estudio de los problemas actuales.

4. Criterios a los que deberá ´adaptarse la progresiva transformación y desarrollo de las estructuras económicas y sociales para su mejor ajuste a las exigencias de la justicia social.

5. Estudio especial sobre la juventud, a tenor del apartado d) del artículo 21 de la Ley Orgánica del Estado. Criterios para una política de juventud.

6. Estudio de nuestras relaciones internacionales. Criterios políticos.

7. Estudio y fijación de los criterios en las relacionéis del Estado con la Iglesia, en función de la libertad religiosa y del carácter de nuestra comunidad en relación con el segundo de los Principios del Movimiento Nacional.

Tales son los temas enunciados con carácter general sobre los cuales el Gobierno requiere el criterio del Consejo Nacional. Haré ahora unas breves consideraciones sobre cada uno de ellos:

LA PARTICIPACIÓN A LA LUZ DEL MENSAJE DE FRANCO

I. Por cuanto toca a la participación, las lineas maestras han sido, una vea más, objeto de insistencia en el mensaje de fin de año de Su Excelencia el Jefe del Estado: "Hoy todo hombre tiene conciencia de su fuerza y de su derecho a intervenir en las tareas públicas. Nuestro Movimiento esta abierto a todos los españoles. Hemos de alejar cualquier criterio cerrado y excluyente y llamar a la colaboración en la iarea común del engrandecimiento de España a cuantos con altura de miras y espíritu de servicio estén dispuestos a aportar su leal colaboración, dentro de la más estricta fidelidad a los Principios del Movimiento y demás Leyes Fundamentales del Reino". "La disparidad de juicios o de tendencias es no solamente legítima, sino necesaria, pero no lo es el intento de institucionalizar la disensión, la negación y la discrepancia de las normas permanentes y constantes". Y también:

"La vida poJitica de las naciones es ima continua renovación, un constante progreso, que no puede estancarse si no quiere ir a remolque de los acontecimientos. Por ello, el Movimiento Nacional, siempre fiel a sus raíces esenciales, no se detiene mirando atrás, sino que encara decididamente el futuro y acentuará la participación de todos los españoles en las tareas políticas, abriendo cauces cada vez más anchos para la incorporación de cuantos sientan inquietudes por la cosa pública. Como dije en las Cortes:

En el mundo actual, la politica no puede ser patrimonio de minarías".

He considerado imprescindible volver a repetir la extensa cita para una previa clarificación, exigido por el confusionismo creado en torno al tema, con las más diversas intenciones.

Hace unos pocos días se cumplió un siglo de la proclamación de la I República Española, de aquel régimen bochornoso que en once meses vio desfilar cuatro Jefes de Estado e Incesantes cambios de Gobierno, mientras el país se hundía en le anarquía más espantosa; pues bien, ¿cuál fue la causa de esta terrible pesadilla? Pienso que la causa fundamental quizá fuera que la politica se hacia de espaldas al pueblo español, que era un Juego trágico de intrigas que nada tenían que ver con los verdaderos intereses de España. El sistema político se asentó en el vacio y a los once meses caíga desplomado

Frente a la esporádica emisión del voto cada cuatro o cinco años, propia de los regímenes de democracia inorgánica, nuestro Régimen establece la posibilidad de una constante participación a través de la familia, el Municipio, el Sindicato, los Consejos locales, tos provinciales, los congresos sindicales, etc., que es mucha mayor participación que la de votar al candidato de un partido el día de las elecciones generales.

2 de marzo de 1973

INFORMACIONES

Informe político del vicepresidente del Gobierno

LA POLÍTICA DE LA CULTURA

II. En lo que se refiere a la política de la cultura, hay que entender Que abarca desde la enseñanza y los medios de comunicación social, a cuantas formas de creación y asimilación de los valores culturales otorgan al hombre su plenitud emotiva, racional y espiritual. SI la cultura, como se ha afirmado, es el sistema de valores, formas, expedientes y soluciones que permiten poseer las claves de uso y disfrute de una época y de una sociedad determinada, el concepto de cultura popular apunta antes que nada a los modos para que la totalidad de nuestras gentes tenga en sus manos dichas claves, para que sean en toda su plenitud ciudadanos activos de una sociedad y de una época, en cuanto a través de ese concepto de cultura popular se persigue la potenciación de la más verdadera y profundaparticipación en la vida humana al más alto nivel de su existencia.

PLAN DE ACCIÓN POLÍTICA CONTRA LA SUBVERSIÓN

III. La unidad nacional, en lo que toca a lo que el Gobierno solicita del Consejo Nacional, merece una especial precisión. De una parte, exige, sin dudas ni titubeos, la contemplación de las actividades subversivas para la confección de un plan de acción política, tanto en la generalidad del territorio como específicamente de aquellas zonas en las que se estime necesaria la aplicación de los resultados de un estudio especial. Pero la tarea que se demanda al Consejo Nacional en este tema es más amplia y permanente. Si se hubiera de selecc-snar la primera idea clave de nuestro ordenamiento constitucional, probablemente elegiríamos la de la unidad nacional en su total dimensión de unidad de las tierras y hombres de España. Se hace preciso hoy el desarrollo de una construcción doctrinal actualizada sobro la unidad al lado de sugerencias y medidas concretas para su protección e impulso.

La unidad nos ha hecho grandes. En la unidad reside nuestra fortaleza. En la unidad nos apoyamos con firmeza en momentos decisivos cuando un cerco internacional injusto nos quería hacer claudicar de nuestro destino histórico; con ello aseguramos la libertad ganada con la sangre y el esfuerzo heroico de tantos y tantos españoles.

EXCESIVO ÉNFASIS SOBRE EL PLURALISMO

A esta unidad orgánica, llena de cohesión, cuya defensa constituye uno de los fines fundamentales del Estado, según el artículo 3.° de la Ley Orgánica, es claro que no cabe confundiría con una uniformidad esterilizadora y, además, incompatible con nuestro pensamiento tradicional. Pero no es menos cierto que alguno de los valores históricamente determinantes de la unidad nacional se encuentra hoy típicamente controvertido y que algunos sectores tienden a dar excesivo énfasis al pluralismo cuya realidad y hasta necesidad, dentro de la unidad en lo esencial, no negamos, pero cuya exageración tampoco aceptamos.

IV. Los Principios del Movimiento Racional, igualmente alejados se las concepciones marxista y capitalista imponen el análisis del perfeccionamiento de las estructuras económicas y sociales, a la luz de las exigencias de la justicia social en relación con la concepción de la empresa, la lucha contra la inflación, la cada dia más perfeccionada distribución de la renta en la comunidad nacional, los problemas de la migración exterior e interior y los de ordenación del territorio, defensa de la Naturaleza y calidad de la vida.

DEFENSA DE LA JUVENTUD

V. El artículo 21 de la Ley Orgánica del Estado señala entre los fines del Consejo Nacional el de "contribuir a la formación de la juventud española, en la fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional, incorporando a las nuevas generaciones a la tarea colectiva". Es esta una cuestión de enorme trascendencia. El Gobierno pide al Consejo Nacional el estudio en profundidad de tan importante tema. La juventud, por ser la etapa humana de abierta disponibilidad, exige sin duda un profundo respeto a su libertad, pero exige del mismo modo la clara visión de los caminos hacia el logro de la plenitud personal, sólo alcanzable como respuesta a los valores en función de los cuales la opción de la Juventud decide su destino personal y social. Respecto a la juventud, sí, pero no abandono de la misma a los impactos incontrolables y agobiantes que el mundo actual lanza sobre ella. La defensa de nuestra juventud de los embates que hoy se lanzan contra ella para corromperla moral y materialmente, constituye nuestra más grave responsabilidad. El «dejar hacer», el encogerse de hombros ante esta situación, aceptando cómodamente las consecuencias de esta ofensiva que la juventud padece como «moda de los tiempos», puede que no sea una figura de delito en los Códigos humanos, pero sí lo es ante la conciencia de cualquier hombre honrado y, desde luego, ante el juicio de Dios.

LAS RELACIONES INTERNACIONALES

VI. En cuanto a las relaciones internacionales, interesa al Gobierno someter al Consejo Nacional el análisis diferenciado por ámbitos homogéneos de las diversas cuestiones en trance de actualidad. La Sección de Orientación de Política Exterior ha venido trabajando con ejemplar regularidad, en permanente contacto con el Departamento ministerial de Asuntos Exteriores. En este punto, el Gobierno pide la continuidad de ese trabajo, con sus posibles ampliaciones temáticas, hasta que el Consejo Nacional pueda ofrecer en el documento que ha de elevar al Gobierno los criterios colegiados del mismo en esta materia.

LAS RELACIONES IGLESIA-ESTADO

VII. En cuanto atañe a las relaciones Estado-Iglesia, son sobradamente conocidos los ofrecimientos realizados, tanto por carta de Su Excelencia el Jefe del Estado, dirigida a Su Santidad el Papa Pablo VI, el 12 de junio de 1968 como la propuesta del Gobierno español en los primeros días de 1971, en favor de la revisión de todos los privilegios de ambas potestades. El Estado español sigue manteniendo tales ofrecimientos y espera se aborden los problemas comunes en cordial entendimiento entre las partes interesadas y en un clima de mutuo respeto y clara visión del Interés común que ambas potestades deben servir. AI Estado corresponde arbitrar las soluciones concretas en el campo social, económico y político, en razón de la autonomía de la comunidad política, para determinar su propio sistema constitucional, que, en nuestro caso, el pueblo español se ha dado mediante referéndum, y que sólo con tal procedimiento puede alterarse.

Pero no es esta la cuestión que el Gobierno somete al Consejo Nacional, aunque no la excluya; la cuestión es de mayor hondura. Nace de dos principios de nuestro ordenamiento constitucional: el de la libertad religiosa y el del acatamiento a la ley divina, según la doctrina de la Iglesia católica.

El II de los Principios del Movimiento Nacional establece: "La nación española considera como timbre de honor el acatamiento de la ley de Dios según la doctrina de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, única verdadera y fe inseparable de la conciencia nacional, que inspirará su legislación,"

Y el artículo 6.° del Fuero de Jos Españoles, modificado por e último referéndum como exigencia del citado Principio en congruencia con la nueva doctrina de] Concilio Vaticano II, plantea la necesidad de fijar criterios precisos y claros en la interpretación de dichas materias, los cuales se proyectan también sobre la nueva naturaleza de las relaciones entre el Estado y la Iglesia. Cree el Gobierno que debe ser este Consejo Nacional quien contribuya de modo primordial a la determinación de tales criterios, y este es el sentido de que le someta también esta materia.

ATAJAR EL MATERIALISMO DE LA SUBVERSIÓN

He aquí un amplio temario en el que no queda soslayado ningún aspecto esencial de cuantos preocupan a los españoles de hoy. Quizá en algún caso se diga que los problemas que se plantean no han alcanzado la gravedad que en otros países, pues, ciertamente, la totalidad de los problemas enumerados son hoy comunes a la vida de todos los pueblos. Es cierto. Pero aunque, efectivamente, no hayamos acusado esos niveles de inquietud, no podemos desconocer que las causas que los originan están actuando ya entre nosotros; una visible materialización de la vida, una disminución del sentido ético y moral una falta de ejemplaridad por parte de quienes están más obligados a ello, una corrnntora acción de fuerzas subversivas que intenta erosionar las bases en que se asienta nuestro Estado, existe también entre nosotros y debemos afanarnos en atajar tan pernicioso mal mediante el esclarecimiento de los criterios inspiradores de nuestra acción política.

INFORMACIONES

 

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