Autor: Baró Quesada, José. 
 En el Consejo Nacional. 
 "Convocatoria a todos los españoles para el logro de una fraterna participación"     
 
 ABC.    17/01/1974.  Página: 25, 27. Páginas: 2. Párrafos: 21. 

EN EL CONSEJO NACIONAL

«CONVOCATORIA A TODOS LOS ESPAÑOLES PARA EL LOGRO DE UNA FRATERNA PARTICIPACIÓN»

«Que el pueblo español pueda sentirse inserto en un sistema político moderno y eficaz, en el que la libertad y la autoridad encuentren ese punto exacto de equilibrio que hace a los Estados moralmente lícitos»

DISCURSO DE UTRERA MOLINA EN LA TOMA DE POSESIÓN DE LOS NUEVOS CARGOS DE LA SECRETARIA GENERAL DEL MOVIMIENTO

Madrid.

(De nuestro redactor político.)

En el salón de conferencias de la Alta Cámara se celebró ayer a mediodía ante el ministro secretario general del Movimiento y vicepresidente de dicha Cámara, don José Utrera Molina (el presidente es el Caudillo) la ceremonia de juramento y toma de posesión de los siguientes nuevos titulares de diversos altos car/jos de esa Secretaría: don Antonio J. García y Rodriguez - Acosta, vicesecretario general, don Eduardo Navarro Alvares, secretario general técnico; don José Manuel Mérelo Paláu, delegado nacional de Acción Política y Participación; don Antonio Castro Villacañas, delegado nacional de Prensa y Radio; don Luis Nozal López, delegado nacional de Provincias; y don José Mario-Navarro Martín, gerente de Servicios. Todos ellos designados por Su Excelencia el Jefe del Estado en su calidad de Jefe Nacional del Movimiento. Designaciones de las que fue informado el Gobierno en la reunión plenaria de El Pardo del Pasado viernes.

Existía notable expectación porque, según rumores de la víspera del acto, se esperaba, en el transcurso de éste, un importante discurso del señor Utrera Molina. sucesor del profesor Fernández Miranda Por ello, y en razón a la propia ceremonia, había en la Cámara Política —llamada por algunos «Cámara de las Ideas»— numerosas autoridades y personalidades. Entre ellas los vicepresidentes Primero y

tercero del Gobierno, los ministros de Educación y Ciencia, de la Vivienda, de Relaciones Sindicales y de Planificación del Desarrollo; los tenientes generales fniesta y García Rebull y los ex ministros señores Fernández Cuesta, Girón, Arrese, Solís v Garicano Goñi. Gran despliegue de los medios informativos y considerable asistencia de miembros de la Vieja Guardia, Guardia de Franco, Sección Femenina y Consejos Provinciales del Movimiento, Tal era la concurrencia que resultaba insuficiente el amplio salón y el público se extendía por el bar y las salas y los pasillos inmediatos. Desde allí seguía el acto a través de altavoces.

Después de ¡a jura hablaron el vicesecretario general saliente, don Julio Gutierres Rubio, y el entrante, señor García y Rodrígnes-Acosta. El primero lo hizo, muy cálidamente, en nombre de todos los relevados en sus puestos y tuvo un encendido elogio para el señor Fernández Miranda, a cuyas órdenes había trabajado en Alcaláj 44. El segundo, que intervino en nombre de sus compañeros de toma de posesión, dijo: «Constituimos un frente diverso». Y, dirigiéndose a Utrera Molina, se expresó así: «Estoy seguro Que este abanico pluridimensional responde a tu deliberado propósito de subrayar desde esta Casa acentos integradores, para que todas las válidas perspectivas del ser y el deber ser de nuestra Patria tengan cabida en el anchuroso queliacer del Movimiento.»

«FERNANDEZ MIRANDA, UN HOMBRE VALEROSO Y DIGNO»

Palabras del ministro secretario general: Comensó su discurso el señor Utrera Molina —que llevaba camisa asul— haciendo declaración de fe falangista, con alusión a islas lejanas y entrañables escuadras del Frente de Juventudes». Luego manifestó entre otras cosas:

«Tengo clara conciencia de la dura tarea cine me aguarda y de las dificultades que he de superar, dífictütad que se acentúa por el hecho de sustituir a un hombre como Torcuato Fernández Miranda, noble, valeroso y digno, que ha sabido dar en un momento concreto y decisivo, ciertamente grave, de la Historia de España, la talla de un político de excepcional rigor y claridad. En este acto de posesión de mis nuevos e íntimos colaboradores quiero dedicar a él el más vivo, el más fiel y entrañable recuerdo.»

APERTURA DEL MOVIMIENTO

«A todos nos moviliza la certeza de que el Movimiento, nacido en la encrucijada histórica de nuestro 18 de julio, ha de estar abierto a todos, siendo unitario en lo esencial, pero no uniforme; hospitalario y generoso, y no hermético; constituido cada vez más en el pórtico eficaz de acceso de los españoles a una participación en la que resueltamente creemos, y que ha de ser cordial, activa y operante, caPas de hacer más dinámico nuestro sistema representativo y de fortalecer y membrar el signo de nuestra destino comunitario. Pero sépase de una ves, y para siempre, que el Movimiento, acaudillado por Francisco Franco. no puede quedar tampoco limitado a una simple declaración de nobles y exactos principios, ni reducido a una vagorosa comunidad platónica, ni comprimido en una etiqueta oficialista. El Movimiento no pmde entenderse, ni sería apenas nada, sin la vanguardia de unos efectivos humanos resueltos; entusiastas y sacrificados.

España tiene ya los mimbres, la materia prima necesaria para afirmarse, cada día más, como un país próspero, sereno y equilibrado, distante de la crispación v de la cólera. En este cuadro de la nación en paz y unida, a despecho de una minoría de extremismos irresponsables que nada representan, el Movimiento puede y debe ofrecer el caudal importante de su gran potencia integradora, de su irreversible afán revolucionario.»

RESISTENCIA INÚTIL DE LOS INMOVILISMOS

«Fatuos a ser leales a carta cabal con el noble espíritu de la Tradición, y también con nuestra inicial exigencia revolucionaria; con los hombres y las Instituciones más veteranas del Movimiento. Ellas tienen y tendrán siempre nuestro respeto y nuestra comprensión más cálida y fervorosa, porque cuando un Movimiento renuncia a sus orígenes no sólo se autocondena, sino que., de alguna manera, también se envilece. Pero vamos a ser leales, igualmente, con las Instituciones más recientes, y con los hombres nuevos que han de venir. En rigor, lo que queremos es fundir en un abrazo de común ilusión el pasado, el presente y el futuro del Movimiento, porqué, en verdad, lo que deseamos es que cada español, sea de ayer o sea de hoy, pueda encontrar en el seno del Movimiento un lugar activo bajo el sol de una participación integradora.

Y en esta hora me interesa afirmar que aquí na venimos a enterrar nada, ni a saltar frivolamente sobre el pasado, ni a ignorar el reto del presente, ni mucho menos a desertar cobardemente del futuro. Con entereza y con gal´ardía, nos hacemos solidarios de la historia de estos años, de los más recientes y de los más remolos, de sus aciertos y de sus errores, reiterando lo que ya tuve ocasión de decir en el Teatro Calderón de V aliad olid: que nadie piense que nos van a encontrar en la resistencia inútil de los inmovilismos, ni tampoco alojados en la soberbia de los dogmatismos irrevocables. Tenemos el deber de presentir lo nuevo y ese tiempo distinto hay que llenarlo de imaginación y de esperansa. En modo alguno, nos podemos recluir en el pasado; el pasado ha de ser nuestro arranque, nuestro arsenal y nuestra lección, pero la vida es irreversible; la vida es una marcha hacia adelante, que tiene la obligación de acumular, pero que

no puede inclinarse en la servidumbre estéril de la repetición.»

PLURALIDAD, ACEPTADA EN LA PRACTICA Y RECONOCIDA

«No, no combatimos el pluralismo; plural y múltiple fue el Movimiento desde sus orígenes. Plural y múltiple fue el desempeño de tareas, servicios y funciones, y plural y múltiple, aunque arropada por la comprensiva uniformidad de Una época, fue la solides de una España que, con honor e independencia, con trabajo y con fatiga, con alegría y esPerama, mantuvo frente al mundo entero su insobornable diqnidad histórica.

Esa pluralidad, aceptada en la práctica y reconocida en nuestro orden institucional, está en nuestro ánimo, pero sin que ello suponga, en ningún instante, el desmantelamiento de las bases populares del Sistema, cuya abnegada presencia cotidiana ha dado calor y estímulo a los Gobiernos que bajo la serena y ejemplar capitanía de Francisco Franco han ido sucediéndose a lo largo de los años. Sería inconcebible que por satisfacer apetencias no siempre justificables se licenciara, sin siquiera agradecerles los servicios prestados, a quienes fueron, son y serán una parte importante y sacrificada del basamento estructural del Sistema.»

Aludió el ministro a los hombres de las provincias, a los hombres de «la España Periférica», y declaró:

A ellos, como a todos, hay que decirles con rigor que sigan abriendo los brazos; que saluden con alegría la llegada de los nuevos hombres, y que nos ayuden a encontrar nuevas fórmulas y las nuevas Palabras que hagan sugestiva nuestra tarea y atrayente nuestra convocatoria a todos los españoles, para el loara de una fraterna Participación.

Venimos con el deseo ferviente de sumar y no de restar; de dialogar y no disputar; de incluir y de no excluir. Venimos con ajan de integrar la opinión pública, de vehiculisar demandas, de atender y de escuchar. Venimos con la firmeza de unas convicciones personales, esenciales e irrevocables, pero con el ánimo de saber razonar y de autocorregir nuestras propias actitudes, en cuanto pudiesen resultar equivocadas. Venimos a labrar las tierras de la ilusión y de la fe, sin miras egoístas de grupos, seguros de alcansar una cosecha de crecida solidaridad. Venimos a proclamar nuestro derecho a convivir frente a la libertad de combatirnos. Venimos a tratar de conseguir que el pueblo español, en las diferentes configuraciones. Pueda, sentirse dinámicamente inserto en un sistema político moderno y eficaz, en el que la libertad y la autoridad encuentren ese punto exacto de equilibrio que hace a los Estados moralmente lícitos e históricamente creadores.»

El señor Utrera Molina proclamó su lealtad a España, a Franco, a Don Juan Carlos, al presidente del Gobierno y a las Instituciones, v terminó su interesante discurso entre muy nutridos aplausos de los oyentes.

José BARO QUESADA

 

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