Vida política. Don Carlos Pinilla, en Valladolid. 
 "El Movimiento tiene que actualizar sus instrumentos y estructuras"     
 
 Informaciones.    04/03/1974.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 27. 

VIDA POLÍTICA

DON CARLOS PÍNULA, EN VALLADOLID:

"El Movimiento tiene que actualizar sus instrumentos y estructuras"

VALLADOLID, 4. (INFORMACIONES.)

«Ni excluimos ni excluiremos a nadie que sienta en su corazón el dolor de la España que sufre, la ilusión de la España que espera. Ni excluimos ni excluiremos a quienes hayan oído la convocatoria de esta hora crucial y dinámica. No excluimos ni excluiremos a quienes lleguen a, nuestro lado para encender en su corazón la llama inextinguible de un amor que nos lama al decoro de servir y morir, si Juera preciso, al pie de las viejas y nobles banderas.» Con esta palabras se cerró el discurso que don Carlos Pínula, consejero nacional del Movimiento, ha pronunciado esta mañana en el teatro Calderón, de Valladolid, en la fecha conmemorativa de la fusión de la Falange Española con las J. O. N. S.

Recordó el orador que en estas fechas se han cumplido cuarenta años de aquel día germinal en que los fundadores de Falange Española y de las J.O.N.S. sellaron en público no un pacto político, sino un compromiso histórico; no una componenda electoral, sino una resuelta actitud integradora. «Aquí —ha dicho el señor Pintlla— no nació un partido político. Aquí nació una nueva era de la patria.»

LOS FALANGISTAS

A continuación recordó «que la Falange entregó generosamente su ideario al Movimiento Nacional y también al Estado». «Toda la estructura política del régimen ha sido levantada sobre los cimientos del ideario falangista.» «Sin la savia falangista, el régimen político nacido el 18 de julio hubiera sido fofo, sin nervio ni contenido. La Falange no sólo inyectó al Movimiento su doctrina, su mística, sino que también le entregó sus hombres. Cuando al frente de un departamento ministerial, de un Gobierno Civil, un Ayuntamiento o cualquier puesto publico ha estado un falangista que escuetamente ha cumplido con su deber, ha explicado magistralmente una lección de política, logrando tí aliento, el refrendo popular y demostrando asi que se puede gobernar en falangista, y precisamente por ello conquistar la asistencia y el fervor del pueblo.»

Ha resaltado el orador que jamás en la historia de España se ha registrado la presencia de un grupo político que haya hecho de la lealtad » su Jefe, como lo ha hecho te. Falange, norma invariable de conducta, para afirmar oue ahora, "cuando algunos han comenzado a jugar a ganador y colocado", nosotros queremos reafirmar con vehemencia la enardecida lealtad de ayer, de hoy y de siempre a Franco y a su obra, que ha dado a España el período de paz mas largo, sin la cual ningún futuro político sería viable».

«i¿O es que alguien —preguntó el orador— puede sostener en serio que ha fracasado un idearlo político que solo ha sido ensayado tímida y parcialmente?»

«Proclamamos —dijo más adelante—que no tenemos bada de qué avergonzarnos, nada de qué arrepentimos.»

HACIA EL FUTURO

Tras señalar que todo esto M ya historia y que el motor de la historia no tiene marcha atrás, afirmó: «Si es verdad que sólo los pueblos viles y encanallados reniegan de su historia, no es menos cierto .que los pueblos que se recluyen en los claustros gloriosos del pasado dimiten su condición de protagonistas, renuncian a condicionar el futuro, a hacer la historia nueva, la que ha de llegar. Y los pueblos que no hacen la historia, la padecen.»

«Un mundo nuevo, distinto del tradicional —agregó— ha aparecido en el horizonte. £31 huracán revisionista no se ha detenido ante nada y ante nadie. Las líneas maestras sobre las que descansaba una concepción determinada de la vida y de la sociedad han sido desmanteladas... También nosotros, por el imperio de los años, aun siendo los mismos, somos distintos... Y ese mundo está ahí y de él formamos parte nosotros. Volvernos de espaldas, desconocerlo, sería tanto como pretender navegar suspendidos en el vacio.»

«El Movimiento no puede ser un episodio pasajero en la Historia de España... Las conquistas del Movimiento no se hubieran alcanzado sin la presencia apasionada, ilusionada del pueblo identificado con su Caudillo... Franco ha liberado al pueblo español de preocupaciones y pesadumbres,.. Que el Movimiento no sea un episodio, que no sea un tren cuya única estación de destino es el pasado, depende ya de nosotros. Porque, como ha dicho el presidente del Gobierno, no nos es licito continuar transfiriendo sobre los nobles hombros del Jefe del Estado la responsabilidad de la innovación política.»

Contrastó el Movimiento de los orígenes, que contó con los hombres del pensamiento y con la presencia vigorizante de la juventud, con el Movimiento actual, confesando con tristeza dolorida que se ha ido empequeñeciendo, mientras ha perdido audacia, intrepidez y lozanía, agresividad ideológica para incorporar nuevas promociones. Aludió también a la pasividad o a la torpeza recalcitrante en el tratamiento de problemas que parecen debían tener soluciones claras. «A veces da la impresión —dijo— de que una mano negra se hubiera complacido en hacer las cosas deliberadamente mal, para producir rl descontento y desacreditar las instituciones del Régimen». «Cuando el pueblo barrunta que está amenazada la paz, "su paz", en peligro la libertad o la independencia de la Patria, movido por un resorte irrefrenable, que le brota de lo más hondo de las entrañas, se pone en pie y en marcha, llena las plazas y las calles, se desborda como un torrente y rompe a cantar el himno de la esperanza, el que anuncia la inmarchitable primavera. Sería un crimen que ese fabuloso caudal que con clamor pide justicia y paz, orden y libertad, progreso y seguridad, se perdiera en el vacío de la frustración...».

Tras afirmar que la justicia social, la paz y el orden público, la convivencia pacífica, el progreso y el bienestar son patrimonio de todos los españoles, «que deben defenderlo como a la integridad de sus entrañas», añadió: «Por consiguiente, son enemigos, no del Régimen político, sino de España, del pueblo español, los que dinamitan la paz, quebrantan la justicia, frenan el progreso, enturbian la pacífica convivencia y dividen artificialmente a los españoles».

«Concebimos al Movimiento —dijo— como la expresión popular organizada para el servicio y realización de los ideales políticos del 18 de Julio. Por ello el Movimiento debe ser custodio, depositario activo y comunicante del patrimonio ideológico común, de tal manera que inspire, de modo permanente, las acciones políticas del Gobierno. Esto exige la necesaria actualización de aquellos Principios y su adaptación evolutiva a las demandas del tiempo nuevo... Hay que realizar el máximo esfuerzo creativo, con rigor intelectual, y distinguir en el acervo doctrinal lo que haya de sustantivo y permanente y lo que sea accidental.»

DESARROLLO POLÍTICO Y PARTICIPACIÓN

«Del seno del propio Movimiento —dijo también Carlos Pinilla— debe salir el mandato de desarrollo político y progresiva participación que contienen la Ley Orgánica del Estado y la del Movimiento.» Recordó que «la política se hace por hombres, con hombres y para el hombre» y añadió: «Una presencia activa debe garantizar la continuidad del Régimen y del sistema creados por Franco, sirviendo de base medular constitutiva a la sucesión»... «Para que el Movimiento pueda llenar tal misión y aceptar esta responsabilidad —añadió— no sólo ha de disponer de los medios materiales necesarios, sino que tiene que actualizar, vitalizar sus instrumentos y estructuras. Se refirió a quienes tratan de dejar reducido el Movimiento a algo etéreo y gaseoso y a quienes piensan en un debilitamiento progresivo del Movimiento para llegar a su liquidación definitiva, como si fuera un estorbo que impidiera la evolución política del pueblo. Eso sería suicida, afirmó.

Al referirse seguidamente a la participación de los españoles en la vida pública dijo que «el pueblo español ha de ser el auténtico protagonista de la vida política» y salió al paso de quienes presentan la participación como una novedad, «como si hasta ahora el pueblo no hubiera tenido la menor intervención en todo el proceso histórico que integra la vida de España durante siete lustros». Señaló como objetivo primordial, ampliar y acentuar esa participacíón, extendiéndola y proyectándola también en la economía, en la empresa, en los bienes del espíritu y de la cultura. «En la agenda del nuevo Gobierno —dijo— está ya el tema que, sin duda, será acometido con prudencia, pero sin demora».

También para nosotros ha sonado la hora inequívoca de la integración. Tres generaciones —la fundadora, la intermedia y la juvenil— tienen que estrechar sus brazos, aunar sus voluntades para que esa comparecencia sea sólida, sincera y eficaz, en el servicio de nuestro pueblo.

Más adelante afirmó: «Que nadie vea en la actitud del Gobierno, en el llamado pluralismo, un intento de desmontaje del sistema político; que nadie intente tampoco sustraer a la competencia y tratamiento por el Movimiento y sus órganos, temas que le son propios e indelegables».

Carlos Pinilla puso de relieve a continuación la singular primacía que en el mundo de hoy han adquirido los problemas relativos a la economía, para señalar que la vieja doctrina de la Falange «mantiene como principio indeclinable que la economía no es un fin en sí misma, sino un instrumento auxiliar de la política». Se refirió luego al fenómeno de los constantes avances tecnológicos, a la época de despilfarro y consumismo que está viviendo la gran colmena humana, para afirmar que «este inmenso tinglado, montado sobre la urdimbre de los valores económicos, es lo que pomposamente se llama progreso y civilización». Contra lo que lógicamente cabria esperar —hizo notar seguidamente— nunca el hombre ha estado más solo y abandonado, más indefenso ni más insolidario que el hombre de hoy, entre el rosario inacabable de violencias, torturas, «massacres», depredaciones, represalias... «Y en la boca del hombre hay un sabor amargo de frustración, de derrota y rencor; y en el alma un vacio inmenso, desolador, una angustia devoradora que ni se calma ni se sacia».

JUSTICIA DISTRIBUTIVA

Pasó a ocuparse seguidamente el orador del ancho mundo del trabajo y puso de manifiesto la importante transformación operada en él, para subrayar luego que todas las ventajas materiales alcanzadas «no son, por sí, eficaces para mantener un clima de armonía en ese campo que es, con el de la juventud, el preferido por la subversión». «Hay que alcanzar —dijo luego— una justicia distributiva que aleje las desigualdades materiales y afiance la unidad entre los hombres de España». La sociedad de tal suerte —agregó— que no sea posible la existencia de una clase dominante y otra sojuzgada. Una profunda revolución cultural debe conducir a una sincera Igualdad de oportunidades. Queremos y debemos llegar a la consolidación de una convivencia pacífica y libre. La condición expresa para alcanzarla es la justicia social. «Sin justicia no hay paz, ni tiene por qué haberla, y sin paz no hay convivencia, sino enfrentamiento».

Señaló que no existe sólo la libertad política, para referirse a las demás libertades del hombre: «La libertad del hombre, en su total dimensión, es lo que nos importa y la que pretendemos».

Parte muy destacada ocupó en el discurso de don Carlos Pinilla, el tema de la juventud. «Toda Idea o propósito cara al futuro —dijo a este respecto— trae inevitablemente asociada esta otra: juventud». Subrayó que ante este tema «todos estamos implicados y nadie puede adoptar ante él desden o indiferencia».

Afirmó que el tema de la juventud ha de ser tratado con toda la atención que su importancia reclama y dijo: «Tan torpe como una actitud de cerril incomprensión serla la de una bobalicona complacencia ante sus planteamientos y exigencias».

Es a la juventud a quien compete la tarea de redescubrir la Falange, una Falange incomprometida, incontaminada, virginal. La Falange que fundó un joven intelectual y revolucionario.

Dedico a continuación don Carlos Pinilla un caluroso elogio a la figura, la obra y el ejemplo de José Antonio Girón «un hombre —dijo— con el que la España laboral, empresarios y trabajadores, tienen contraída una deuda permanente».

 

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