Conferencias de don Federico Silva y don Marcelino Oreja     
 
 Informaciones.    13/05/1974.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 33. 

VIDA POLÍTICA

CONFERENCIAS DE DON FEDERICO SILVA Y DON MARCELINO OREJA

SEÑOR SILVA MUÑOZ:

«NO CREO HOY ADECUADO EL TERMINO DEMOCRACIA-CRISTIANA»

MADRID, 13. (INFORMACIONES)—«La participación de las regiones en la construcción de Europa» y

«Las relaciones Iglesia-Estado» han sido los temas de dos importantes conferencias desarrolladas ayer por

don Marcelino Oreja Aguirre en el aula Unamuno, de la Universidad de Salamanca, y por don Federico

Silva Muñoz, en Córdoba, en la clausura de las Jornadas Ideológicas de las Hermandades de Trabajo,

respectivamente.

El señor Oreja se esforzó de modo especial en proponer el concepto de la región como «unidad

existencial», con un «estilo propio de convivencia y un futuro», y constituyendo «espacios económicos

peculiares». Por su parte, el señor Silva Muñoz, tras destacar las resonancias temporales y políticas de las

relaciones Iglesia-Estado, subrayó que es necesario llegar a crear una ética de pública tolerancia, y

rechazó por no adecuados el término y el concepto de democracia cristiana.

«Vengo a hablarles de un tema político y como político», puntualizó don Federico Silva Muñoz, al iniciar

su conferencia sobre las relaciones Iglesia-Estado. No creo hoy adecuado —añadió— ni el término ni el

concepto de democracia-cristiana. Es un término válido para entenderse internacionalmente. Cuando una

persona dice que es socialista no necesita muchas más explicaciones, es un término vago, pero acuñado

Lo mismo sucede con el de demócrata-cristiano.

Pero esta fuerza plástica, semántica y convencional del término democracia - cristiana no nos exime de

analizar la vigencia conceptual en esta hora, del tema de las adscripciones políticas confesionales

CONFESIONALIDAD DEL ESTADO

El señor Silva Muñoz resumió en cinco puntos el problema jurídico-político de las relaciones Iglesia-

Estado.

La confesionalidad del Estado ha sido un ideal cíe la Iglesia y un dogma nacional durante mucho tiempo.

Por Estado confesional ha entendido la Conferencia Episcopal «la profesión solemne de fe católica como

única religión oficial y la mera tolerancia para las demás confesiones» y su expresión jurídico-política se

halla en el Principio segundo del Movimiento, cuando afirma: «La nación española considera como

timbre de honor el acatamiento a la ley de Dios, según la doctrina de la Santa Iglesia católica, apostólica y

romana, única verdadera y fe inseparable de la conciencia nacional que inspirará su legislación».

La fórmula formalmente constitucionalizada ha sido juzgada por la propia jerarquía eclesiástica en estos

términos: Como Estado católico le recuerda al nuestro la obligación conciliar de desarrollar y aplicar la

ley de Libertad Religiosa. De otra parte prosigue la Conferencia Episcopal explicando que al acatar la ley

de Dios, según la doctrina de la Iglesia, que es «timbre de honor» para el Estado, ha de hacerlo «con todo

el dinamismo que ella encierra»: lo que entrañara no pocas dificultades, con lo que, a mi modo de ver —

subrayo el señor Silva Muñoz—, pone en tela de juicio la prudencia temporal de tal declaración

concluyendo que si no se cumple ese compromiso puede ser tachado el Estado de deslealtad a los

Principios que dice profesar.

Pues bien, a mi juicio, habrá que dar un paso mas y definitivo en esta cuestión básica, pare llegar a un

enunciado que pudiera ser más o menos como éste: «El Movimiento incorpora el sentido católico de

gloriosa tradición y predominante en España a la vida nacional.

La Iglesia y el Estado concertarán sus facultades respectivas sin que se admita intromisión o actividad

alguna que menoscabe la dignidad del Estado o la integridad nacional».

A poco que se medite se verá que esta fórmula coincide casi literalmente con la que en su día fue el punto

25 de la Falange. A mi juicio, ofrece más ventajas que el actual enunciado del Principio segundo del

Movimiento. En efecto, se refiere al Movimiento y no al Estado, con lo cual queda éste al margen de una

declaración programática tan cargada de responsabilidades y de compromisos.

Creo además que esta fórmula mantiene la independencia del Estado de una manera taxativa y literal,

pero deja también en libertad a la Iglesia que, es, en definitiva, lo que ella desea Por otra parte, solamente

se modifica respecto del texto del viejo Principio de la Falange. la palabra «concordarán» por la de

«concertarán», y ello en razón a lo que más tarde voy a explicar, en relación con las posibilidades de un

nuevo Concordato

¿UN NUEVO CONCORDATO?

A mi juicio, caben tres soluciones: un nuevo Concordato, arreglos parciales y una ley unilateral del

Estado paccionada. Formalmente quizá lo más completo fuera un nuevo Concordato, que como

instrumento jurídico pudiera dotar del marco adecuado a las relaciones Iglesia-Estado el apremio de

muchas cuestiones pendientes, con frecuencia vencen 1os espíritus hacia los acuerdos parciales y

concretos por no demorar la solución de problemas que. quiérase o no. están envenenando la vida

española: la ley unilateral paccionada ofrece formalmente novedades, quizá demasiado explosivas para

muchas mentes civiles y para no pocas eclesiásticas, aún afiliadas en otros pagos religiosos a sectores

calificadamente progresistas.

RENUNCIA RECIPROCA DE PRIVILEGIOS

Ante la impresión de muchos de los conceptos entendidos como privilegios, tanto por parte de la Iglesia

como del Estado, el señor Silva Muñoz manifestó su inclinación por una regulación general y adecuada

de estos temas, huyendo de una nomenclatura inactual, imprecisa y prestada al uso de una pura y simple

demagogia, nociva para el entendimiento que muchos deseamos.

RENUNCIA AL DERECHO DE PRESENTACIÓN

Pienso que, tras la petición conciliar de renuncia a la presentación de obispos dirigida

a los que en otro tiempo se llamaron «principes cristianos», parece, claro el propósito de la Iglesia de

reivindicar la libertad absoluta en la designación de los obispos. Esto es así, la Historia, como las aguas,

pueden serpentear, pero nunca van hacia atrás. Reconozcamos los hechos juntamente con la valoración de

las razones, y como consecuencia pienso que la solución idónea para este tiempo sería sustituir el

complejo sistema actual por otro, en que se reconociera el nombramiento de los obispos exclusivamente a

la Sede apostólica, si bien con un sistema de notificación previa y posibilidad de formulación por parte

del Gobierno de objeciones fundadas y operantes.

RÉGIMEN TRANSITORIO

Enjuiciado, insisto, desde el punto de vista de un político, el problema como está hoy planteado en

España, nos atrevemos a sugerir que la propia Iglesia podría definir y el Estado convenir un elenco de

materias sobre las cuales solamente pudiera pronunciarse la Iglesia colectivamente, por ejemplo, a través

de su organismo: la Conferencia Episcopal; otro que estuviera reservado a los obispos en sus respectivas

diócesis, y el resto sobre el que pudieran pronunciarse los sacerdotes, dentro de las normas generales que

sobre predicación la Iglesia establezca y la legislación general del Estado prescriba.

Repito hoy aquí en Córdoba lo que constituye para mí una de las claves de mi pensamiento. Es necesario,

ante todo, como telón de fondo de cualquier reforma política o de cualquier solución de un contencioso

religioso-político, instaurar en nuestra patria una ética pública de la tolerancia.

SEÑOR OREJA: «ENTRE REGIÓN Y NACIÓN SOLO EXISTE UNA DIFERENCIA DE GRADO»

El señor Oreja se esforzó de modo especial en proponer el concepto de la región corno «unidad

existencial». En este sentido recordó cómo esas áreas, que se llaman Baviera. Cataluña, Escocia,

Vascongadas, Sicilia o Galicia son realidades que han estado y estar, en la Historia, que tienen «un estilo

propio de convivencia y un futuro», y que también constituyen ¿espacios económicos peculiares»

Continuó diciendo que «por ello no pueden ser contempladas con particularismos románticos o desde el

prisma exclusivo de la Historia», pero tampoco «como mero campo de aplicación de unas técnicas de

carácter económico desde las que se programe a alto nivel su futuro y su destino».

Señaló más adelante la singularidad (y la trascendencia) de ese marco social que es la región en el mundo

contemporáneo, al constituir un «ámbito a la medida del hombre donde problemas e intereses puedan

plantearse y organizarse a un nivel concreto y sin embargo de suficiente amplitud para ser viable Un

ámbito además en el que la sociedad tiende naturalmente a manifestarse».

Esta idea de la región le sirvió más tarde para recordar cómo «entre nación y región sólo existe —de

acuerdo con el pensamiento tradicionalista- una diferencia de grado», y que el propio Estado nacional no

es sino una «unidad armónica de regiones».

Ofreció en este sentido como conclusión la de que las regiones constituyen cuerpos naturales con áreas de

competencia propia y con áreas de coordinación obligada» advirtiendo además sobre la necesaria

distinción que debe hacerse entre la descentralización (siempre medida técnica) y la estructuración

regional o regionalización (auténtica medida de contenido político)

LAS REGIONES EN EUROPA

La segunda parte de la Conferencia estuvo dedicada específicamente a examinar el papel de las regiones

en la construcción de Europa.

Después de señalar como la propia unidad europea se estaba construyendo desde el punto de vista jurídico

como «una región dentro de la comunidad general de raciones» pasó a hacer un examen de lo que llamó

los «métodos del regionalismo europeo».

Destacó que «las instituciones comunitarias habían cedido a los Estados nacionales la determinación del

significado político de la región y del papel que ésta debe jugar en el futuro de Europa «y que muchos de

aquellos habían caído en una especie de «geometría territoria1» «abandonando a «las entidades

intermedias a los museos románticos».

Para terminar su critica a la forma actual en que se está conduciendo el regionalismo en Europa, aludió a

la noble, pero insuficiente preocupación visible en algunos órganos y reuniones de la Comunidad por los

temas del desarrollo regional y de las regiones deprimidas, y dijo que este método se encuentra hoy en un

«proceso crítico» precisamente por haberse planteado sobre zonas artificiales y sobre todo, por no haberse

completado con 1as necesarias dimensiones políticas jurídicas, sociales e históricas.

UNA NUEVA POLÍTICA REGIONAL

El señor Oreja propuso a continuación 1os siguientes criterios, que pudieran inspirar una nueva política

regional europea:

— Aceptar una filosofía descentralizadora con todas sus consecuencias, y en ese marco reconocer

a la región como eslabón insoslayable.

— Superar los desequilibrios regionales para evitar que las regiones más avanzadas terminen por

absorber el capital humano y financiero de las menos favorecidas.

— Completar la política de ordenación del territorio, añadiendo a los aspectos de la infraestructura el

urbanismo y la localización industrial, una atención especial a los bienes sociales en sentido ex-

tenso (educación, cultura. medios de comunicación, etcétera) .

— Crear o vitalizar las estructuras que permitan una efectiva participación con competencias y

responsabilidades adecuadas.

— Todo ello sin desconocer el papel desempeñado por el Estado, que también, como la región, es un

producto de la Historia y que, además por su protagonismo social y económico, es el único capaz de

traducir el tema regional a una escala auténticamente europea.

APORTACIÓN ESPAÑOLA

El conferenciante terminó su disertación con una referencia a la posible aportación española en este cam-

po. Consideró que esa hipotética aportación tenía importantes bases de partida. como eran:

— El que España constituye uno de los Estados nacionales, formados a comienzos de la Edad Moderna,

donde con más viveza se mantiene el hecho regional.

— La existencia de una base jurídico-política que constituyen los principios VI y VIII de la ley

Fundamental, el artículo 10 del Fuero de los españoles y el artículo 45 de la ley Orgánica del Es-

tado.

— El contar ya con algunas instituciones de base regional.

El subsecretario de Información y Turismo hizo votos finalmente, porque en la futura regulación del

Régimen local (bien en las bases, bien en las disposiciones de desarrollo) «se intentase una auténtica

estructuración de la región, como pieza viva de nuestro ordenamiento».

INFORMACIONES

13 de mayo de 1974

 

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