Autor: Espinar, Modesto. 
 De la confusión a la luz. 
 El Estatuto de Asociaciones     
 
 Madrid.     Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

DE LA CONFUSIÓN A LA LUZ

EL ESTATUTO DE ASOCIACIONES

Por MODESTO ESPINAR

A raíz de la promulgación de la Ley Orgánica del Estado se hizo evidente que eran posibles dos

interpretaciones muy distintas de su articulado en lo que hace referencia a la naturaleza del Movimiento y

al llamado "contraste de pareceres". Estas dos interpretaciones chocaron dialécticamente a lo largo de la

primavera de 1967, durante la discusión en las Cortes de las leyes complementarias que habían de

desarrollar aquellos preceptos constitucionales. La tesis que podríamos llamar "aperturista" se basaba en

el concepto del Movimiento como "comunión" y entendía el contraste de pareceres como una tarea

colectiva, propia de grupos organizados, mientras que la interpretación opuesta se aferró al

mantenimiento del "Movimiento-organización"—que literalmente no figuraba en el texto constitucional

aprobado por referéndum—y, en su versión más extremadamente inmovilista, prefería ver reducido el

contraste de pareceres a una acción puramente individual, reservada además a quienes gozaran de ciertas

ejecutorias o cumplieran algunos requisitos.

Es bien sabido que la tesis aperturista resultó ser minoritaria en aquellas Cortes; sus valedores—en primer

lugar, los procuradores Vigón, Sánchez Agesta, Balcells, Udina y otros—no lograron acceso a la presente

legislatura—excepto el profesor Balcells por corto tiempo, mientras siguió siendo rector de Salamanca—,

lo que acaso serviría para explicar, al menos en parte, la actitud de muchos de sus colegas, sobre todo si

ello se pone en relación con la oportuna crítica publicada hace poco en estas mismas páginas por el

también procurador Esperabé de Arteaga sobre el modo de funcionar actual de las Cortes.

PLURALISMO ASOCIACIONISTAS

Las ideas fecundas reaparecen siempre, por muchos diques que quieran ponérseles. En el desarrollo

ulterior fueron algunos consejeros nacionales los que recogieron la antorcha, reconociendo que el

contraste de pareceres ordenado por la ley requería la existencia de grupos plurales que los incorporasen.

De esta forma se introdujeron las asociaciones en el Estatuto Orgánico del Movimiento y se llegó, por fin,

después de un amplio forcejeo, a la solución de compromiso aprobada unánimemente por el Consejo

Nacional el 3 de julio de 1969.

Este "régimen asociativo" adolecía de graves defectos, reflejo de su complicada y dificultosa gestión. El

peor de todos, la posibilidad de que algunas de sus cláusulas más restrictivas pudieran ser objeto de

impugnación por "contrafuero", ya que podría considerarse que se oponían a algunos principios

fundamentales establecidos en el Fuero de los Españoles. La posible "declaración le incompatibilidad" de

personas individuales con el Movimiento que les impediría ingresar en las asociaciones, vulneraría los ar-

tículos 3 (que prohíbe expresamente la "acepción de personas"), 4 (que protege el honor personal) y 16

(que extiende a todos los españoles el derecho a asociarse para fines lícitos) del Fuero de los Españoles.

No muy distinto sería respecto a la "presunción fundada" como criterio para denegar la inscripción de

asociaciones y acaso a alguna otra norma. No obstante, algunos políticos celebraron este resultado como

un triunfo—y lo era, según se vio después—y se apresuraron a iniciar gestiones para fundar las primeras

asociaciones de acuerdo con el texto aprobado.

SILENCIO, ¿CONTRAFUERO?

Después cayó el telón. Cuando, todavía en el verano, paso el tiempo sin que se publicaran las bases

aprobadas en julio, pareció evidente, que había surgido algún grave obstáculo. Pero como no se ha dado

ninguna explicación cabían varias alternativas. Podría ser que alguien hubiera advertido el carácter de

contrafuero de algunas clausulas, a que hemos aludido, y temiera la reacción exterior ante el

establecimiento de un sistema que podría parecerse demasiado a una especie de apartheid por motivos

políticos. Entre la "declaración de incompatibilidad" y la desposesión de derechos civiles que practican

aún hoy algunos países de régimen no muy ejemplar apenas si habría diferencia. Pero también podría muy

bien haber ocurrido lo contrario: los "aperturistas" habían basado su sensación de triunfo en el

pensamiento de que "algo es mejor que nada" por lo que quizá sus oponentes habrían caído tardíamente

en la cuenta de que para ellos seguía siendo "nada" lo más conveniente.

INFORMACIÓN FRENTE A DESORIENTACIÓN

Es curioso lo ocurrido con la formación del nuevo Gobierno. Alguna Prensa extranjera la ha saludado

como un nuevo paso en el camino hacia la "liberalización", mientras que en el interior de nuestro país se

apreciaron tonos mucho más cautelosos. Lo más probable es que seamos los españoles quienes

conozcamos mejor nuestros mimbres. De todos modos, y por lo que respecta a nuestro tema, la sesión

plenaria del Consejo Nacional del 15 de diciembre fue reveladora. Sería ridículo suponer, como alguien

ha sugerido, que los consejeros no fuesen a estar correctamente informados sobre el significado del

impasse en que había caído el estatuto y que se engañaran sobre el texto del decreto reorganizando la

Secretaría General, en el que no aparece una sola vez la palabra "asociación"

Quisiéramos equivocarnos, pero aún preferiríamos que no nos hubieran colocado en la situación de tener

que equivocarnos. Contra el vicio de hacer suposiciones existe la virtud de dar información precisa,

verídica, oportuna y abundante. De la confusión a la luz no hay más que un paso, si se quiere darlo. El

famoso diálogo entre gobernantes y gobernados, de que tanto se había podría empezar ya.

 

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