Como siempre     
 
 ABC.    24/09/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ABC. DOMINGO 24 DE SEPTIEMBRE DE 1972.

ABC

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COMO SIEMPRE

Un comentarista político de «Pueblo» manifestaba su asombro porque, días después de. publicar una entrevista con don José María Gil Robles, dedicábamos la portada de ABC al almirante Carrero Blanco.

No comprendemos bien cómo un profesional del periodismo pueda sorprenderse dé lo que él llama «diversidades de A B C», diversidades que a juicio de nuestros lectores constituyen una de las grandes cualidades tradicionales de este periódico.

José María Gil Robles es un personaje de incuestionable relieve en la vida pública española. Sus opiniones interesan a infinidad de gentes. La entrevista que le hizo Julián Cortes Cavanillas se encuentra entre las más interesantes que se han publicado últimamente en España. La posición de A B C con relación a Gil Robles ha quedado muchas veces expuesta, con coincidencias o discrepancias, en esta columna editorial. Está claro que cuando nos. hacemos eco de las opiniones de Gil Robles esto no significa. que estemos o no de acuerdo con lo que afirma, sino que entendemos el periódico como una plataforma,

para que, en ella, dentro de la Ley, manifiesten su pensamiento gentes de diversas tendencias, ejercitando así su derecho a la opinión y al diálogo. El almirante . Carrero Blanco es una de las más recias personalidades de la política actual, caballero de la lealtad inquebrantable a Su Excelencia el Jefe del Estado. La lealtad es siempre una virtud política cimera y admirable, se guarde al presidente de la República, al Caudillo de España o a Su Majestad el Rey. Cinco años en la Vicepresídencia del Gobierno es fecha de suficiente relieve para ser destacada, aunque hayan tenido la mala suerte algunos colegas de que se les haya pasado este aniversario tan periodístico. En esta columna editorial se ha manifestado el pensamiento del periódico, coincidente unas veces con las opiniones o la política del tenor Carrero Blanco, discrepante otras. A B C, en fin, no es tan estrecho como para que en él no quepan a la vez Gil Robles y Carrero Blanco, ni tan ruin para no dedicar al uno y al otro los elogio» que merecen, aunque cuando discrepemos de ellos expongamos nuestras convicciones contrarias en los editoriales, anónimos, que son los portavoces del pensamiento del periódico.

Pero ¿es algo nuevo y sorprendente el que en estas páginas se acoja a personalidades de tendencias distintas? Vamos a refrescar la memoria al comentarista de nuestro colega. Colaboradores habituales de A B C fueron el liberal Gómez Carrillo y el conservador Ramiro de Maeztu. En estas páginas firmaron con asiduidad sus artículos Gregorio Marañon y Ramón Pérez de Ayala, fundadores de la Agrupación al Servicio de la República, y el equipo monárquico de Acción Española: Fernán, Vegas Latapié, Pradera, Calvo Sotelo, Quintanar, Vigón, Andes y Valdeiglesias. Durante la guerra mundial acogimos firmas de germanófilos destacados como el doctor Albiñana, Armando Guerra o Mariano Daranas, y de aliadófilos entusiastas como Azorín o Hernández Cata. En los últimos años han colaborado en A B C el republicano liberal Salvador de Madariaga y el padre José María Escrivá de Balaguer; Pablo Picasso y Pablo Casáis, ambos geniales artistas de republicanismo probado, y Sainz Rodríguez y Calvo Sotelo, de signo institucional contrario; José María Gironella y Manuel Aznar; el demócrata cristiano Federico Silva, el cardenal Enrique y Tarancón y Ángel María de Lera; los falangistas Ramón Serrano Suñer, José María Alfaro y Rafael García Serrano; los liberales Arnold J. Toynbee y Bertrand Russell; los socialistas Paul Henri Spaak y Alberto Moravia; Miguel Ángel Asturias y José Ignacio Rivero. Y una lista interminable de las primeras firmas nacionales y mundiales, de las más diversas tendencias y colores, sin otro denominador común que su gran categoría literaria o política y el respeto a las leyes y a las personas.

Firmas contratadas por A B C en servicio de sus lectores que desean tener un panorama completo del pensamiento nacional y mundial. Nunca fueron excluyentes estas páginas, sino aunadoras, dispuestas siempre a servir de soldadura a escritores de varias tendencias. Y si hace unos meses publicamos una ´extensa entrevista con Américo Castro, semanas después lo hicimos con Claudio Sánchez Albornoz, su gran rival, y jefe, por cierto, del Gobierno de la República en el exilio.

Naturalmente, A B C no está de acuerdo a la vez con tradicionalistas, conservadores, liberales, democristianos y socialistas. Con máxima liberalidad y al servicio permanente de la verdad, que a veces tiene vertientes muy diversas, acogemos las opiniones de todos, para exponer la nuestra cuando lo consideramos necesario, con la más absoluta independencia. Esta es, en fin, la tradición de nuestro periódico, el estilo de A B C y, por eso, resulta ridículo el que alguien pueda sorprenderse ahora, no dudamos que con buena intención, de esas «diversidades» de A B C mantenidas contra viento y marea desde el año 1905.

 

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