Lo extravagante y lo intolerable     
 
 ABC.    02/03/1975.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

LO EXTRAVAGANTE Y LO INTOLERABLE

La técnica periodística del escándalo es tan vieja como el periodismo, y se ha practicado siempre con un instrumental promiscuo e idéntico: el «se dice», el «se rumorea», el «sabemos por fuentes allegadas» y el echar a voleo una confusa maraña de infundios y desmesuradas interpretaciones que podrían quizá fundamentarse en una realidad concreta, como es ahora la renovación de nuestros cuaüros directivos, pero que al desdibujar y falsear esa realidad se truecan en fantasía. ABC tiene larga historia y ha soportado muchas veces esta clase de ataques e impertinencias que generalmente proceden de publicaciones nuevas, menores e inciertas y despistadas a la hora de embestir, como novillo utrero saliendo de los toriles. Nos sorprende que la técnica del escándalo no cambie con los tiempos, pero ésa es precisamente su gracia.

Hay que considerar como normal el que una publicación dé nuevo cuño se entregue al desenfreno de comentar con extensión desmedida —propósito que agradecemos— una actualidad que está exclusivamente centrada en la reorganización de los citados cuadros directivos de nuestra Empresa. Ello se explica por él papel descollante que ABC viene desde hace muchos años desempeñando en la vida nacional como intérprete de muy extensos sectores del país. ¿Que los copiosos informes difundidos por la reciente publicación no son veraces y revelan crasa, ignorancia de los hechos? Seamos benévolos. No ha de pedirse a todo el mundo que sepa lo que se dice, y son más los que dicen lo que no saben —y de ello alardean— que los que se resignan a declarar su propia ignorancia paladina. Sigan, pues, los extravagantes murmullos de patio de vecindad. Nos regocijan como si fuesen saínetes y celestineos de otras épocas.

No nos parece, sin embargo, tolerable que a la vieja técnica del «se dice» o «nos dicen» se agreguen Insolencias o maledicencias conscientemente elaboradas y directamente enderezadas al desprestigio gratuito de unos hombres de limpia ejecutoria y ejemplarmente unidos al servicio de una "empresa común: la prosperidad de la empresa que el destino ha puesto en sus manos y la defensa de los nobles ideales que la hicieron respetable y respetada a través de toda su ejecutoria. Ño diremos que dignos de admiración, porque la admiración es intelectiva y personal; pero sí —insistimos— del máximo respeto civil, pues el respeto es obligado y signo de buena crianza.

Entre estos infundios hay dos que nos harían sonreír si no estuviera clara la perversa intencionalidad con que han sido lanzados al viento: uno, el descenso de tirada de ABC. Aportemos un dato curioso e intocable. Cuando el domingo 23 del pasado febrero se levantó un acta gubernativa en nuestros talleres con motivo del secuestro de nuestras páginas de huecograbado, consta en ese ,acta que, al momento de levantarse, estaban editados e impresos 246.000 ejemplares de tipografía y 105.000 de la última edición, que quedo incompleta, del huecograbado, sin contar los 420.172 ejemplares ya editados, del suplemento «Los domingos de A B C». El día en que nuestros pintorescos denigrantes se aproximen a estas cifras merecerán nuestra muy calurosa felicitación. Entretanto, aconsejemos a sus lectores que lean el resto de sus datos e informaciones —algunas delirantes— con cierto benévolo escepticismo.

E! segundo de los infundios se refiere a la mala situación económica de la Empresa editora de ABC. Recordemos a este respecto que en 1974, y por encima de toda obligación legal, Prensa Española satisfizo a su personal una paga extraordinaria, dividida entre los meses de octubre y noviembre, por un valor de 34 millones de pesetas. Y que en lo que va del año actual, y en recuerdo de don Juan Ignacio Lúca de Tena, recientemente fallecido, se elevó la participación reglamentaria, que está marcada en tai 8 por 100 sobre los sueldos que se cotizan en la Seguridad Social, hasta un 12 por 100, por un total de 56 millones de pesetas. Es evidente, y ello nos complace, que la tesorería de la Sociedad seria más boyante de no haber abonado a su personal estos 90 millones de pesetas entre octubre y abril, final del plazo del último de los desembolsos previstos. Y como estos datos están o estarán en Hacienda dentro de los plazos que marca la Ley, a ellos nos remitimos. Entretanto, y mientras nuestros detractores no alcancen estos niveles de incontinuada prosperidad debidos a muchos años de trabajo y de continuidad en el trabajo, chiten y punto en boca.

Es gran lástima que una revista surgida al campo periodístico con un buen aire profesional se haya ido degradando en tan poco tiempo con la explotación del rumor, el escándalo, la insidia y Ja falsedad. No queremos hablar de otros datos e informaciones de carácter político, donde toda .aproximación a la verdad es obra involuntaria del puro azar (contenidos en éste y en otros últimos números) cuando comenzó su degradación en busca del escándalo." Mas no podemos silenciar un artículo firmado por su presidente, don Luis González Seara, que no dudamos en incluir en ese ínfimo género que bien merece la adjetivación de porno-periodismo. La portada de nuestro periódico, correspondiente al martes, 18 de febrero, y que está al alcance de cuantos lectores quieran comprobarlo, ha sugerido a este singular hombre de empresa un artículo tan chabacano, violento y traído por los pelos, que todo él sería una pura injuria, sí no sirviera - para desprestigiar de antemano al mismo que lo escribió.

Ante los malos augurios económicos para el año en que vivimos se atrevió A B C a tener un rasgo de humor en relación con el recién inaugurado «Año del conejo», de la mitología china, que augura un año feliz. Tomando la ocasión por la cintura, este empresario, metido a escritor de periódicos, atribuye a dicha portada del diario curiosas intenciones eróticas más o menos encaminadas a desprestigiar el «Año de la mujer». Lo considera «una grosería impropia de A B C». Alude a las relaciones que caben entre cierto animal y cierto satélite, «relaciones de lesbianismo e incluso de tipo incestuoso. Lo cual como puede ver el ABC no es tan inocente y, por el contrario, resulta muy poco ejemplar». Habla de los amores adulterinos con la Luna, «cosa poco propicia a ser recomendada desde las páginas de A B C». Y aún añade que esas mitologías orientales «de que habla A B C», «suele ir ligado a imágenes de incontinencia, lujuría, derroche y exuberancia.»

El lector quedaría realmente perple y acaso manchado de fango, al leer lá necedad escrita por este administra de publicaciones, que goza de la unidad de no poder ser condenado por tribunal de ética profesional por la cilla razón de no ser un periodista, profesional.

Los verdaderos periodistas que jan como un privilegio y un alto el riesgo de su libertad, y su responsabilidad, pueden sentirse satisfechos contar entre sus miembros a don González Seara, catedrático de S gía, nada menos, máximo responsabilidad una publicación de escándalo, que sus singladuras con notable impulso y que se ha ido degradando lentamente entre sus manos.

 

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