No, no es lo mismo     
 
 ABC.    08/06/1972.  Página: 31. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC. JUEVES 8 DE JUNIO DE 1972.

OPINIONES AJENAS, POLÉMICAS, CARTAS, PUNTUALIZACIONES, COMENTARIOS.

NO, NO ES LO MISMO

En estos días hemos publicado, atinantes de nuestras opiniones, la de algunos colegas, con cuyos argumentos estamos muy satisfechos de coincidir. Hoy reproducimos, no íntegro, un texto de «La Vanguardia», de Barcelona, Que aclara las posiciones en conflicto:

En nuestra columna editorial del pasado viernes, titulada «Información y tutela», comentábamos algunas de las porciones más significativas de los motivos aducidos por el director as nuestro colega «Pueblo» para justificar el proyecto de invertir fondos sindicales en el establecimiento de instalaciones de edición del citado periódico para difundirlo en tres regiones españolas. Entre aquellos motivos el autor deslizaba una amenaza y una alusión que no deben quedar sin respuesta. La primera decía así: «Vamos a dejar el asunto que hierva en esta cazuela, y que no se nos obligue a destaparla». Éso es exactamente lo que pedimos, trae se destape el recipiente donde se cuece tanto ingrediente ambiguo. La vida de «La Vanguardia» y de los que la hacemos, con una idea muy definida de nuestro deber de servicio a la comunidad nacional, es muy clara, muy pulcra y muy diáfana. Adelante, pues, con el destapamiento, cuyas emanaciones aguardamos con tanta curiosidad como atento ánimo. En cuanto a !a alusión, se refiere a la «expansión tentacular de la propiedad de "La Vanguardia"» Esa expansión, de la que nos sentimos legítimamente orgullosos, no es ningún secreto para nadie sino tan pública como su Husmo éxito v es el resultado de grandes y sostenidos esfuerzos desarrollados con medios y recursos rigurosamente propios, en competencial leal, sin más respaldo ni ayuda que la de un trabajo a la vista de quien Quiera verlo y de una sólida fidelidad de los lectores.

A la vez que solicitamos disculpa por las menciones a «La Vanguardia», que consideramos indispensables, resulta lógico que, como consecuencia, afirmemos que no es lo mismo, no plantear la expansión de una empresa privada de piensa que la del diario cuya propiedad corresponde a la Organización Sindical, entidad que forma parte del orden institucional español y que constituimos todos los españoles adultos en cuanto participamos en el trabajo y la producción, bien sea como empresarios, técnicos o trabajadores. ¿Verdad que no es lo mismo? No es procedente, por lo tanto, cualquier paralelismo que quiera establecerse entre los propósitos del diario sindical, con sus nuevos objetivos «de Información y de tutelas en Cataluña, las Vascongadas ,y Andalucía, y el normal desarrollo de cualquier empresa de Prensa.

No, no es lo mismo tampoco ocuparse de los planes de cualquier empresa periodística que viva de sus propios recursos que de los de algo tan singular como es la Organización Sindical, cuyos recursos proceden de las cuotas que se detraen de los sueldos y jornales de los trabajadores y de la contribución de las empresas. Dado que la Organización Sindical la constituimos todos; se traía de una cuestión de todos, de un asunto público. Y lo que habría Que saber aquí es si los empresarios, técnicos y trabajadores de las tres regiones mencionadas estiman que les conviene que aparezca en ellas una edición del diario «Pueblo», como periódico llamado a defender conjuntamente los intereses de empresarios, técnicos y trabajadores en armonía con las orientaciones del Consejo Ejecutivo Sindical que preside el señor ministro de Relaciones Sindicales. ¥ habría que saber también si alguien está dispuesto a decirles lo que les va a costar la operación, en el supuesto de que la quieran y de que sólo se haga si la quieren.

Por el respeto que nos merece la Organización Sindical —que además es cosa de todos, puesto que todos los que trabajamos la constituimos— y también per el respeto que nos merecen los empresarios, técnicos y trabajadores creemos que lo primero es plantear las cosas claras. Lo que no es lo mismo, no es lo mismo: nada bueno puede edificarse sobre la confusión.

Y sí alguien nos dice que la operación puede ser perfectamente legal, le recordaremos que no siempre lo que es legal es leal.

(«LA VANGUARDIA ESPAÑOLA». 4-VI-72.)

 

< Volver