Autor: Miralles Álvarez, Jaime. 
   El deber de la Prensa     
 
 ABC.    27/07/1960.  Página: 34. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ABC. MIÉRCOLES 27 DE JULIO DE 1960. EDICIÓN DE LA MAÑANA.

EL DEBER DE LA PRENSA DIVULGACIÓN JURÍDICA

Auto de 11-7-60.

Hace poco más de un mes, el 18 del pasado junio, nos ocupamos de una resolución dictada por la sección 4.ª de la Audiencia Provincial de Madrid, en la que se dejaba sin efecto el Auto de procesamiento de un periodista que, en sus artículos, criticó dura y fundadamente la gestión de un concejal. En ella se hicieron pronunciamientos realmente trascendentales en el orden del Derecho publico, donde el robustecimiento del concepto de garantía, es piedra de toque de la autenticidad del Estado del Derecho, el cual, más que definirse en la legislación política fundamental de las naciones, ha de alentar en los preceptos todos de las leyes reguladoras de la actividad política de los pueblos.

Indudablemente, la más importante de todas las declaraciones que en .tal resolución se contienen, es aquella en la que el Tribunal considera que la crítica de la gestión de quienes ejercen funciones públicas, más qué un derecho, es un deber indeclinable de la Prensa.

La firme fundamentación jurídica de la aludida resolución, no impidió que el concejal querellante interpusiera contra ella el recurso de súplica que, al ser desestimado por el Auto de 11 de este mes, ha dado motivo a que la Audiencia, en esta nueva resolución, confirmatoria de la anterior y como ella dictada en ponencia del magistrado Sr. Espinosa Herrera, amplíe sus acertadas declaraciones doctrinales, en relación con las altas y delicadas funciones que a la Prensa tiene confiadas la sociedad, para la que es algo así como barómetro y norte, a. un mismo tiempo, de la opinión pública.

Lo dicho en las líneas anteriores, al proporcionar a nuestros lectores el necesario conocimiento de los antecedentes de hecho en que se basa la resolución que nos ocupa, nos permite pasar, sin más, a exponer el resumen de la doctrina sustentada, con tan acertado criterio, por la Audiencia de Madrid, cuya divulgación sirve, indudablemente, a la utilidad y al interés general.

En los considerandos de este auto, comienza la Sala por resolver algunas cuestiones procesales planteadas en el escrito de súplica, y, a continuación, estima la conveniencia de aclarar, ampliar y concretar sus anteriores apreciaciones sobre el tema debatido, para señalar, sin posibilidad de duda, la amplitud con que lícitamente puede criticarse la gestión de los negocios públicos, especialmente por la Prensa, añadiendo que "es lícito y conveniente, para la buena marcha de la Administración pública, la crítica constructiva—como es moda decir—del modo y manera de actuar los funcionarios o de ejercer la autoridad".

Señala los limites del derecho de crítica, sólo en el respeto debido al principio de autoridad y a las personas que la encarnan. Y respecto al supuesto Concreto decidido en este auto, declara que la crítica sometida a su conocimiento se desenvuelve íntegramente dentro de tales límites, de los que "no se salió el querellado en la redacción de los artículos publicados en el A B C los días 1 dé diciembre de 1958, 3, y 31 de enero y 3, 12 y 18 de abril de 1959, basa de la querella", los cuales no pueden estimarse constitutivos del delito de injurias al concejal querellante.

Por último, después de estas consideraciones doctrinales, tan conformes a Derecho, llama la Sala la atención, sobre la eficacia práctica de la crítica, determinada por el hecho dé que los artículos del periodista contra el que se interpuso la infundada querella, dieron, en efecto, el resultado apetecido por toda sana crítica, ya que motivaron la intervención de la autoridad municipal superior que, en uso de sus facultades, anuló lo resuelto por la Comisión de la que formaba parte el concejal querellante, en el expediente criticado.

Con el auto del que hoy informamos a nuestros lectores, da fin el procedimiento, conforme era de prever en justicia, de modo plenamente favorable para el periodista que tan dignamente supo cumplir con el deber, que la Audiencia ,de Madrid, Con juicio certero y claridad diáfanas, estima confiado por la sociedad a la Prensa.

En esta resolución judicial, brilla sobre todo, la ´proclamación explícita y categórica del derecho a la, discrepancia, dentro, claro está, de las limitaciones jurídicas que conforman el Estado de Derecho y garantizan el normal desenvolvimiento de la vida individual dentro de las sociedades civilizadas.

Pero no sé le escapará al lector esa observación, con tanto tino incorporada a uno de los Considerandos, en la que el Tribunal hace ver la eficacia que, en el orden práctico, comporta, la aplicación de su doctrina sobre el derecho-deber de crítica, al afirmar que los artículos que motivaron la querella, fueron la causa de que la autoridad ´superior a la Criticada, adaptara a derecho la resolución de determinar do expediente administrativo.

Pues bien, ningún elogio mejor de tan acertada resolución de la Audiencia de Madrid, que el evidente entronque de la. tesis en ella mantenida, con una opinión de Balmes, plenamente ajustada a la cuestión tratada. Para el señero filósofo y periodista catalán, cuya virtud y sabiduría tanta honra dan a España, "no puede negarse que en la realidad existe una verdadera opinión pública, y que, no impidiéndoselo la violencia, se da a conocer tan a las claras que, tomándose para observarla el tiempo conveniente, no se la puede equivocar con la gritería y el ruido de las facciones y de los bandos", pues piensa el autor de "El Criterio" que, "aún cuando no se suponga la imprenta libre, circulan siempre una muchedumbre de escritos en los cuales se manifiesta cuál es la opinión pública sobre los más graves negocios; y, ora se publiquen con permisión del Gobierno, ora salgan a luz a pesar de sus prohibiciones, ponen en discusión el asunto de que se trata, ilustran los entendimientos, agitan los ánimos y fuerzan al Poder a dejar los malos caminos en que tal ves se empeñara".—Jaime MIRALLES ALVAREZ.

 

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