Creo en los hombres y no en los magos  :   
 Salvador López de la Torre considera el periodismo actual como un trabajo de información y de análisis. 
 ABC.    07/04/1964.  Página: 36-37. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

«CREO EN LOS HOMBRES Y NO EN LOS MAGOS»

Salvador López de la Torre considera el periodismo actual como un trabajo de información y de análisis

Salvador Lopes de la Torre entró anoche en Prensa Española sin sospechar siquiera que un par de horas más tarde iba a ser entrevistado por un compañero de la Redacción. Pedro Ruis, el conserje de ABC, le hizo saber la noticia. "Le acaban de dar el Lúca de Tena". Se sorprendió, naturalmente. Ni sabía que ayer había de reunirse el Jurado. El hombre que con Luis Calvo ha llevado más veces en los últimos tiempos la etiqueta de "enviado especial de A B C" por el mundo acababa de ser galardonado con un premio que honra especialmente a los profesionales.

—Me alegro especialmente por eso—-dice Salvador Lopes de la Torre—, porque me considero por encima de todo un profesional, y éste es un premio para profesionales del periodismo. En nuestro oficio hay una servidumbre- en aceptar los riesgos de la actualidad y una grandeza en seguirla. Y siento la enorme alegría de haber cumplido estas dos vertientes de nuestra profesión: una difícil y otra humilde.

—La mayoría de sus éxitos profesionales los ha obtenido como enviado especial en el extranjero. ¿Qué opinión le merece este género periodístico que pone la noticia todavía caliente ante los ojos del lector?

—En el periodismo moderno, el enviado especial es un producto del trabajo y la documentación. No creo en el enviado especial que recoge puramente sensaciones de su tarea, sino en el que es capas de interpretar con una sólida base documental los fenómenos que observa en su misión. El periodismo actual es esencialmente un trabajo de información y de análisis, y a mí me gustaría que los enviados especiales se llamasen "enviados especializados".

—¿En qué momento de su labor como "enviado" o "corresponsal" ha arriesgado más?

—Sin duda, Argelia fue el momento más amargo de todas mis experiencias. Argel era. verdaderamente una ciudad infernal donde la vida de un hombre no valía prácticamente nada. Estábamos a merced de aquella multitud de desesperados de los dos bandos, que, a falta de otra pieza mejor, "cazaban" periodistas para calmar su furia. La lista de muertos que tuvimos los corresponsales en Argel es lo suficientemente significatica como para justificar este mal recuerdo que me dejaron, inolvidablemente, los meses argelinos.

Salvador Lopes de la Torre es un periodista que sigue día a día el ritma cardiovascular de su profesión. La madurez que ahora inicia cronológicamente es ya un hecho desde hace años. Es un observador agudo de su contorno. Así, por ejemplo, nos hace con admirable precisión una radiografía del actual periodismo español:

—Sinceramente creo que sirve, a pesar de sus forzadas limitaciones, una función social de información con extremada honestidad y con evidente dignidad literaria. Pero creo que le falta especialización y calma. Creo que la profesionalidad integral es todavía un deseo de los periodistas que el periodismo no ha sido capaz de cumplir. Creo que el periodismo español es mejor potencialmente que en su realidad, y eso, como se comprenderá, significa que hay mil posibilidades todavía desaprovechadas entre nuestros profesionales.

—¿En qué medida puede servir el periodismo al futuro de España?

—En desmixtificar muchas ideas falsas que circulan como moneda corriente entre nuestros compatriotas.

En restablecer la verdad, desintoxicando demasiados pecados de autobombo y exhibicionismo personal. En hacer comprender que los progresos indudables de España se deben al pueblo de España, sin que las milagrerías a las que tan aficionados parecen ciertos cantores hayan realisado nada, que el propio pueblo no hubiere conseguido ya por sí mismo. Admiro a los héreos modestos, a los soldados que he visto morir a mi lado con tina dignidad ejemplar. Creo en los hombres y no en los magos.

 

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