Autor: Barra, Alfonso. 
   "Veo en la premio que me han concedido un paso más hacia la reconciliación de loas Españoles"  :   
 Entrevista con Salvador de Madariaga. 
 ABC.    18/04/1969.  Página: 60. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

«VEO EN EL PREMIO QUE ME HAN CONCEDIDO UN PASO MAS HACIA LA RECONCILIACIÓN DE LOS ESPAÑOLES»

ENTREVISTA CON SALVADOR DE MADAR1AGA

Londres 17. (De nuestro corresponsal, por teléfono.) Don Salvador de Madariaga vive en Old Headington, un arrabal de Oxford. La fachada de 1% casa signe intacta desde que fue construida, en tiempos de la Reina Ana. La vivienda es modesta y el jardín espacioso, con ciruelos, manzanos y perarales que han empezado a florecer. Entre el césped jugoso crecen los jacintos. Desde allí se contempla la serenidad del campo de Oxford, qué parece ordenado por el pincel de un paisajista romántico. Cerca de la casa está la Iglesia de San Andrés, cólida. y segura, con la piedra ennoblecida por el paso de ochocientos años. Es un rincón heredado de otros tiempos y ante él se ha detenido respetuosamente el mundo del automóvil y de los anuncios de neón.

El escritor ha cumplido ochenta y dos años. Si por su semblante habría que rebajar sustancialmente esa suma por su vigor intelectual seria necesario reducirla más aún. Don Salvador de Madariaga, menudo de figura, con gafas, vestido con Americana y pantalón oscuro, discurre y se expresa con desenvoltura, apoyado en una memoria sin lagunas. Tras comunicarle 1a noticia, le pregunto:

—¿Le ha (sorprendido a usted la concesión, del premio Mariano de Cavia?

—Pues sí. Agradezco al Jurado y a los lectores, que supongo me habrán presentado, por haberme designado este año no siendo candidato. MI opinión hubiera sido contraría a recibirlo por estimar que tales galardones son más propios para gente más joven que un escritor tan viejo como yo. Todavia recuerdo muy bien, con qué impaciencia aguardaba "El Imparcial" para leer no las noticias, sino el artículo de Mariano de Cavia. Par esa causa y otras mi primera actitud hubiera sido contraría.

—Y ahora, ¿después de recibir el premio?

—Ahora veo en esta eleccion que ha hecho el Jurado un paso mas hacia la reconciliacion de los españoles, ya que consta mi actitud firme y arraigada en la democracia libre y contraría a todo lo que implique coartaria, como acabo de confirmarlo en varias capitales del mundo. Precisamente por considerar tan valioso este aspecto simbólico del premio en las circunstancias de hoy entregaré su importe a una institución benéfica de Nueva York, de la que soy presidente de honor, y que se ocupa con admirable eficacia y humanidad de socorrer a los que más lo han de menester entre los emigrados españoles.

El señor Madariaga nos enseña su casa. En las tres plantas hay tres mil libros y poco a poco van ganando terreno. En el cuarto dedicado a archivo, minuciosamente clasificado por doña Emilia Rauman, hay un cajón donde conserva los centenares de cartas, tarjetas y telegramas procedentes de España y de todos los países, principalmente hispanoamericanos, para felicitarle por su valiente defensa—él, que vive en Oxford—de la reivindicación española de Gibraltar, hecha en un artículo que publicó el semanario Inglés "The Tablet". Este artículo fue reproducido por la casi totalidad de la Prensa española.

Don Salvador de Madariaga está escribiendo ahora el segundo tomo de sus memorias, que cubre el período desde su ingreso en el Secretariado General de la Sociedad cíe Naciones, en agosto de 1921, hasta que aceptó, en 1927, la oferta de la nueva cátedra de Literatura española que, al crearla, le hizo la Universidad de Oxford. Este Invierno ha escrito en español, francés e inglés, un diálogo impresentable entro Adán y Eva.

Queda el escritor en el cuarto de estar, en el que ocupa lugar preferente un óleo Jamar, resalado por el Colegio de Europa en Brajas a su presidente-fundador que, durante largos años, fue también presidenfe efectivo. Al doctor "hónoris causa" de tantas Universidades extranjeras le ha llegado la hora de un premio español—Al fonto BARRA.

 

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