Una libertad que permite moverse a sus anchas a quienes la destruyen es una libertad suicida  :   
 "Una política sincera debe dejar un rastro profundo de realizaciones palpables". "El desarrollo que España ha logrado constituye un proceso irreversible". El ministro comisario defendió la ley aprobatoria del III Plan.. 
 ABC.    11/05/1972.  Página: 31-33. Páginas: 3. Párrafos: 30. 

«UNA LIBERTAD QUE PERMITE MOVERSE A SUS ANCHAS A QUIENES LA DESTRUYEN ES UNA LIBERTAD SUICIDA»

"Una política sincera debe dejar un rastro profundo de realizaciones palpables"

«EL DESARROLLO QUE ESPAÑA HA LOGRADO CONSTITUYE UN PROCESO IRREVERSIBLE»

El ministro comisario defendió la ley aprobatoria del III Plan

El ministro comisario del Plan de Desarrollo, don Laureano López Roda, ascendió al estrado de los oradores a las once y cuarenta minutos. Durante una hora y diez minutos su exposición irreprochable, perfectamente argumentada, nena de Interés y de contenido, mantuvo a todos los ocupantes del hemiciclo pendiente de su

«Ha llegado el momento de encararse politicamente con la planificación económica, con los móviles y con los frutos del desarrollo.) «El Plan de Desarrollo es ana auténtica empresa política al servicio de

Importe de 5.000 millones de dólares en el exterior y vendemos 3.000 millones de mercancías, a la vez que recibimos 27 millones de visitantes en un año. lo que demuestra nuestra estrecha relación con el mundo y, en particular, con el Mercado común. al que corresponden más de la mitad de dichas cifras.

El Gobierno español mantiene su pro posito de ir hacia esa Organización europea que es el Mercado Comun, pero nuestro marcamiento tiene que ser gradual. El desarrollo económico-social de España dijo también— es la vía real para el acercamiento a Europa.»

Planteó a continuación el señor López rodo este doble interrogante: el desarrollo, sigue siendo deseable?; además de deseables ¿es posible? A lo que respondió, tras la serie de aleccionadoras razones: «Sólo adecuada en su verdadero lugar y subordinada a ¡os superiores valores del espíritu,

y planificación del desarrollo merece un puesto relevante entre los objetivos de la acción política. Ningún Gobierno contemporáneo, con amplia aceptación social, renuncia a conseguir un crecimiento regular y continuado de la economía.»

Y añadió: «Los hechos demuestran que ningún país del mundo ha optado por el marxismo para reaccionar frente a la riqueza y al crecimiento. Son, por el contrario, los países pobres los que se han lanzado a la utopía marxista, con la vana ilusión de encontrar un medio expeditivo para elevar su nivel de vida.»

Añadió que la experiencia nos invita a la reflexión para depurar el objetivo del desarrollo, corregir sus defectos y humanizarlo, y expuso luego las líneas maestras del nuevo enfoqué que se da a la futura política de desarrollo, «que no supone sólo multiplicación de bienes y servicios de origen privado, sino también la satisfacción de necesidades colectivas que el sector privado no puede suministrar, desde los servicios sanitarios y asistenciales, hasta los educativos y culturales, de tanta importancia para el bienestar de un país y para el propio crecimiento de su economía. Buscar y lograr un ponderado equilibrio entre la producción pública y la privada constituye hoy —afirmó— una parte vital de la política de desarrollo». Otro rasgo que define esa nueva política es la creciente importancia asignada a la justicia social.

EL III PLAN DE DESARROLLO

En la última parte de su discurso, el señor López Rodó subrayó que el III Plan de Desarrollo «se ha configurado bajo el doble e indispensable signo del realismo de su planteamiento y de la trascendencia de sus objetivos». «Lo que nos proponemos ahora es que el crecimiento medio anual acumulativa de la renta nacional sea del 7 por 100 en términos reales y que la renta por habitante alcance los 1.500 dólares al término del cuadrienio.» «Las principales finalidades de la nueva política del desarrollo son: la atención preferente a los bienes públicos, la importancia capital de la distribución de la reata, la necesidad de paliar los costes dimanantes del proceso de

cambio y 1» protección al medio ambiente del cuadro natural en que se desenvuelve la vid» del hombre. Hacia esas metas se dirige el III Plan de Desarrollo Económico y Social.»

Repasó luego los grandes proyectos del III Plan para señalar el enorme esfuerzo inversor que ha de realizar el Estado en el actual cuadrienio, incrementando en torno al 60 por 100 las inversiones públicas. Cerca de 100 grandes proyectos —afirmó— nos esperan en estos cuatro años próximos. Proyectos para hacerse realidad, no para alimentar ensueños. Mencionó algunos de esos proyectos: superación del desequilibrio entre las distintas tierras de España, y dentro de este propósito, el trasvase Tajo-Segura, una nueva planta siderúrgica, una refinería y su complejo petroquímico, dos nuevas centrales nucleares, nuevos astilleros, acondicionamiento de 7.400 kilómetros de carreteras de la red primaria, entrada en servicio de cerca de 900 kilómetros de nuevas autopistas, potenciación de los ferrocarriles, ampliación de seis grandes puertos y de los principales aeropuertos e instalaciones de dos millones y medio de teléfonos. Se refle

parece estéril la discusión que contrapone política y economía, entre otras cosas, porque esa discusión tiene resonancias liberales y ochocentistas.»

Analizó seguidamente el fracaso del liberalismo y del socialismo histórico. «Vamos a acabar también, de una vez —agregó—, con cualquier devaneo con el marxismo, Que se nos presenta, reiteradamente, con uno u otro disfraza

Señaló lo inadmisible de tas tesis marxistas, para afirmar: «Es significativo que en los países occidentales el socialismo marxista aparece como ferviente defensor de todas las libertades, que luego sofoca implacablemente en los regímenes donde gobierna solo. Los marxistas ponen siempre el grito en el cielo contra las restricciones de los derechos individúales en los Estados que no dominan. La razón es muy sencilla: el liberalismo político les ofrece ingenuamente unas magnificas facilidades de propaganda y actuación para destruir la libertad, una libertad que permita moverse a tus anchas a quienes la destruyen, es una libertad suicida.» «La defensa de la libertad no puede ser meramente retórica; ha de ser una defensa activa, que cierre el paso a quienes claman hoy por la libertad, para someternos mañana a la opresión>>

CARACTERÍSTICAS DE LA PLANIFICACIÓN ESPAÑOLA

Señaló luego el señor López Rodó que desde la autocracia o la oligarquía de poder se planifica más cómodamente, pero se borra todo vestigio de libertades de la persona: la planificación socialista es imperativa y niega la propiedad privada de loa medios de producción. «Nuestra planificación, por el contrario —afirmó—. tiene lugar en el área geográfica, histórica y cultural del mundo libre y esta supeditada a unos valores y principios irrenunciables.» Por lo que a España se refiere, puso de manifiesto que el punto X de nuestros Principios Fundamentales «reconoce la propiedad privada en todas sus formas como derecho condicionado a su función social». «Estas son las directrices que han presidido nuestra planificación».

Añadió el ministro comisario que la planificación asigna a la Administración Pública unas realizaciones Imprescindibles para vitalizar el sector privado con su secuela de mejoras en el campo social: centros de enseñanza, red hospitalaria, defensa de la Naturaleza, fuentes de energía, transporte, etc. La planificación Indicativa del Motor privado procura hacer compatible la rentabilidad de las empresas con el objetivo social de toda economía. «Una política sincera —afirmó, a renglón seguido debe dejar un rastro profundo de realizaciones palpables.»

NUESTRA REALIDAD

Al examinar la realidad española, señaló luego: «Desde comienzos del presente siglo basta 1930 el crecimiento medio de 1a renta por habitante fue inferior al uno por ciento anual y durante los cinco años de la República el crecimiento fue absolutamente nulo.» Recordó que España fue durante el siglo XIX y primer tercio del actual terreno abonado para todas las revueltas y escenario de no pocos dramas sociales. «Vivíamos —añadió— sobre un país físicamente sobrecogedor; con una geografía inhóspita, de amplias y altas mesetas que cubren casi la mitad del territorio, cruzadas por cordilleras; con más tierras áridas que verdes, con ríos anárquicos, con una agricultura de explotación penosa y de menguada rentabilidad, con un régimen de propiedad de extensiones exiguas o excesivamente grandes, sin un atisbo de solidaridad humana y de rentabilidad económica y con un asentamiento Industrial localizado e incipiente. Ninguna otra nación necesitaba Gobiernos más estables y eficaces, y ningún otro pueblo precisaba menos los enfrentamientos. Pero hicimos todo.

Pamuladas por los políticos de entonces, eran o señuelo electoral o una temeridad.»

Destacó seguidamente el señor Lopez Rodó el ingente esfuerzo del Generalísimo Franco al convocar a los españoles para la empresa, casi imposible, de transformar un país pobre y anárquico y convertirlo en un país política y administrativamente ordenado, social y humanamente habitable; transformar una nación de pocos consumidores privilegiados en otra de muchos consumidores con una efectiva igualdad de oportunidades para los hombres y las regiones. Nuestro nivel de vida —dijo también— era entonces muy bajo, pero nuestros ideales eran muy elevados. .Y esto es lo decisivo para levantar un país. Sería un mal negocio renunciar a nuestro ideario a cambio de unos bienes materiales. No es precisa abdicar de ninguno de nuestros principios ni estamos dispuestos a consentirlo.

Destacó más adelante el ministro-comisario que el interés de Franco por la planificación es bastante anterior a la creación en 1962 de la Comisaría del Plan de Desarrollo, como lo acreditan los Consejos Económicos Sindicales. Recordó todo el proceso de reconstrucción y de planificación llevado a cabo en España a raíz de terminar nuestra guerra, y señaló las etapas principales de nuestra recuperación y desarrollo.

Al resumir los resultados conseguidos, el ministro afirmó: «Los que hemos trabajado en esta empresa de la planificación —y hemos sido muchos— no hemos sido un equipo de soñadores, aunque los soñadores son siempre más fecundos para los pueblo» que los escépticos y los pesimistas.»

BALANCE DE LOS DOS PRIMEROS PLANES

El señor López Rodó hizo luego un mi nudoso balance de tos dos Planes anteriores destacando cuatro características principales: su intensidad, la solidez de la metas alcanzadas, la existencia de un con junto de problemas comunes a toda política de desarrollo y nuestra presencia en Europa. Adujo dirás comparativas anterior a los Planes y posteriores para subrayar la velocidad que España ha desarrollado durante el periodo de vigencia de los dos Planes, que puede calificares —dijo— de extraordinaria.

«Nuestro nivel de renta actual es el que alcanzaron Alemania y Francia diez años atrás e Italia y Japón hace tres años. Nuestro ritmo de desarrollo ha permitido que España, al término de tos dos Planes, haya avanzado siete puestos en la tabla mundial de renta.»

Replicando a quieres se preguntan si nuestro desarrollo no será un fenómeno ilusorio o efímero que se esfume más tarde o más temprano, afirmó el ministro que «el desarrollo que España ha logrado constituye un proceso irreversible». Destacó luego que «a lo largo de la década de los sesenta no hemos tenido un solo año en el cual la renta nacional baya decrecido con respecto al anterior. Sus valores absolutos han sido siempre crecientes». En cuanto a las medidas que fue preciso adoptar para corregir desequilibrios, subrayó que si llevaron consigo un coste interno inevitable, lograron también su objetivo básico: el equilibrio Interior y, sobre todo, exterior de nuestra economía. Recordó también que en cada etapa las medidas han sido más suaves que en la anterior.

«Gozamos ahora de la más sólida reserva exterior de nuestra Historia para afrontar la financiación del ni Plan. Por ello no es previsible que. a lo largo de su vigencia, sea necesario adoptar ninguna restricción para defender nuestras reservas.]»

PRESENCIA DE ESPAÑA EN EUROPA

«Algunos hablan de nuestra Incorporación a Europa —dijo luego el ministro—, como si viviésemos aislados, como si perteneciéramos a otro continente o flotáramos en el vacío. Y no. Estamos incorporados a Europa por el hecho de estar donde estamos en la geografía y en la Historia, por razones de todo orden.

también a los propósitos en cuanto a la enseñanza, pleno empleo, creación de un millón de nuevos puestos de trabajo, formación de 800.000 trabajadores adultos, seis nuevas Universidades literarias y científicas, cinco Universidades laborales, catorce centros de Promoción profesional, un millón de viviendas de protección oficial y 270.000 de carácter social.

LA ESPAÑA DE LOS 80

El señor López Rodó dedicó algunos de los párrafos finales de su exposición a señalar peculiaridades de la España de los años 80, dónde todas las familias —dijo— tendrán teléfono, televisor y vivienda; ocho de cada 10 familias tendrán automóvil y la, renta por habitante será de 2.000 dólares; habrá desaparecido el analfabetismo y la Universidad será asequible a todos los españoles intelectualmente dotados.

EL DESARROLLO POLÍTICO

En esta parte de su discurso el ministro afirmó: «Rechazo la imputación de que se quiere diferir el desarrollo político, a la espera de los resultados del desarrollo económico. Es indudable que deben ser dos desarrollos paralelos y alimento la esperanza de que el desarrollo político será tanto más expresivo de realidades pacíficas y de convivencia como el desarrollo económico sosiegue al país, eliminando carencias y frustraciones.» Agregó que la política de desarrollo que pretende servir el III Plan funde tradición y modernidad al mismo tiempo y afirmó que la política «en modo alguno se agota con la función planificadora». Nuestras Leyes Fundamentales, y en particular la Ley Orgánica del Estado, abren unas esperanzas y encierran unas potencialidad que es preciso desarrollar en toda su plenitud, dentro de la más estricta fidelidad a los Principios del Movimiento. «El desarrollo económico y social de esta década se verá favorablemente impulsado —dijo también— si se acierta a que nuestro desarrollo político prosiga en perfecta sincronización con las exigencias de nuestro tiempo y teniendo como norma los superiores intereses de la unidad, la grandeza y la libertad de España.»

Tras un extenso capitulo de gratitudes, el ministro terminó su intervención con estas palabras: la buena política no consiste en la dispersión de ocurrencias más o menos felices, sino en aunar voluntades para las grandes empresas nacionales. Este Plan de Desarrollo que ahora se somete a vuestra votación es, sencillamente, una piedra más en el edificio que todos estamos levantando para la pacífica y ordenada convivencia, nacional.

Una prolongada, Insistente ovación premió las palabras del ministro comisarlo del Plan de Desarrollo, mientras se retiraba a su escaño en los bancos reservados al Gobierno.

El III Plan de Desarrollo fue aprobado con sólo once votos en contra y tres abstenciones.

EL PROYECTO DE LEY DE AUTOPISTAS

Una vez leído el dictamen sobre el proyecto de ley de Autopistas en régimen de concesión, el presidente de las Cortes concedió la palabra al procurador don Antonio José Hernández Navarro, que, por haber obtenido más de diez votos a favor de una enmienda suya durante los debates en el seno de la Comisión de obras Publicas, tenia derecho a defenderla ante el Pleno. Ampliamente razonó el señor Hernández Navarro los fundamentos de tal enmienda, tendente a lograr que en los pliegos de condiciones Quede establecida la proporción de capital extranjero respecto al capital español, de las sociedades de construcción, cuando la adjudicación se obtenga por persona física o Jurídica de nacionalidad extranjera, que haya acudido al concurso. Sometida a votación esta enmienda fue rechazada por 230 votos en contra, 27 a favor y tres abstenciones.

 

< Volver