Un plan económico ha de tener por objetivo el bienestar social  :   
 Ingreso de Don Laureano López Rodó en la Academia de Ciencias Morales y Políticas. 
 Pueblo.     Página: 1. Páginas: 23. Párrafos: 36. 

"Un plan económico ha detener por objetivo el bienestar social"

INGRESO DE DON LAUREANO LOPEZ RODO EN LA ACADEMIA DE CIENCIAS MORALES Y POLÍTICAS

Asistieron al acto seis ministros del Gobierno, el obispo de Madrid-Alcalá y el infante don Juan Carlos.

AYER tarde celebró solemne sesión pública la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas para dar posesión de su plaza de académico de número al excelentísimo señor don Laureano López Rodo. El local de la plaza de la Villa era insuficiente para contener al publico. Desde mucho antes cíe la hora fijada, el salón de actos y los pasillos aledaños se encontraban totalmente ocupados y hasta la puerta y escaleras llegaban los numerosos asistentes. Con el patriarca obispo de Madrid-Alcalá, doctor Eijo Garay; director del Instituto de España, y él presidente de la Academia de Ciencias Morales y Políticas, don José Yanguas Messia, ocuparon la presidencia los "ministros de Justicia, de la Presidencia, de Comercio, de Gobernación, de Hacienda y Trabajo, señores Iturmendi, Carrero Blanco, Ullastres, Alonso Vega, Navarro Kiibio, Horneo Gorria; don Juan Zaragueta, don Luis Jordana de Pozas y don Carlos Ruiz del Castillo. En lugar preferente del estrado se encontraba el infante don Juan Carlos de Borbón, y entre los académicos, don Valentín Andrés Alvarez, padre Carro, señores Castán Tobeñas, Coello talón. Castañeda, marques de Casa Oriol. Montero, Royo Víllanova. Tornos, Trías de Bes, Gar-eia Valdecasas y los ex ministros y académicos señores Larraz, Martin Artajo y Vallellano. Asistió también el embajador de Franela en España. M arnand du Chayla.

El nuevo académica salió acompañado por los señores Gual Villalbí y Martín Artajo.

El señor López Rodo, tras de agradecer el honor que se le confería al ser recibido en la Academia, y luego de glosar la personalidad de su predecesor en la corporación, don Severino Aznar y Embid, de quien afirmó que "su vida, su obra y su palabra fueron una apología del hombre de acción", pasó a exponer el tema de su disertación.

El señor López Rodó dedicó la primera parte de su discurso a poner de relieve la relacción constitutiva que existe entre Administración y realidad social y, por tanto, la necesidad de ijue la Administración responda debidamente a lo que de ella espera una sociedad concreta.

En este sentido realizó un detenido estudio de la sociedad y de la Administraeción española del siglo XIX y más adelante, en paralelo histórico, llevó a cabo un análisis semejante en relación con la actual estructura social española y la situación de nuestra Administración.

LIBERTAD Y EFICACIA

Hay que resolver —dijo— la aparente disyuntiva entre Administración inerte o sofocante, entre Administración legalista o eficaz, la cual no es sino reflejo de otra más amplia: nos movemos entre libertad y eficacia. Nuestro tiempo exige, precisamente, su combinación acertada.

Destacó la importancia de algunos fines en cuya consecuencia está actualmente empeñado el Estado, ya que han de ser los principios rectores y motores de la actividad de la Administración. Este es el instrumento de que el Gobierno dispone para plasmar en obras los programas políticos Una Administración sin política carecería de rumbo, pero una política sin Administración tiene otro nombre: utopia.

Fines primordiales del Estado son hoy el desarrollo económico

y la igualdad de oportunidades como fundamentos del progreso social. Para alcanzar estos objetivos, la Administración necesita de unos determinados medios.

SENTIDO EMPRESARIAL DE LA ADMINISTRACIÓN

Por lo pronto, la importancia de los fines que debe obtener ha convertido a la Administración en una gran empresa, cuya estructura y funcionamiento obedecen no sólo a principios y reglas jurídicas, sino también a normas y principios de eficacia, de organización empresarial, tales como los referentes a la dirección, la programación, la coordinación, el régimen de personal, las relaciones públicas y tantos otros.

Se pide hoy a U Administración la consecución del máximo bienestar social. La justicia en materia económico-social no sólo Se consigue con dictar normas jurídicas, sino también sumando a ellas una. acción eficaz que estimule y complete la iniciativa privada para remediar la carestía de subsistencias, la escasez de viviendas, la insuficiencia de comunicaciones, etc.

Más que garantías jurídicas, lo que se pide de la Administración son auxilios, prestaciones, servicios. Nadie quiere hoy una Administración inocua, sino idónea, rápida y eficaz.

LAS PIEZAS FUNDAMENTALES BE LA REFORMA DE LA FUNCIÓN PUBLICA

Dos son los pilares en que ha de basarse una reforma de tal importancia. Me refiero —(lijo el señor López Rodó— al Centro de Formación y Perfeccionamiento de Funcionarios, cuya actividad se desarrolla desde hace unos años en la antigua Universidad Alcalá de llenares, y un órgano, todavía por crear, que coordine y dé homogeneidad a la política de la función pública.

En cuanto a esto último, su actuación hará posible el mejor aprovechamiento de los recursos con que se cuente. Esa es ya una función con repercusiones económicas evidentes: no emplear más funcionarios que los requeridos y adscribirlos a las tareas para las que se encuentren capacitados.

LOS CRITERIOS DE LAS RETRIBUCIONES

Mas concretamente, en el terreno de las retribuciones, los criterios de la reforma han de estar presididos por la justicia y el realismo. Ha de haber claridad en el sistema que se adopte.

La retribución habrá de ser suficiente, y, en consecuencia,- con las condiciones de trabajo en la empresa privada.

Estas ideas han inspirado el proyecto del estatuto de funcionarios. Un planteamiento claro, completo y lo más generoso posible, según nuestra situación económica, es lo único eficaz y justo; porque de lo contrario, el desorden y la subversión de valores se alzarían como traba imponente para la resolución real de los problemas.

Respecto de la reforma de la organización, hay que insistir en varios puntos: en primer lugar, en la desconcentración de funcionarios y en su indispensable contrapartida de la coordinación, con órganos específicos que aseguren la unidad, de criterio y eviten la dispersión de esfuerzos y las interferencias- entre los diversos Ministerios.

LA DIVISIÓN TERRITORIAL

Otro aspecto de la reforma orgánica es la conveniencia de revisar, las divisiones territoriales. Es preciso proceder a la descentralización, "El camino de la reforma —apunto—puede orientarse a la creación de órganos intermedios poco numerosos, que engloben, sin hacerlas desaparecer, las unidades territoriales inferiores actualmente existentes."

El señor López Rodó añadió luego que la historia muestra una creciente aspiración de la sociedad a participar en las tareas públicas. Por otra parte —añadió—, a la sociedad hay que darle cuen-

ta de la gestión que se realiza en su nombre. La Administración debe reflejar el modo de ser de una sociedad urbana y letrada, radicalmente distinta de la sociedad rural y analfabeta de otros tiempos.

Todo ello debe redundar en una más estrecha colaboración entre la Administración y los administrados que sea mayor garantía de eficacía y acierto en las decisiones.

A D MINISTRACION PUBLICA Y DESARROLLO ECONÓMICO

Al abordar el Estado la actividad planificadora, entramos en un nuevo periodo. La creciente intervención en el terreno económico ó social ha ido Imponiendo cada vez con mayor evidencia la necesidad de que aquélla no sea deslavazada, sino que refleje una visión de conjunto, no sólo del presente o del futuro inmediato, sino también a largo plazo.

"Y en nuestros dias, la planificación nacional—añadió—no es mas que una etapa necesaria, pero transitoria, hacia una planificación en el terreno de grandes conjuntos económicos regionales.

La conveniencia de una programación a escala supranacional se hace sentir cada vez más intensamente, y los principales organismos internacionales de carácter económico han comenzado a sentir las bases para ello.

Un plan económico ha de tener por objetivo el bienestar social. No se trata sólo de aumentar la riqueza general, sino de distribuirla mejor. Quiero afirmar —subrayo— ,que los objetivos estrictamente económicos no justifican por sí mismos la acción planificadora del Estado.

LA JUSTIFICACIÓN DEL PLAN

Todo el mundo está convencida de la importancia y necesidad del desarrollo económico. Pero quizá no ocurra lo mismo respecto de la planificación.

Desde la perspectiva del Estado, una primera justificación de la planificación reside en la introducción de criterios de la racionalidad económica en las inversiones públicas y en la coordinación de las unidades de política económica a largo plazo.

Desde e] punto de vista de la empresa, el Plan de Desarrollo ha de cumplir el papel de realizar un estudio del mercado a escala nacional. El Plan pondrá, así, a disposición de las empresas, una visión de conjunto para que puedan adoptar con acierto sus propias decisiones.

LOS PRESUPUESTOS DEL PLAN

El Plan, dijo a continuación, o se cumple o no vale. Para lograrlo, dos son los presupuestos necesarios: Estado fuerte y cooperación de la sociedad.

Un Plan indicativo, al modo aceptado por los países de Occidente, la colaboración de la sociedad es indispensable, dado que el "Plan no se impone coactivamente. Esa colaboración; subrayó, vendrá favorecida por el ejemplo que dé la Administración, pues el Plan para ella ha de ser imperativo. Toda su actuación y toda su estructura debe tener presente las directrices del Plan.

El desarrollo es una empresa colectiva que exige la colaboración de todos, la movilización de toda la energía humana de una nación, el esfuerzo realizador de toda la población en todos sus niveles, empresariales, laborales y técnicos.

Un Plan de este tipo requiere ana determinada organización integramente dedicada a esta misión. Problemas fundamentales le ellas son su relación con la administracion activa y con los particulares. Ambos son decisivos para el éxito y aun para la realidad del Plan. El señor López rodó dedicó la última parte de su discurso a analizar estos punios y a subrayar el papel que los representantes de los empresarios y de los trabajadores juegan, junto con los representantes de 1» Administración, en las Comisiones del Plan de Desarrollo español.

EL DESARROLLO Y LA

REFORMA ADMINIStRATIVA

Por último, dijo, hay que entender que el Plan de Desarrollo actuará como un poderoso catalizador de la reforma administrativa española, puesto que la puesta en marcha del Plan exige la realización de reformas, tanto en la empresa privada como en la Administración.

El señor López Rodó acabó diciendo que su discurso de ingreso en la Academia quería ser, pesar de las dificultades, un acto de fe, de optimismo y de ilusión por servir a España.

CONTESTACIÓN DEL SEÑOR JORDANA DE POZAS

Seguidamente hizo uso de la palabra el académico de número don Luis Jornada de Pozas, para contestar al recipiendario, extendiéndose con bella y justa palabra en la exaltación de los méritos técnicos y políticos del mismo. Luego de glosar el tema del discurso del señor López Rodó, se felicitó de contarlo en la Academia, correspondiendo al llamamiento de una corporación en la que ha de encontrar estímulos y colaboraciones muy valiosas.

Tanto el señor López Rodó como el señor Jordana de Pozas fueron muy aplaudidos.

 

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