Alerta con las exportaciones de bienes de equipo usados     
 
 ABC.    26/04/1964.  Página: 88. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC. DOMINGO 26 DE ABRIL DE 1964. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 88.

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ALERTA CON LAS IMPORTACIONES DE BIENES DE EQUIPO USADOS

Es bien sabido que el Plan de Desarrollo intenta conseguir durante el período cuatrienal que se ha fijado como plazo, el aumento acumulativo anual de un seis por ciento del producto nacional bruto a partir de la cifra estimada para 1963. Empeño notable que nuestras autoridades responsables han repetido en las abundantes ocasiones de divulgación que han tenido lugar en España, asignando el sector primario—la agricultura esencialmente—una previsión de aumento de la productividad al ritmo del 4,5 por 100, para reservar al sector secundario—industrias extractivas y manufactureras—un incremento anual de productividad del 5,5 por 100, sensiblemente superior, como vemos al estudiado para las tareas económicas relacionadas con la agricultura. El sector servicios tiene calculado un aumento anual de productividad del 3,7 por 100, el más bajo de los tres sectores tradicionales en que se divide pedagógicamente la economía.

Estos datos permiten deducir que el aumento de la productividad en la industria deberá ser más intenso que en los restantes sectores económicos, como corresponde a las amplias posibilidades que la investigación y la modernización de maquinaria abre a la manufactura mundial. Así, en la relación detallada que realiza el texto, se clasifican las fundamentales operaciones que considera necesarias el Plan.

Pero es evidente que todos estos proyectos reclamarán la instalación de nuevas industrias o el perfeccionamiento de las existentes, una auténtica revolución en el catálogo del equipo industrial español de bienes de producción, que deberá reformarse para evitar, como exactamente dice el mismo texto del Plan, esa evidencia de que "la estructura de nuestra economía acusa precisamente la insuficiencia y antigüedad del equipo capital". Esa insuficiencia y esa antigüedad, está demasiado generalizada como para pensar que las escasas y felices excepciones que exhibe nuestro censo industrial, puedan anular la necesidad de modernizar seriamente enormes sectores de nuestra producción, forzados en nombre de la antigüedad de sus equipos a producir lentamente y con costes elevados que hacen muy difíciles nuestras exportaciones y representan un derroche inútil de riqueza en nuestro propio país. La fabricación de un artículo anticuado es onerosa, no sólo en el momento de su producción, reclamando muchos más obreros de los necesarios con lo cual disminuye la productividad por obrero y tiempo, sino prolongado, después—y esto es lo más grave de todo—, en mano de su comprador ese despilfarro de riqueza, puesto que el producto que carece de los últimos adelantos conocidos en el mundo dentro de su género, producirá menos y gastará más.

Precisamente porque el Plan advierte en su texto que la industria debe adquirir un vivo ritmo de productividad y porque en definitiva la recta inversión de las divisas que empleamos en importación de bienes de equipo debe ser el código permanente de nuestra política de expansión, conviene que los españoles anden muy despiertos ante las operaciones de importación de material de equipo que se realicen en el futuro, para hacer posible las lícitas ilusiones que ha despertado en el país el Plan´ de Desarrollo, y porque conocemos las costumbres de los grandes "trust" internacionales, dispuestos a vender barato bienes de equipo usados, inservibles ya en la durísima competición industrial de la sociedad tecnológica moderna, de los que consiguen un excelente beneficio, costeado por el país ingenuo que realizó la importación, al que la compra de aquel material le amarra a una producción antieconómica, quedando definitivamente desplazado de todo verdadero progreso.

Este tipo de compra de equipos usados que podría justificarse por razones empíricas en países verdaderamente subdesarrollados, hundidos en la cota cero del progreso técnico, sería suicida emplearlo en España, país situado en la "clase media" de las economías, que intentan precisamente alcanzar al grupo de cabeza con su trabajo de los próximos años. Un tractor producido por una maquinaria anticuada será un tractor con una productividad correspondiente al año en que comenzó a funcionar su maquinaria de producción, y su rendimiento será, por lo tanto, inadecuado a un ritmo de productividad rigurosamente contemporáneo. Y lo mismo pasará con cualquier producto nacido de una maquinaria superada por los avances de la técnica moderna.

España, para modernizarse, necesita vigilar atentamente estas operaciones a las que la organización internacional de la gran industria, con filiales extendidas por todo el mundo, es tan aficionada. Mucho mejor que pagar con nuestros dólares, tan difícilmente ganados por todo el país, supuestas oportunidades de compra, será vigilar que nuestras importaciones fundamentales estén a la altura de los tiempos. Los equipos usados, ofrecidos con aparente generosidad por algún vendedor desaprensivo, constituyen no sólo un mal negocio para la economía entendida globalmente, sino un auténtico grillete amarrado al pie de nuestra industria que Quisiéramos ágil y libre de todo freno enfermizo. Alerta con esas importaciones porque son un mal negocio, presente, y una condena para el futuro de toda la colectividad nacional.

 

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