Viudas de fusilados     
 
 Ya.    30/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Viudas de fusilados.

TODA larga cónsideracion estropearía el patetismo de la carta en que un cura

navarro nos expone sus sentimientos en el último día de difuntos. La extractamos

en otro lugar de este numero, eliminando detalles que, sí están escritos siempre

con exquisita delicadeza, podrían identificar a algunas de las victimas

aludidas, a cuyos familiares no debe mencionarse sin obtener previamente su

permiso.

Pero el tema de fondo es grave y seguramente tiene aplicación en otros lugares

de España: es el de las viudas de quienes, trágicamente, fueron fusilados en los

primeros días; de la guerra en la llamada, "zona nacional", viudas que

oficialmente no lo son, porque la muerte de sus maridos no consta en archivos

civiles ni eclesiásticos, con toda clase de consecuencias legales e íntimas

imaginables.

VISITAR a los muertos en el cementerio es entrañable y triste; depositar unas

flores en Ja cuneta, al borde de la carretera, es—a los cuarenta años del

comienzo de la guerra civil—triste ,y absurdo. Esos ¡huesos son descoyuntados y

fuera de sitio porque su sitio es el "cementerio" o lugar de los que duerman.

Sin revanchismos, con espíritu de olvido y de paz, la reconciliación exige que

el problema se aborde desde todas sus vertientes. Hay que dar por muertos a

quienes todo e! mundo sabe que lo fueron y dónde yacen, y sacar todas las

consecuencias legales del acta civil.

 

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