Autor: Chamorro Martínez, Manuel. 
   Tergiversación conceptual de nuestra guerra 1936/1939     
 
 El Alcázar.    02/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 1. 

Por Manuel CHAMORRO MARTÍNEZ.

Con frecuencia se viene utilizando —no sólo por el pueblo llano, sino pon

verdaderas "élites", por autoridades de la propia Administración e incluso por

elevadas jerarquías de la Iglesia y el Estado— el inadecuado nombre de Guerra

Civil a la última que padeció nuestra Patria, como si no hubiese habido más que

una guerra civil en el transcurso de la Historia. Otro tanto sucede en la prensa

diaria y en revistas de todo género. Hora es, pues, de salir al paso ante tamaña

contradicción y de clamar porque a nuestra guerra de 1936/39 se le llame por su

verdadero nombre, que no es otro que el de "GUERRA DE LIBERACIÓN".

La cuestión, no es baladí como, a primera vista pudiera parecer. Se trata de un

concepto más hondo que entraña en la razón de "ser" de ios españoles. Unas veces

obedece a simple ligereza de los que así proceden, pero otras, las más, responde

a la táctica que desde hace años vienen practicando los sempiternos enemigos de

España que en su despliegue político tratan, de manera sutil, de ir ganando

posiciones que nosotros incautamente, y sin reacción por nuestra parte, vamos

cediendo sin darnos cuenta siquiera de la verdadera transcendencia de este

apelativo que se nos pretende imponer.

La primera posición perdida —por no decir abandonada— ha sido ésta: consentir

que a nuestra guerra se le usurpe el calificativo que merece y que tan

noblemente se ganó en el campo de batalla. Guerra de liberación fue en efecto

durante los treinta y dos meses que duró, tanto en el lenguaje oficial como en

el popular, "cosa lógica y justificada, por otra parte, cuando cada día se

liberaban nuevas tierras y pueblos. Sólo muchos años después nos dejamos que se

relegara este nombre para sustituirlo por el de guerra civil, tan del gusto de

los vencidos.

Ahora parece como si hubiéramos olvidado que nuestro pueblo vivió nuestra guerra

última, no como guerra civil sino como GUERRA DE LIBERACIÓN, al propio tiempo

que como revolución nacional en defensa de la Patria, de la Justicia y del

Pueblo, ya que toda ella estuvo orientada, principalmente, a la transformación

de las estructuras sociales, políticas y económicas que venían siendo causa de

opresión y explotación y que amenazaban con la inminente asfixia del país. Por

esta razón, podemos afirmar rotundamente que la guerra española de 1936/39 no

fue nunca guerra civil como quieren (llamarla ahora los que, anos de buena fe y

otros no de tanta, ignoran, desconocen u olvidan ese hecho fundamental de que

nuestra victoria no sólo liberó a España del comunismo, sino a toda Europa

Occidental.

Entendemos, pues, que, pese al tiempo transcurrido, estamos obligados a salival

paso de ese olvido, involuntario o no; que se hace necesario, cada día más,

avivar fuegos —aunque para muchos sean ya rescoldos—, y que es preciso rechazar

de una vez por todas el nombre de guerra civil a lo que fue nuestra victoriosa

"GUERRA DE LIBERACIÓN". Y somos precisamente los hombres que hicimos la guerra

los que soportamos los increíbles e insufribles meses que precedieron a la

misma: los meses del Frente Popular, los más, llamados a luchar con todas

nuestras fuerzas, para reivindicar para la nuestra el nombré de "liberación" y

oponemos enérgicamente al de guerra civil que por desgracia —y en una buena

parte por nuestra propia dejadez— casi podemos decir que se viene generalizando.

Aparte de que nuestra guerra se internacionalizó apenas iniciada, lo que le

priva ya del carácter de "civil", digno es de hacer notar que este criterio que

sustentamos nosotros lo vino impulsando hasta su muerte el llorado almirante

Carrero Blanco. Ahora nos podemos dar perfecta cuenta que el asesinato de este

gran patricio marcó el término de una etapa próspera, fecunda, feliz y de paz y

el comienzo de otra no tan próspera, no tan feliz ni de paz como la que estamos

contemplando en la actualidad. ¡Ya sabían nuestros enemigos hacia dónde tenían

que dirigir sus tiros, con vistas a desmantelar el andamiaje de prosperidad

sobre el que habíamos logrado montar el porvenir de nuestra Patria!

 

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