Autor: Cabanellas, Guillermo. 
 Las "memorias" inéditas de Portela Valladares. 
 Buceador Capacitado para nadar entre dos aguas     
 
 Ya.    24/10/1976.  Página: 17,19. Páginas: 2. Párrafos: 20. 

LAS "MEMORIAS" INÉDITAS DE PÓRTELA VALLADARES BUCEADOR CAPACITADO PARA

NADAR ENTRE DOS AGUAS ¿POR QUE LLEGO LA GUERRA CIVIL?

• PÓRTELA VALLADARES SUFRÍA DE MAMA PERSECUTORIA.

Sin haberse declarado republicano antes del 14 de abril, fue uno de los hombres

de la República • No representaba fuerza política alguna.

EN la cumbre de los Andes, en el límite entre la Argentina y Chile, en la

provincia del Neuquén, al pie del volcán Copahue, se encuentran unos baños

termales. A ellos, durante varios años, concurría, casi siempre al comienzo de

la temporada estival, con los últimos días del año—cuando difícilmente las

topadoras habian abierto un paso en la nieve—, va matrimonio ya entrado en años,

con e1 que en ese lugar frecuenté amistad. Coincidiendo con el esposo en el

interés común por los temas de la guerra civil, vine a saber que tenía en su

poder una copia de las Memorias escritas por su paisano ¡Manuel Pórtela

Valladares, las que puso a mi disposición para que de ellas extrajera aquello

que estimara fuera de mi interés. ¿Cómo llegaron a su poder esas Memorias? Lo

supe. Pero no he sido autorizado a decirlo. Sobre su autenticidad no me cabe

duda. Fueron escritas en Vandol, pueblo de la Hirviera mediterránea, durante la

larga guerra civil y continuadas para mitigar, según Prieto, "él tedio del

ostracismo". Contra la opinión da éste, no revelan mayormente "ni cosas inéditas

ni interesantes".

Esas Memorias, de unas setecientas páginas mecanografiadas a un solo espacio,

con frecuentes correcciones a mano, revelan un estado de paranoia, del que el

rostro de Pórtela Valladeras fue fiel reflejo. Alcanzan hasta el año 1954. En

algunos momentos de declara firmemente a favor de los "republicanos", y en

otros, de los "nacionales". En ellas acumula injurias a diestra y

siniestra, retratándose, ademas, tan al desnudo, que su imagen repelé por lo

monstruosa. Mola, Franco y Alcalá. Zamora se salvan de los soeces agravios

prodigados ato mesura por Pórtela Valladares. Problemas familiares, que

debieran haber quedado en la Intimidad de la alcoba, se vuelcan en estas páginas

y se muestran desagradablemente a la luz del día. Comienzan asi las Memorias de

Pórtela Valladares: "Una rebelión que triunfa aparece purificada y

justificada. El hecho queda reconocido como derecho; el pasado se borra. El

porvenir lejano es una incógnita. ¿Lo construirán los hombres?" ¿Qué quiso

decir? Vano será averiguarlo, pues en esa mente tortuosa cabía» todo lo

imaginable y 16 no imaginable. Es persona de la que uno se siente avergonzado,

pues como escribió Lerroux: "Como hombre, porque es de mi raza: por

español, porque ha nacido en mi Patria; como republicano, porque ha

deshonrado a la República; como político, ponqué en la historia no

encuentro otro más vil para ponerle a él en segundo lugar" (1). Juzgándolo es

certero el Juicio lapidario de Gil Robles, el que integramente compartimos:

"Pasará, sin duda, a la historia como uno de los ejemplos más claros de ¡falta

de escrúpulos políticos"

(2) Más loco que genio.

Hombre atrabiliario, de mal carácter, trato poco agradable y de pocas luces,

sufría Pórtela Val1ádares de manía persecutoria. Exaltado, en ocasiones; en

otras se le veía débil, vacilante. Irascible, .vehemente, bilioso y altravesado,

era altanero con sus inferioras y subordinados, en tanto que se mostraba

tranquilo, servicial y dócil ante el presidente de la República, que, sin duda,

Ignoraba esa doble personalidad. Su fisonomía reflejaba un cuadro escapado de

una casa de orates; delgado, alto, de mirada penetrante, pelo (blanco, largo y

lacio, que le daba un dable aspecto bohemio, al mismo tiempo que señorial. En

sus abatías, Queipo de Llano, pretendiendo ser gracioso, decía de él: "Ese de

das lanas de borrego viejo, vendido a los masones..." (3).

Habla desempeñado durante la Monarquía el cargo de gobernador civil de

Barcelona, y en el último Gobierno constitucional, el de Alhucemas, y por breve

lapso, el Ministerio de Fomento. El golpe de Estado de Primo de Rivera, el 13 de

septiembre de 1923, trunca su carrera política. Enfriado a Barcelona el general

José Sanjurjo, entonces interinando la Capitanía General de Aragón, lo devuelve

ese mismo día desde Zaragoza a (Madrid, no dejándole seguir viaje.

Sin haberse declarado republicano antes del 14 de abril de 1931, Pórtela es uno

de los hombres de la República. En ella desempeña el cargo de gobernador general

de Cataluña y, posteriormente, el de ministro de la Gobernación, alcanzando

después la jefatura del Gobierno. Hizo meteórica carrera, y en la misma forma

ique escaló .posiciones desapareció de la escena potitica. Ese hombre, que no

pertenecia a partido político alguno, que no tenía representación parlamentaria,

que habia iniciado su carrera en el campo de la República al ser destinado el 10

de enero de 1935 gobernador general de Cataluña, logra en ese mismo año ser

nombrado ministro de la Gobernación e1 3 de.abril y presidente del (Consejo de

Ministros en los últimos días del mes de diciembre. Buceadór capacitado para

nadar entre dos aguas, en la turbia política española de aquel entonces, con sus

ademanes de extraviado mental!, su melena blanca de violinista ,en ocaso, sus

ojos desorbitados, el Vízconde consorte de Brías iba a ser uno de los

principales responsables de la más grave crisis política que sufriera la

República y de que el alzamiento militar se convirtiera en guerra civil;

Entretelónos de una crisis.

En las postrimerías del año 1935 ocupan los primeros cargos de la República

hombres que fueron ministros en el último Gobierno constitucional de la

Monarquía. Son ellos Alcalá Zamora, en ´la presidencia de la República;

Chapaprieta, en la del Gobierno, y Santiago Alba, en la d» las Cortes. Iba a Ser

otro ex ministro de aquel Gobierno, Manuel Pórtela Valladares, el que, a

mediados del mes de diciembre de 1935, alcanzara la Jefatura del Gobierno,

finalizando así la alianza radical-cedista, en la que Lerroux y Gil Robles

unieron su destino.

Los entretelones de la crisis que lleva al Gobierno a Pórtela Valladares Jos

descubre éste en un relato en el que se unen verdades con mentiras, pero que

constituye un testimonio valioso para comprender acontecimientos que coaducirán

fatalmente a la guerra civil. En la página 012 de sus Memorias escribe

textualmente! "Al día siguiente volvia a la cámara presidencial, donde me

encontré con Miguel Maura. El Jefe del Estado me expuso la necesidad de disolver

aquel Parlamento, señalando la enorme gravedad del momento para el régimen y

para la nación, invitándonos al señor Maura y a mí a ponernos de acuerdo para

orientar conjuntamente el futuro Gobierno, que convocaría a nuevas elecciones.

Dio e1 primer parecer Maura, con la vehemencia, con el admirable entusiasmo que

son sus relevantes cualidades. Su programa, sencillo y claro, hacer unas

elecciones contra el bloque de derechas, que estaba destruyendo la República, y

acabar con él y Gil Robles, trayendo unas Cortes del centro y de Izquierda;

empresa fácil y de la que, naturalmente, respondía. No coincidí en su

pensamiento; para mí, tal Intento ni era posible ni convenía destruir un partido

que apoyaba el régimen y que estaba dentro del régimen; sería sumarse a la

revolución," lanzar esas fuerzas, tan cuantiosas, que en las últimas elecciones

habían representado la mayoría del país, a la rebeldía de la «violencia,

volviéndolas contra la República. Inclinóse el presidente a esta resolución, lo

cual motivó que Maura .defendiese con el más descompuesto tono y mayor

obcecación aquel su programa de guerra exterminadora. Y cuando el jefe del

Estado, en los más amistosos términos, insistió en favor de aquella otra más

templada orientación que le propuse, se levantó don Miguel, olvidando todo

respeto, y, poniéndole los puños a pocos centímetros del rostro, repitió a

gritos y fuera de sí: "¿A mi me dice usted eso? ¿A mí me desahucia de esa

manera?, ¿¡Es que se olvida usted de todo lo que hay entre nosotros, y en mi

cara—Increpó—se atreve a posponerme a Pórtela para formar Gobierno ? No se lo

tolero. ¡No se lo puedo tolerar!" Y como el señor Alcalá Zamora intentara darle

explicaciones, interrumpió gritando: "¡NI le tolero a usted disculpas ni me

hacen-falta, porque esto ha terminado!" Y, en efecto, se marchó, dando un

violento portazo.

A1 salir Maura quedó el presidente en silencio un instante, confundido de

amargura, de dolor, de emoción y no sé si de vergüenza. Recobrándose luego, me

dijo: "Ya ve usted cómo me tratan y la situación a que hemos llegado; no me

queda más solución que encargar Pórtelo Valladares a usted la formación del

Ministerio." Falto de preparación, me excusé. Participando en la emoción y el

dramatismo de aquel momento, concluí por aceptar, pues el presidente se ofreció

liberalmente a ayudarme para cumplir aquel grave menester de presidente del

Consejo, en e1 que yo nada tenia pensado. Me encargó que el nuevo Gobierno debía

comprender el mayor número de elementos de centro—pidiendo concurso incluso a

Gil Robles y al propio Maura, aunque no hubiesen de concederlo—, con la misión

de proceder a la consulta del sufragio, en aquellos respetuosos términos con la

opinión, que yo había marcado, y subrayándome que de ningún modo quería unas

elecciones a lo Romero Robledo..."

La designación del nuevo jefe de Gobierno tendía a hacer viable el propósito

perseguido por Alcalá Zamora de crear una tercera fuerza política, un partido de

centro dentro de la República, idea primero recogida por Chapaprieta y la que

iba a tener como artífice a Pórtela Valladares. ´Su designación constituía un

absurdo sólo posible en (España. Derrotado, incluso en las elecciones del año

1933 en Lugo, su propio feudo, Pórtela Valladares no representaba fuerza alguna

política. Habíase adherido a la República ya proclamada ésta, presentándose como

uno de «sos hombres providenciales que tanto daño habrían de causar a España.

Méritos que alega.

El 14 de diciembre de 1935 da Pórtela Valladares a conocer la integración del

Gobierno que preside. En él se reserva, junto a la presidencia del Consejo de

Ministros, la cartera de la Gobernación. Poco más de dos semanas habrá de durar

este Gobierno. Coincidente con el último día del año, se produce una nueva

crisis. La provoca la animosidad de Pórtela contra el ministro de Agricultura,

antecesor de él en el Ministerio de la Gobernación, Joaquín de Pablo ´Blanco, el

que Había sido colocado en ese cargo por el presidente de la República (4). Con

la salida del Gobierno de aquél, junto con Chapaprieta y Martínez de Velasco,

Pórtela decide la del general Miguel Cabanellas, que se desempeñaba como

inspector de la Guardia Civil. No gozaba éste de la simpatía del ahora

omnipotente Jefe del Gobierno, por lo que en los primeros días del mes de enero

de 1936 resuelve destituirlo, nombrando en su lugar al general de brigada

Sebastián Pozas Perea. En sus Memorias, falto Pórtela de memoria, relata los

hechos que produjeron mas tarde consecuencias decisivas en orden al alzamiento

militar y a la guerra civil que siguió. Oigámosle:

Durante su jefatura de Gobierno triunfó el Frente Popular • Treinta y dos

partidos se presentaron en las elecciones del 16 de febrero de 1936

"Conocía yo bien al ministro de la Gobernación, general Pozas. Lo había llevado

a mandar la Guardia Civil, cargo importante para la vida de la República,

apreciando su lealtad y supliendo yo, como ministro de la Gobernación, bien

conocedor de la casa, lo que a él le faltaba en tal delicado y grave puesto.

Nuestra relación se había creado en Barcelona, cuando .vino a invitarme para un

brindis después de "la jura de la bandera", siendo gobernador general de

Cataluña. He había dicho muy rasgadamente: ´´No puedo ofrecer gran capacidad

técnica, pero si respondo ante usted que la brigada de Caballería que mando será

fiel a la Repúplica y que en el patio del cuartel, de ser preciso, daré yo

muerte a quien intente levantarse contra ella." Un año más tarde, ministro de la

Gobernación y presidente del Consejo, me era posible remover de la Inspección de

la Guardia Civil, en -que radica el principal asiento del orden público en

España, al general Cabanellas, hombre hueco, no estimable, comunistoide de

entonces y de la clase de militares conspiradores y, por tal, no de fiar y de

sustituirlo por el general ´Pozas.

Alejandro Lerroux

Así le fue permitido a la República la posibilidad de defensa y de victoria que

tantas veces tuvo durante la guerra civil. Llevado por Azaña (ele) (5) al puesto

capitalísimo de mandar en Zaragoza (seducido por externos títulos) se pasó a

Franco. Pozas guardó fidelidad al Régimen, y gracias a esto, la Guardia Civil—a

pesar de reprobar en su fuero interno, por anárquica, la gestión ministerial—

guardó para la República más de la mitad de España. Presumo la parte que en este

resultado obtuvo el general y la que obtuvieron sus colaboradores; pero en

ningún caso, y por el bien del propio Pozas, debía motivar su ascenso a ministro

de la Gobernación."

Fracasan Gil Robles y Franco.

A Pórtela Valladares se le había dado, con la fecha en blanco, la disolución del

Parlamento. £1 7 de enero se hace público el decreto por el que se llama a

elecciones generales para diputados a Cortes, que deben celebrarse en toda

España el domingo 16 de febrero. En esas elecciones, que dieran el triunfo al

Frente Popular, se presentaron treinta y dos partidos politicos, los que en su

mayor parte se encontraban coaligados en dos bloques: de derecha y de izquierda;

un tercero, el centrista, propiciado por Pórtela, no tenia

sino tas apariencias de tal. A últimas horas de la tarde de ese día 16 de

febrero de 1936 se conocen, sin carácter oficial, los primeros resultados

electorales, que anticipaban el triunfo del Frente Popular. A las 4 de la

madrugada del día siguiente visitó Gil Robles a Pórtela, proponiéndole que

asumiera poderes dictatoriales, ofreciéndole el apoyo de los grupos derrotados

en las elecciones, según afirmará en la reunión de las Cortes celebrada en la

Lonja de Valencia, el 1 de octubre de 1937, ya en plena guerra civil. A esa

visita Iba a seguir, horas más tarde, la del general Francisco Franco. En sus

memorias (6) dice textualmente: "A las siete de la tarde de aquel mismo día. en

mi despacho de la presidencia del Consejo, me anunciaron la visita del general

Franco. Nunca habla hablado con él, casi no lo conocía. Sólo tenia referencias

públicas sobre sus destacadas actuaciones. Lie hice pasar, y pronto entró en

materia para decirme que en vista de los resultados de las elecciones, y de los

peligros que ofrecía para la Patria el gobierno del Frente Popular, venía a

ofrecerme a mí su adhesión y la del Ejército y a invitarme a que me mantuviese

en el Gobierno haciéndome fuerte con ese apoyo, con el que podría contar. Mi

respuesta, después de las frases corteses y de rigor, fue terminantemente

negativa. No recuerdo si hicimos referencia a la conversación que sobre el tema

había tenido aquella madrugada con Gil Robles—creo que no—; pero si que Franco,

cortés y respetuosamente, insistió en las responsabilidades en que Incurría si

dejaba el Ministerio, exponiendo a España a los riesgos más graves. Ya está

dicho que no debía ni podía, moral y legalmente. continuar gobernando."

Guillermo Cabanellas

(1) La pequeña historia (Buenos Aires, s/f), pagina 447.

(2) No fue posible la paz (Barcelona. 1968). páginas 424 y 425.

(3) Gil Robles, en No fue posible la paz, lo acusa de haber pertenecido a la

masonería en una época en la que muchos prohombres de la Monarquía alcanzaban en

ella el grado de maestro.

(4)´ En sus Memorias escribe Pórtela Valladares: "También me pidió una cartera

para aquel sujeto Pablo Blanco. Le hice observar lo que entre nosotros había

pasado, y al Insistir como punto capital en su nombre el presidente, tuve la

debilidad de ceder, llevado al afán de no traer a la política el recuerdo de

ningún resentimiento personal, por ingrato que fuera. Una debilidad mía

indisculpable."

(5) No fue llevado Cabanellas por Azaña a desempeñar el cargo de jefe de la V

División Orgánica, con sede en Zaragoza, sino por Motero, ministro de la Guerra

en el gobierno Pórtela Valladares, siendo simultáneo su cese como inspector

general de la Guardia Civil y su nombramiento para el mando de aquella División.

Cuando Azaña asume el Gobierno, «1 19 de febrero de 1936, ya llevaba Cabanellas

más de mes y medio al frente de la antigua Capitanea General de Aragón.

(6) Página 266, del original manuscrito.

24 - X- 1976

 

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