Autor: Martínez Bande, José Manuel. 
   ¿Pudo la Guerra Civil española terminar varios meses antes?  :   
 Abril de 1938: Cuando la guerra española estuvo a punto de ser guerra europea. 
 Ya.    20/02/1977.  Página: 14-15. Páginas: 2. Párrafos: 33. 

¿PUDO LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

ESTA a punto de aparecer en los escaparates de las librerías, editado por el

Servicio Histórico Militar y la Librería Editorial San Martin, el tomo doce de

la colección de Grandes Batallas de la Guerra Civil, de la que es autor nuestro

colaborador José Manuel Martines Bande.

De este libro reproducimos sus primeras páginas, que tocan un tema muy

controvertido, y que ahora, con el trabajo de Martínez Bande, parece quedar

completamente aclarado y despejado en sus apasionantes incógnitas. Después ¿e la

llegada al mar Mediterráneo, el 15 de abril de 1938, las fuerzas del general

Franco, dividiendo a las enemigas, podía aquél lanzarse sobre Cataluña o sobre

la zona Centro-Levante-Sur. Todo aconsejaba la primera solución, y asi pensaban

sus más directos e importantes colaboradores, pese a lo cual Franco eligió la

segunda, ¿ Por qué?

En estas páginas se da la respuesta, las razones de la decisión del alto mando

nacional. 8e evitó un gravísimo y quizá mortal peligro, pero con ello la guerra

se prolongó varios meses.

Oponentes Y discrepantes

En estos primeros días de abril, el optimismo del general Franco era muy grande.

George Hills habla de él al decir: "Se dirigiera al Norte o al Sur, Franco

esperaba encontrar a un enemigo desmoralizado y falto de material después de la

derrota"; pero agregando seguidamente: "Varios de sus altos mandos le instaron a

dirigirse al Norte", es decir, sobre Cataluña (1). En la linea del pensamiento

del general Franco se encuentran estas palabras de Brasillach y Bardeche:

"Valencia, se creía, no resistiría mucho tiempo, y una vez esta ciudad en manos

de los nacionales, Madrid no tendría otra solución que la de rendirse" (2).

Valencia, Madrid, Barcelona..., éste seria el grao itinerario.

Hemos apuntado el "pero" de Hills, y, en efecto, varios altos mandos militares

discrepaban del plan estratégico del Generalísimo.

El general Kindelán ha sido quien ha dejado una más amplia referencia sobre el

forcejeo en torno a la elección del objetivo capital luego de la batalla de

Teruel (3). La diferencia de criterios surgiría pronto:

"Una nota; discrepante respecto al teatro y objetivo de la próxima batalla

parecía existir entre el Mando Supremo y otros subordina, dos, los de los

Ejércitos y el del Aire", bien que "reconociendo todos que aquél (Franco)

disponía de mayores elementos de juicio y que la responsabilidad única e

indivisible iba acompañada del pleno derecho y deber de decidir".

Kindelán mantendrá con el Generalísimo no menos de media docena de conferencias

prolongadas y otras tantas largas cartas, exponiendo argumentos en favor de la

"solución Barcelona", que serán refutados o contestados en notas autógrafas.

•El 19 de marzo se barajan los primeros argumentos y consideraciones. Se trata,

en rigor, de elegir entre Madrid y la zona Centro-Sur y Barcelona y la zona

Norte, pues Valencia, directamente, no aparece siquiera mencionada. La zona Sur

es la más débil por su menor potencia y no tener fronteras con Francia; además,

la ocupación de Madrid conviene al prestigio militar de los ejércitos

nacionales, y allí pueden recuperarse excelentes divisiones, con una

consideración moral y sentimental: "Madrid ha sufrido

mucho y merece que se acorte su agonía." Bien; pero en Barcelona está el

"cerebro y la voluntad" del enemigo, siendo necesario, por varias razones,

cerrar la frontera con Francia, y hay un colofón final, de pretendido carácter

definitivo: "La rendición de Barcelona puede significar el fin virtual de la

guerra", pero la caída de Madrid «sería sólo un golpe duro" para el enemigo.

Evidentemente, la opinión común estaba con el jefe de las Fuerzas Aéreas. El

general Vigón (don Jorge) ha señalado: "Se decía que Cataluña era un objetivo

militar, pero que Valencia era un objetivo económico, distinción que originaba

rugidos en el Estado Mayor del Ejército del Norte" (4). Por su parte, el general

Martínez de Campos, al tiempo de pasar por Burgos, pintaba así el ambiente que

allí se respiraba: "Nerviosismo. Tendencia a creer que es preferible llevar el

gran esfuerzo a Cataluña, en vez de continuar hacia Valencia" (5).

¿Por qué?, se preguntaban seguramente todos. "No eran fáciles de comprender los

motivos que impulsaron a iniciar esta ofensiva (sobre Valencia)", puntualiza

Jesús Salas. El terreno no era propicio, y las posibilidades de movilización

enemiga en la zona Centro, grandes: "El despliegue aeronáutico gubernamental,

fácil, y el nacional, lejano" (6). Ramón Salas, por su parte, agrega: "¿Cuál fue

la causa de tan sorprendente decisión? ¿Qué impulsó a Franco a preferir Tortosa

a Tarragona y Valencia a Barcelona? Sin la menor duda, el más grosero análisis

demostraba plenamente que Cataluña era un objetivo mucho más importante y

decisivo en todos los conceptos y, por añadidura, más fácil." Y luego: "En

principio lo lógico era concentrar la masa de maniobra nacional contra la más

reducida de ambas fracciones, que es contra la que se podía lograr una mayor

superioridad, y aplastarla. Si además esa fracción ocupaba un territorio de

mucho más. alto valor militar, por su demografía, su riqueza y su potencial

Industrial, la elección no ofrecía la menor duda y resultaba inapelable si a

todas estas circunstancias se unía la de que la zona en que se encontraba esa

parte del ejército gubernamental disponía de una amplia frontera por la que

podían llegar cuantiosos medios, cuya arribada era imperativo impedir" (7).

El 22 de mayo, cuando se ve que la realidad es muy otra a la imaginada y

Valencia aparece "muy lejos" aún, difícil y sangrienta, Kindelán escribe a

Franco: "Lo que sí propugno ahora es la necesidad de no proseguir la maniobra

actual sobre Valencia, que estimo nociva por no tener influencia alguna

resolutiva en el término de la guerra." Un mes más tarde, exactamente el 18 de

junio, Kindelán redactará un nuevo Informe. Ya no se trata. de discutir el

avance sobre Valencia, que "ha dejado de ser materia de consejo o controversia",

sino de decidir la posterior maniobra, y en este punto el general dice que la

opinión unánime del ejército da por descontada la operación sobre Cataluña,

aunque "aceptara, por fe en el mando, cualquier decisión contraria".

El criterio del general Vigón (don Juan) coincidía con el de Kindelán. Era más

rápido y seguro "la ejecución del plan Barcelona" por llevar mas frente de

despliegue, mayor cohesión del dispositivo, no existir riesgo de flanqueo y "por

la posibilidad de combinar maniobras parciales mediante apoyo mutuo de los

cuerpos de ejército".

Kindelán trata de explicarlo todo con estas palabras: "Es posible que tuviese

(Franco), para opinar en contra, motivos por nosotros ignorados" (8).

La posible razón de la aparente sinrazon.

Dejemos a un lado opiniones adversas de jefes españoles y acudamos a la

documentación diplomática como punto de partida para un nuevo enfoque de la

delicada cuestión. Por ejemplo, a los "Documents on Germán Foreign Policy. 1918-

1945" y a los "Documents Dip1omatiques Francais. 1932-1939" (9).

El 16 de marzo de 1938, un memorándum del Ministerio de Estado alemán se refería

a la visita del embajador español, el cual habló "con mucho interés" de ciertos

informes según los cuales León Blum, presidente del Gobierno francés, y Paul

Boncourt, ministro de Asuntos Exteriores, "estaban estudiando la forma de

intervenir directamente en favor de la España roja". La situación que se estaba

creando era grave, y posible que Francia se decidiese "por la intervención

activa". El ministro alemán Von Ribbentrop no se encontraba en Berlín, pero el

funcionario que trató de este asunto con el embajador español pensaba que "había

que hacer frente a una situación enteramente nueva".

El 17 de marzo se recibía en Berlín un telegrama del embajador alemán en Francia

dirigido a los ministros de Asuntos Exteriores y Guerra, al Estado Mayor Central

y al mando supremo de la Armada. En él se decía que en la reunión del Consejo

Supremo francés para la Defensa Nacional, de 15 de marzo, se Informó que la

"escuadra francesa del Mediterráneo había recibido órdenes para estar preparada

para la acción". También se decía en el telegrama que la prensa anunciaba que

cuatro unidades habían zarpado con destino a Barcelona, bien que para proteger a

los subditos franceses, estando reunidas otras unidades en Fort Vendrés.

Indadablemente, en París se daba- por supuesto una ofensiva inmediata y

fulminante de las fuerzas de Franco sobre Cataluña, pero había algo grave aquí:

y es que el Ejército francés estaba adoptando medidas de seguridad para los

distritos 16, 17 y 18, reforzándolos, pues se encontraban "escasos de tropas", y

poniendo a las regiones del Sur (Bordeaux, Toulouse y Tolón) en estado de

alerta. Y en cnanto a la Armada y a las Fuerzas Aéreas, éstas deberían

igualmente estar dispuestas a proteger las comunicaciones francesas del

Mediterráneo occidental.

A primera vista parecen exageradas tales precauciones. ¿Proteger la frontera

pirenaica? ¿iY las comunicaciones con el Mediterráneo? ¿Quién las atacaría? La

verdad es que el general Franco era dueño de aquella frontera en la mayor parte

de su trazado, y si resultaba casi militarmente infranqueable en los Prineos

aragoneses y buena parte de los navarros, la zona extrema oriental—ahora posible

conquista-—no era más amenazadora que la extremo occidental, poseída por el

general Franco a partir de septiembre de 1936.

El 17 de marzo, el consejero del embajador italiano, conde Magistrati, visitaba

al ministro alemán, ya en Berlín, proporcionándole un_ sensacional informe,

donde después de señalarse que la situación había mejorado mucho para el general

Franco, señalaba que "el Gobierno francés estaba estudiando la Intervención con

tropas y material en favor de Barcelona". De ser así, Mussolini no se cruzaría

de

brazos, disponiéndose "a responder con amplias medidas y a alta escala". Todo

ello significaba nada menos que la segura Internacionalización de la guerra

española, la conversión de nuestro suelo en campo de batalla europeo.

El 21, Magistrati visita de nuevo a Ribbentrop y se refiere a un "vademécum"

dirigido al Gobierno italiano por el embajador Inglés en Roma, conde de Perth.

Se hablaba en él de los bombardeos de Barcelona por aviones italianos y .de la

sensación que causaban en Gran Bretaña. Chamberlain, jefe del Gobierno inglés,

se encontraba en situación delicada y su deseo era "mantener alejada a Francia

de su interferencia en España, pues Francia ya estaba suficientemente nerviosa

por el asunto Anschluss". El conde Ciano, ministro de Asuntos Exteriores,

consideraba que Barcelona no era ciudad abierta, mas, con todo, ejercería su

influencia para que no se repitieran los bombardeos (10). En la conversación,

Magistrati aseguraba algo de la mayor gravedad: "El conde Ciano había añadido

que en el caso de un ataque a España, Italia respondería con iguales medidas",

puntualizando más aún: "´Esto podía conducir a consecuencias de tal impórtancia

que no podrían ser previstas."

El documento de fecha 22 de marzo es una larga nota del Mando Supremo del

Ejército alemán al ministro Ribbentrop, al que se hacia una serie de preguntas.

La primera decía nada menos: "¿ Se espera una intervención militar (en España)

por parte de Francia?" Francia no quena un colapso "rápido y completo de la

España roja a manos del Ejército nacional". ¿Por qué? Porque en tal caso se

producirían "efectos de contagio", léase temor, en Francia ai ver a Franco dueño

absoluto de España y muy reforzado el poder ¡talo-germano "al sur de los

Pirineos". ¿Cómo evitar todo esto, es decir, "el colapso rojo"? Mediante "la

intervención militar; por ejemplo, el empleo de fuerzas francesas al sur de los

Pirineos". Pero todo arrastrando un peligro grande: "Esto podría implicar la

posibilidad de que la guerra civil española se convirtiera en guerra europea."

En definitiva, Francia partía de la base de que al sur de ios Pirineos había no

ya solo tropas españolas, sino también de Alemania e Italia, "detrás de las

cuales estaba el gran poderlo militar de estas dos potencias". Ante el peligro

de una hipotética invasión de la nación francesa, ésta se veria obligada a

situar frente a Cataluña un poderoso ejército, con el peligro de "debilitamiento

de la frontera del Este" (con Alemania e Italia). En todo caso, la frontera de

los Pirineos debería ser reforzada, ante el caso posible de que el Ejército rojo

"u otros elementos indeseables" pudieran cruzarla en desbandada.

Los documentos franceses confirman cuanto va escrito, que pudiera parecer obra

de un visionario o consecuencia de una situación de pánico colectiva.

El 25 de marzo monsieur

Labonne, embajador de Francia en Barcelona, enviaba a Paul Boncour, ministro de

Asuntos Exteriores francés, una extensa nota. Labonne habia tenido el dia

anterior una larga conversación con don José Giral Pereira, ministro español

colega, de Boncour, y de ella extractamos algunos puntos de vista interesantes.

"El general Franco—seña1a Giral—parece dirigir sus esfuerzos ahora hacia

Cataluña." Y sigue: "El ataque a Cataluña será inmediatamente, por su sola

amenaza, una muy dura e intensa prueba moral." Se había cruzado el Ebro por

Quinto y roto el frente de Huesca y el peligro era ya clarísimo.

La moral en Cataluña había sido buena hasta hacía poco "por la esperanza de

profundos cambios en la política de Inglaterra y Francia", cambios que no se

concretaban, aunque puede deducirse cuáles eran, según lo que Giral diría a

continuación. Porque era el caso que la moral aquella se había deteriorado

totalmente tras unas declaraciones de Neville Chamberlain—jefe del Gobierno de

Londres—el 14 de marzo, en las que se decía que "el Gobierno británico entendía

que no debería quemarse los dedos por España"; es decir, no correr el riesgo,

que, al parecer, iba a sufrir la nación vecina, de ayudar directamente en la

defensa de Cataluña. Es seguro que ante esta advertencia Francia terminaría

echándose atrás. "El Gobierno francés, a pesar de sus sentimientos y simpatías,

puede caer en trance de parálisis," (La expresión es oscura; debe referirse a

que no se movería tampoco por defender la tierra catalana.)

Labonne se cree en el deber de levantar el abatido ánimo de Giral. "El Gobierno

francés está dispuesto, sobre el plano d« la eventual acción mediadora

internacional, a examinar, con espíritu inmediato de buena comprensión, lo que

ustedes pidan, lo que ustedes deseen, lo que ustedes sugieran."

El 26 de marzo, Labonne envía una nueva información diplomática al ministro

Boncour. El dia antes, 25, le ha llamado el doctor Negrín. El presidente español

reconoce que la situación del frente es mala, "incluso terrible", pero él está

decidido a resistir y los envíos de armamento "han aumentado a lo largo de las

últimas semanas; van a aumentar más todavía." Mas los peligros del frente no son

los únicos: en la retaguardia abunda la traición y el espionaje, y ciertos

personajes, como Prieto, se han • abandonado al pesimismo. Pero no existe otra

alternativa que continuar la lucha: "Todo Gobierno que aceptara entrar en un

proceso de conciliación (con el enemigo), que reconociera aquí de una u otra

manera la derrota, seria inmediatamente barrido." El mismo dia 26 de marzo, el

teniente coronel Morel, agregado militar de Francia en España, envia a Edouard

Daladier, ministro de Defensa Nacional y de la Guerra francés, otra ´ nota. Se

ha entrevistado con Indalecio Prieto, ministro de Defensa español, el cual le

dijo "que personalmente estaba sin ilusión sobre la probabilidad y posibilidad

de un apoyo francés adecuado a la situación". Luego vendría la gran, peligrosa,

intencionada e inteligente insinuación falaz: "Yo, ministro de Defensa, deseo

que usted, agregado militar, representante del Ejército francés, .transmita a

sus jefes mi advertencia solemne. Tengo la convicción absoluta, en la que no

figura ya para nada el menor deseo de propaganda, que la incesante acumulación

de material de guerra en España no se dirige contra nosotros, sino contra

ustedes." Da cifras inauditas: 700 aviones, de una sorprendente potencia; 500

carros de combate... "Esta fuerza, desmesurada con relación al objetivó

aparente, se manifiesta contra ustedes; un peligro temible e inmediato se está

formando en las fronteras de Francia." No es que lance un chantaje; sólo quiere

advertir al Ejército francés.

El 28 de marzo, François Poncet, embajador de Francia en Berlín, comunica a Paul

Boncour: "Comienzan a preocupar seriamente, en los medios políticos berlineses,

los proyectos de intervención en España que se atribuyen a Francia." Seria un

"casos belli", Italia no podría quedarse al margen "y se cree que Alemania sería

fatalmente arrastrada a colocarse al lado de Italia".

El 29, monsieur Blondel, encargado de Negocios de la Embajada de Francia en

Roma, se dirigía a Boncour en relación con un suceso ocurrido en la noche del 25

al 26 de marzo, en la Cual un avión francés, cuya enseña tricolor francesa

estaba recubierta de cal blanca, habia sido abatido en Córcega: se consideraba

que el avión procedía de Cataluña. El conde Ciano, ministro italiano de Asuntos

Exteriores, habia hablado con gravedad del asunto a lord Perth, embajador

inglés, "señalando que en Barcelona se hablaba de bombardear desde allí ciudades

Italianas". "´Esto seria la guerra." Lord Perth preguntó a Ciano contra qué

bando, en caso de guerra, lucharía Italia, contestando el ministro: "Contra el

Gobierno de Barcelona."

El 30 de marzo, el teniente coronel Morel comunica a Daladier una extensa nota,

confeccionada a petición del embajador francés en Barcelona. La nota se refiere

a la invasión posible de Cataluña por las fuerzas de Franco y el repliegue de

las unidades republicanas hacia Barcelona y la frontera. Un cálculo aproximado

valuaba en 20.000 hombres los que cruzarían ésta. "Si no se llega a un

armisticio, la aviación nacionalista bombardeará un embotellamiento monstruo de

varias decenas de kilómetros. En este caso, los pasos fronterizos pueden correr

la amenaza de ser forzados por una columna alocada." Si no se la desarma

previamente y se la alimenta "corre el peligro de entregarse a los peores

desórdenes". Asi, pues, la más elemental prudencia aconseja constituir "con

urgencia una serie de barreras en profundidad y densidad . creciente, partiendo

de la frontera, formando lo más alejada una linea continua e infranqueable".

Habría que echar mano de unidades de la Guardia Móvil y del propio Ejército, con

refuerzos de la Policía.

Ese mismo dia 30, el Gobierno británico recibía del representante del general

Franco en Londres, duque de Alba, una nota, conteniendo una serie de garantías

formales. Eran éstas: a) El general Franco jamás soñó en ceder la menor parcela

del territorio español, b) Que él no consentiría, en ninguna circunstancia, el

establecimiento sobre suelo español de bases destinadas a acción extranjera, c)

Que jamás tolerará la menor restricción de la soberanía o de la integridad del

territorio español, d) Que el general Franco no´ veía ningún inconveniente en

que las garantías dadas por él al Gobierno británico fueran comunicadas al

Gobierno francés."

El 31 de marzo, Poncet envia a Boncour un informe donde se habla largamente de

cómo ven en Berlín la difícil situación politica interior francesa. En Alemania

se teme que el Frente Popular terminé con la implantación en Francia de un

régimen comunista, pero Hitler "ha declarado en el último Congreso del Partido

(nazi) que Alemania se opondría a toda nueva expansión del comunismo en Europa".

Luego el informe agrega: "Por el momento, lo que Alemania parece temer sobre

todas las cosas es que el ala izquierda del Frente Popular termine por lograr

que Francia intervenga en España." Ahora bien, "si Francia se decidiera a

franquear los Pirineos, el Reich se colocaría inmediatamente al lado de Italia y

prestaría todo su apoyo al Duce".

Interés máximo tiene el documento número 97 de los que estamos hablando: es de 1

de abril. Está dirigido a Paul Boncour por Blondel, y en él se dice que "en el

momento en que el Gobierno italiano tuviera conocimiento de la Intervención de

unidades del Ejército regular francés en Cataluña", embarcarían en La Spezia dos

Divisiones del Ejército Real con destino a la España nacional. Las Divisiones dé

Trento y Plaisance se preparaban rápidamente, las unidades de la milicia de la

defensa aérea iban a ser movilizadas, asi como todo el dispositivo de defensa de

la red de vigilancia; estas medidas se adoptaban frente al temor de que el

"Gobierno catalán" tomase represalias ante los bombardeos de Barcelona por la

llamada Aviación legionaria.

En definitiva, Cataluña al comenzar el mes de abril de 1938 era, tanto como un

objetivo estratégico para el general Franco, un avispero, un peligro de que la

guerra de España se internacionalizara. Y ello tenia que ser evitado a toda

costa, aun a riesgo de prolongar la lucha civil.

José Manuel Martínez Bande

(1) George Hills, "Franco", pág. 321.

(2) Robert Brasillach y Maurice Bardeche, "Historia de la guerra de

España", página 280.

(3) General Kindelán, "Mis cuadernos de guerra", páginas 128 a 135.

(4) Jorge Vigón, "Cuadernos de guerra y notas de paz", pág.

212.

(5) Carlos Martínez de Campos, "Ayer", tomo II, página 151.

(6) Jesús Salas, "La guerra de España vista desde el aire", pág. 321.

(7) Ramón Salas, "Historia del Ejército Popular de la República", tomo II,

pág. 1818.

(8) Ob. cit., pág. 135.

(9) Edición inglesa, Seríe D, tomo III, "Alemania y la guerra civil

española, 1936-1939", págs.

620 y sigs. Edición francesa del Ministére des Affaires Etrangéres,

"Documenta diploroátiques français, 1932-1939", 2ª Serie, tomo VIII.

paga- 936 y sigs., y tomo IX, pags. 93 y sigs.

(10) Ciano trataba de echar la culpa de los bombardeos al

Mando nacional español: "La iniciativa del ataque aéreo no tenia a

Italia por origen, sirio a Franco."

ESTUVO A PUNTO DE SER GUERRA EUROPEA

Pág. 15 — YA

 

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