Autor: Lera, María Guillermina. 
   Como ayudar a los mutilados de la república     
 
 Diario 16.    18/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Cómo ayudar a los mutilados de la República.

Muchas familias españolas sufren todavía la discriminación legal que les ha

proporcionado en los últimos cuarenta años el ser combatientes por la República.

Un nuevo llamamiento a una amnistía total y algunas fórmulas para solucionar el

problema económico de esta minoría lo expone en su carta a "ED" doña María

Guillermina de Lera, vecina de Madrid:

"Hace bastante tiempo, un procurador en Cortes —cuyo nombre lamento no recordar—

presentó un proyecto en las Cortes para otorgar una pensión a los mutilados e

inválidos de la República. Durante mucho tiempo el proyecto durmió el sueño de

los justos, hasta que, finalmente, el Gobierno aprobó, de una manera un tanto

vergonzante, una pensión para dichos mutilados, en evidente discriminación con

respecto a los mutilados del Ejército franquista. La Liga de Mutilados e

Inválidos de la guerra, al presentar al Gobierno de la República en el año 1938

la petición para la concesión de pensiones, solicitaba qué dichas pensiones se

concedieran a TODOS, sin tener en cuenta el bando en que militaron.

Es evidente que se ha cometida una enorme injusticia al medir con dos varas

diferentes a unos y a otros, pues mientras los mutilados de una parte disfrutan

desde hace muchos años de sus pensiones, de empleos aquellos que eran aptos para

ellos y de otras ventajas, a los mutilados de la República se les ha negado el

pan y la sal, no solamente no concediéndoles ninguna ayuda económica, sino

también la posibilidad de encontrar un trabajo para aquellos que podrían

desempeñarlos, por su doble calidad de "rojos e inválidos".

Ahora que se habla, se escribe y se oye por todas partes las palabras

AMNISTIA y DEMOCRACIA, hora es ya de que se levante la condena a aquellos

españoles que, imitando al poeta, "todo lo dieron y todo lo perdieron".

La situación de estos mutilados no pudo ser más catastrófica durante muchos años

y no sólo la de ellos, sino la de sus madres, esposas e hijos, que conocieron la

desesperación, el sufrimiento y el desconsuelo por la doble desgracia de tener

un ser querido inútil y carecer de lo más elemental para poder mitigar sus

dolores.

Por tanto, -sería necesario para borrar tamaña injusticia que a estos hombres y

mujeres también se les concediera la Igualdad de derechos con los mutilados y

familias del bando nacional.

Se puede alegar que la situación económica de España no permite por el momento

conceder pensiones más generosas, pero ciertamente no han sido dichos mutilados

los que han contribuido a deteriorar, la situación económica.

Sin embargo, els Gobierno, si quiere, tiene a su alcance los medios suficientes

para remediar la situación de estos mutilados. Bastaría con lanzar una emisión

de sellos "pro MUTILADOS DE LA REPÚBLICA", como se hace en otros países: pro

Infancia, Cruz Roja, etc.

Un sorteo especial de Lotería, cuyos beneficios se destinarían para el mismo

fin, como tantos y tantos sorteos extraordinarios se hacen España es un país de

pedigüeños, pues nos pasamos la vida pidiendo, y los españoles, que siempre se

muestran generosos para acudir en ayuda de países que sufren terremotos,

inundaciones, plagas, etc., demostrarían aún una mayor generosidad contribuyendo

como auténticos quijotes a "desfacer tan tremendo entuerto".

Todo esto no sería posible si la prensa, el llamado CUARTO PODER —para mí el

primero, si es veraz e independiente—, no estaría dispuesta a iniciar una

campaña en pro de los mutilados, dedicando a este fin un pequeño espacio en vez

de un destape de una de nuestras "famosas".

Y por último y ya dirigido al pueblo español, a ese pueblo tan estupendo y tan

generoso, mediante suscripciones en los bancos, partidos de fútbol, corrida de

toros, conciertos, festivales, etc., se podrían allegar los primeros fondos,

pues a pesar del tiempo transcurrido, ninguno de los mutilados e inválidos ha

percibido ni un solo céntimo. ¿Tendrán que esperar otros cuarenta años? Bien

valdría el esfuerzo, por una tan noble causa."

 

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