Autor: Gil, Francisco Javier . 
 Herbert R. Southworth. 
 El catolicismo yanqui ayudó a Franco a ganar la guerra     
 
 Diario 16.    20/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Herbert R. Southworth

El catolicismo yanqui ayudó a Franco a ganar la guerra.

Francisco Javier Gil

MADRID, 20 (D16).—El historiador norteamericano Kerbert Rutledge Southworth,

especializado en la guerra civil española, manifestó ayer a D16 que sin la ayuda

de las Iglesias católicas estadounidense, inglesa y francesa, Franco no habría

ganado posiblemente la confrontacion bélica.

Por primera vez —dice e] historiador— en la historia de los EE. UU., una

Administración norteamericana, presionada por una intensa campaña de propaganda

fascista de la Iglesia, local, rehusó vender armas a! Gobierno de una nación

diplomáticamente reconocida que lo solicitaba con el dinero en la mano.

Southworth señala que en la actualidad " un factor favorable para el país es e1

cambio de mentalidad de la Iglesia católica. Al menos, ahora no toma partido; se

ha neutralizado".

Cronista del fascismo español.

Kerbert R. Southworth, de sesenta y tres años, ´´populista de Oklahoma con un

barniz de marxismo" —como él se define—, ha analizado a fondo, apasionadamente

la guerra, civil española y ha estudiado con paciencia, el fenómeno de los

fascismos. Fruto de estas investigaciones son las obras "El mito de la cruzada

de Franco", "Antifalange" y "La destrucción dé Guernica".

Invitado por la Universidad Autónoma de Madrid a participar en una reunión de

ponentes sobre la última contienda española. Southworth pronunciará esta tarde

en la Facultad de Económicas de Canto Blanco, una conferencia acerca del

fascismo español y la guerra civil.

Los presupuestos de que parte el historiador - hijo de familia conservadora

protestante, afincado en el suroeste americano y convertido, al socialismo a los

diecisiete años— es una gran curiosidad por el fenómeno español de los años 30,

que desborda en" interés las estríctas dimensiones de la península Ibérica.

Al estallar la guerra de España —dice Southworth—, el catolicismo norteamericano

tomó partido por las fuerzas que representaba y comandaba e! general Franco. La

propaganda, estadounidense en favor del general español fue tan mal urdida,

razonada y escrita dando sensación de una cultura tan mediocre que yo, quizá en

mis orígenes puritanos, quedé horrorizado y escandalizado de que toda esta gente

haya podido mentir. Y, ai no. de tomar posición sin las investigaciones

necesarias para ello.

Cuando acabó la guerra. — cuenta el historiador— me propuse descubrir y hacer

públicas las falsedades de la propaganda falangista, durante la guerra, que en

mi país fue respaldada por "la Iglesia católica a base de discursos, folletos,

etcétera.

Churchill salvó a Franco.

Respecto al fascismo español y la suerte corrida por él, muy diversa de la de

sus correspondientes. "europeos de Hitler y Mussolíni, Southworth cree que el

fenómeno liispano representó en sí mismo

poca cosa. El español no era un fascismo autóctono, sino importado. El

falangismo adquirió importancia al estallar la guerra porque los militares y los

partidos de derechas no tuvieron ideas políticas bastante demagógicas como para

llenar el vacío político de la zona nacional, que, casi sin esfuerzo fue

rebosado por la Falange.

Franco no fue fascista, sino oportunista, conservador, militar, que hubiera

podido convivir con cualquier ideología. Permitió la estructura de una

administración fascista, pasiva, que tuvo por base la represión de las regiones,

ios partidos, los sindicatos controlados por obreros y toda idea de lucha de

clases.

Las fuerzas aliadas, contrariamente a lo que habían hecho en Alemania e Italia,

se inhiberr respecto al fascismo español. Según el historiador americano en la

reunion de Postdam, a pesar de que Stalin y Truman coincidían en eliminar a

Franco, Churchill sugirió que la ONU no podría empezar con buen pie si las

principales potencias íntegrantes intervenían en otro Estado soberano.

La agonía del franquismo.

Southworth, recién llegado a Madrid, no se sorprende casi de que ya nadie salga

en defensa del franquismo que muere un poco cada día. Llegó al poder —dice—

respaldado por ciertas fuerzas económicas y el hecho de que ahora se desvanezca

tan rápidamente demuestra que tuvo muy pocas raíces.

"Pero lo que me preocupa sinceramente —añade— es que la situación económica que

dejó el franquismo es muy seria y. sin embargo, todo el mundo habla sólo de la

situación política."

Southworth muestra su confianza en el momento actual: "No veo —dice— que desde

la, derecha se puedan plantear muchas-dificultades, porque la reacción

internacional es hoy desfavorable para ella.´´ El problema es evitar la

violencia. Hay un punto de referencia en las elecciones del 36, La izquierda

ganó limpiamente. Cuarenta y un años después, España tiene menos democracia que

entonces. Si las elecciones son totalmente libres y limpias, todo saldrá bien; y

si son manipuladas, el Gobierno habrá, hecho el error mayor posible de cometer.

Los errores de don Ricardo.

Hablando de errores, y a propósito de la profesionalidad del historíador,

Herbert R. Southworth se lamentaba: "Veo con mucho pesar que a Ricardo de la

Cierva le hace falta algo que yo considero fundamental para un verdadero

historiador. Esto es: el orgullo intelectual. Todo el mundo que escribe, escribe

de vez en cuando errores; pero el hombre con orgullo intelectual sufre cuando

se da citenta de que ha escrito algo para lo cual no puede aducir pruebas."

´"Tengo la impresión —concluye— de que las contradicciones y errores evidentes,

que he encontrado frecuentemente" en mis lecturas de los escritos de Ricardo de

la Cierva, le dejan completamente indiferente. Es una triste constatación."

 

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