Autor: García Escudero, José María (NEMO). 
   La España del exilio  :   
 Los 400.000 exiliados de Jackson o los 350.000 que solamente en Francia cuenta Thomas se le quedan a Rubio en 160.000. Reflexiones inspiradas en el libro "la emigración de la Guerra Civil", de Javier Rubio. 
 Ya.    26/06/1977.  Página: 1,4,5,7. Páginas: 4. Párrafos: 51. 

LA ESPAÑA DEL EXILIO

En Méjico o en Argentina me hablaron, de aquella tertulia de exiliados que

se reunían a recordar las calles de la ciudad española, en que habían

vivido, los barrios en los que habian crecido, las tiendas en cuyos escaparates

tantas veces se habian detenido: unas calles, unos barrios, unas tiendas que no

existian ya más que en un recuerdo.

Mucho dolor, ha pasado sobre el exilio, pero nada me ha conmovido tanto ni me ha

revelado su tragedia. Como ese puñado de españóles reuniéndose día tras día para

evocar 1o que ya era solamente un sueño, al que ellos seguían aferrandose porque

de esa sombra de realidad vivían.

"La emigracion de la guerra civil de 1936-1939" es la obra en trés volúmenes que

ha escríto e1 diplomatico español Javier Rubio, publicada por la editorial San

Martin, y que tomo como base documental de este trabajo. Dice la editora que se

hará pronto un clásico del tema, y yo estoy seguro de ello. Es tal el caudal de

datos, la novedad de enfoques, la objetividad en e1 tratamiento, el sentido del

equilibrio y cuando e1 Juicio duro es el Juicio justo, tanta la firmeza, aunque

sin herir jamas, que uno se sienté inclinado, según va leyendo, a poner

constantemente al lado la palabra definitiva, y desde luego lo es como

planteamiento general, punto de partida o marco infundible para cuanto venga

después.

Pero no es eso lo principal, sino lo que late en el relato y, bajo el negro y

blanco de las paginas, parece como una cuida filigrana, que es el amor hacía los

hombres del exilio y particulanmente hacia los que el autor llama "exiliados de

tropa": aquellos en los que nadie se ha fijado, pero hacia los que se escapa el

corazon del autor, no por esta ni aquella etiqueta política, que algunos ni

siquiera tenían, sino como españóles sin otro adjetivo.

La España partido

¡Cómo podría ya verse de otra manen, la emigración!

Hace veinticinco años, Jose Luta Arangure, en el estudio que publico en

"Cuadernos hispanoamericano", y es el mas hermoso que se haya escrito sobre el

tema después del clásico "Españoles fuera de Espafla", de Marañón, se detuvo en

la visión partida de la realidad de España, que tuvo en Américo Castro su más

alta manifestacion doctrinal, y en Francisco Ayala, es mas patética expresión

literaria, viendo en esa partición la condición de nuestra existencia historica,

pero también algo aun mas profundo:

esa, angustia, de sentirse cada uno escladido en 1a entrada misma de su ser, que

le hace percibir en el otro lo parcial de su propia actitud y experimentar la

reducción del adversario, como si un doloroso apremio nos empujase a la

integracion platónica en el primitivo ser unitario, aunque; como suele ocurrir

en todo encuentro erotica, ese impulso adopta las formas y apariencias de la

hostilidad. La guerra, civil no fue niño "la gigantesca, hipostasi bélica de ese

intimo desgarramiento, en el que cada español tuvo que decidirse por uno o por

otro bando, y (a soledad de los que quisieron quedarse en medio, observo (un

Alcalá Zamora en lo político, un Vidal I Barraquer en lo religioso, un Madariaga

en lo cultural), demuestra lo a contrapelo que Iba su actitud. Pero en los

demas, al optar, la mitad de su corazón se les quedo, irremediablemente, en el

bando opuesto.

Américo Castro y Francisca Ayalar dos españóles de la emigración. No por el

valor que pueda tener un texto mío, sino por el que, desde luego, tiene la

coincidencia, me permito citar el que corresponde a mi Historia política de las

dos Españas", y es la base del libro, sobre esas dos mitades combatiéndose a

muerte y necesitándose mutuamente, que cuanto mas furiosamente luchaban, era

cuanto más Imperiosamente querían convertir el abrazo mortal en abrazo

fraternal, aunque no acertasen a hacer subir el desea del corazón a los labios.

Más todavía, ¿no era ese mismo conflicto el de tantos españóles, internamente

desgarrados, simultáneamente atraídos por las dos Españas en pugna, cruentamente

enfrentados consigo mismos?... La historia de las dos Espa ¿no las lleva dentro

de cada español como una para que las intégrese. Discrepo de que ese

frentamiento tenga que trágico, esto es, sin so»pero el hecho es que tu asi y

que la sangre es la, pródigamente dem da, ha empapado la española, y cuando esta

rra se ha saturado y si dia recibir más sangreí se ha desbordado fuen país;

estos desbordamisan los éxodos que nan como una tríste bra nuestra historia, m

na y han ido sembrando todo el mundo energía podían haberse empl aquí, en vez de

proy a dimensiones pimet nuestras contiendas cldas.

Los 400000 exiliados de jackson o los 350000 que solamente en Francia cuenta

Thomas se le quedan a Rubio en 160000.

Reflexiones inspiradas en el libro “ La emigración de la guerra civil”, de

Javier Rubio.

¿Cuántos exiliados?

Que la mayor de nurd guerras civiles prodün mayor emigración, se comprender.

Fue Prieto el primero en comprender que había que entenderse con los

disconformes de dentro.

El 30 de agosto de 1948 tuvo lugar el acuerdo de San Juan de Luz con los

monárquicos.

El 11 de julio de 1942, Prieto lanzó su idea del plebiscito como punto de

partida de un nuevo camino.

En 1962, la última y efímera llamarada en los encuentros de Munich.

“sobre esa emigración de seguido actuando la ca, deformando nuesincocimiento de

ella, se comprender también, desde luego, no es his.

Las veces, la deformapuede ser simple conciencia de la mala Inforcion, éste es,

probablese, el caso de Jackson A Thomas, lo cual solo prendera a los que,

destados por la credibilidad les ha dado el torpe talento anterior, tocomo

articulo de fe libros que, en su día de Thomas, principal), tuvieron un valor,

que hoy han quedado diamente superados.

pasa que los 400.000 tidos de Jackson o loa cia que. solamente en cia, cuenta

Thomas se ruedan a Rubio en no. Naturalmente, patio tiene que deducir, de nada

que en 1939 pasó fontera, las tres cuartas partes que antes de un año la habian

vuelto a pasar. para volver a su país; pero esto es, naturalmente, lo que a

ciertos planteamientos se les hace Incómodo reconocer.

Ciento sesenta mil es la mitad de los moriscos que, siglos atrás, sufrieron

Idéntica, suerte; es una cifra poco superior a la de emigrantes que, empajados

por 1a miseria, pasaron a América entre 1922 y 1924; una proporción equiparable

a la. emigración producida por la revolución rusa, y es Inferior, absolutamente

y nada se di-

ga en relación con la población, a la provocada por el aplastamiento de la

rebellón húngara de 1956. Sin embargo, es—; puede dudarse?—una cifra Importante

y, sobre todo, una cifra sangrante, si consideramos los caminos que esos miles

de españoles arrojados de su patria debieron recorrer.

Exiliados de tropa

LA ESPAÑA DEL EXILIO

Se le va el corazón al autor, ya he dicho con quiénes: con los exiliados "de

tropa", y se nos escapa el nuestro con él tras el doloroso rastro abierto en los

campos de concentración, cuando los "combatientes por la libertad del mundo", a

los que habian aclamado las democracias, se metamorfosean por el hecho de su

derrota en carga peligrosa y maloliente, buena sólo para loa culatazos de los

senegaleaes; después, si acaso, para las compañías de trabajadores y los

regimientos de marcha. El rastro aquí se entrevera de paginas de gloria que

gusta recordar; pero ¡cuidado con no romper el contrapunto necesario!

Indefendible la conducta de los franceses y su Imprevisión; pero, ¿y la

responsabilidad de los que forzaron a expatriarse a aquellos hombres, la mayoría

de los cuales no eran políticos?, ¿y ta Insolidaridad de las demás democracias ?

Nada se diga de la Unión Soviética.

En cuanto a las "paginas de gloria", aquellos españoles que "se batieron como

leones", según todos los testimonios, no obtuvieron siquiera la consideración

que habría supuesto la creación de unidades propias, como otros las tenían:

brigadas, regimiento», batallones al menos. Ni una compañía tuvieron. Alguna

guerrilla de españoles, si que hubo; pero en que en la resistencia francesa,

ellos eran la tercera parte del total. Tambien en Rusia les dejaron ser

guerrillero, pero nada mas; ni a un Lister ni a un Modesto si a un Cordón, se

les dio mando directo de unidades.

"Guerreros valientes y experimentados", si; pero de tercera.

Y tratados también asi por sus propios compatriotas éxiliados. Entre los audios

que atribuyeron, los dos organismos de ayuda. La SERÉ y la JARE, la primera

llegó a destinar la septima parte a los españoles de los campos de

concentracion, que eran los más y os mas necesitados, y poco más del 10 por 100

les dio JARE, Y entre los privilegiados que pudieron trasladarse a América desde

Francia, los que procedían de los citados campos no pasaron del 3 por 100.

Españoles, pues, también para los suyos "de tercera", la «migración de los

cerebros.

Tenemos de esta manera una España del exilio partida en dos, y partida

clasistamente: acá, en el viejo continente, la masa, los brazos; rumbo a1 nuevo

mundo, los cerebros: una minoria (treinta mil en total), compuesta

principalmente de pequeña burguesía con una decisiva proporción intelectual que

va a significar por eso la aportación cultural mas importante hecha por España a

América dude vi tiempo de la colonización.

Pero la trascendencia de la obra de la, llamada "España, peregrina" es cosa

tábida. Tan sabida como que esa sangria (que, al menos, me a beneficiar países

hermanos) no dejó seco el cuerpo cultural de Esparta, da dunde procedió.

Lo pensaban ellos asi:

"´Tú te quedas coa todo u me dejan desnudo y errante por el mundo...

Mas yo te dejo mudo.. (¡Mudo!)

Pero el mismo León Felipe, que escribía esos versos,rectifico noblemente

después, y otros con el.

No habio solamente de los grandes nombres, pero si los diez mil emigrantes que

podemos llamar ampliamente intelectuales representan del 5 al 10 por 300 del

cuerpo intelectual español, como nos Informa puntualmente Rubio, eso quiere

decir que aquí quedaba, al menos, el 90 rentante.

No se trató, pues, de que el ser de España se quédase aquí, como aquí pudimos

pensar, ni de que se trasladase alli, como alli podían afirmar, sino de que

España se partió, y en mayor grado que el expuesto, porque al ltítl¡« de los que

materialmente se marcharon hay que añadir el llamado "exilio interior" de los

vencidos de dentro. Cada España fue amputada de 1a otra, y esto fue lo que hizo

mas doloroso la tragedia.

El exilio Interior

No lo entendieron. Cada las pretendió vivir sin la otra mitad, y aún mas,

pretendiendo que la otra mitad no tenia existencia real: reivindicando la Patria

para ella sola.

Pasó asi con los intentos comunistas de invasión armada de los años cuarenta.

Qué había en ellos, observa agudamente Rubio, sino la convicción de que todo el

pueblo español estaba a su lado y les bastaría dar "el grito" en el estilo de

los viejos pronunciamientos militares, con poner unos cuantos guerrilleros sobre

un palmo cualquiera del territorio nacional, para que el puéblo se les

Incorporase fervorosamente y el regimen se derrumbase con estrépito?

Naturalmente, no era asi, y asi de estrepitoso fue el fracaso.

Pero precisamente por entonces empezaba del lado de los vencedores el lento

descubrimiento de que la otra España, la vencida, seguía existiendo; que se la

podía considerar irreductible y que, sin ella, ningún planteamiento tendría

posibilidades de futuro; un descubrimiento que se Inició en el campo cultural,

que abrió progresivamente sus ondas hasta el campo político y determinó la

tensión, entre inmovilismo y apertura, que da sentido a la historia del régimen

y se prolongaria hasta la muerte de Franco.

¿Pero de qué España vencida se trataba? Del "exilio Interior" al que me he

referido ya: de la España vencida, pero que renacía dentro, como si en ella,

hubiese reencarnado la que, de fronteras afuera, iba viendo cómo pasaban los

ortos y cómo, con su paso. Iba ella misma dejando de ser.

No era tan fácil que esta España se resignase y hubo quienes sólo ahora mismo,

con la liquidación de las ultimas instituciones republicanas del exilio, lo han

acábado de aceptar.

Fue Prieto el primero en comprender que habla, que entenderse con los

disconformes de dentro, como un principio incluso para llegar a entenderse con

el resto del país.

Tracemos ahora una linea que arranca, del II de julio de 1942, cuando prieto

Unza su idea del plebiscito como punto de partida de un nuevo camino, que ya no

sera el de ninguna de las partes que lucharon, qüe el que todos los españóles se

marquen. Es la linea que habrá de llevarle hasta el acuerdo de San Juan de Luz

coa los monarquicos, el 30 de agosto de 1948, y luego, fracasado Prieto y

retirado de la política, conocera una última y efímera llamarada en los

encuentros de Munich, en Junio de 1962; pero ese es también el punto de vista

que, de labios afuera, por lo menos, asumirán paradojicamente los mortales

enemigos de Prieto, los comunistas, cuando sustituyen su táctica de lucha

frontal por la de unidad nacional y mano tendida hasta a los catolicos.

Los "logitimistas de la republica"

Frente a esas actitudes realistas, está el encastillamiento de los que Rubio

llama "legitimistas de la Republica.", cavueltos en una bandera que, con el paso

de los años, se va convirtiendo para ellos en sudario.

En ellos pensaba Azaña cuando manifestaba sus temores de que "recaigan los mil

en parálisis" y se constituyan en republicanos historicos, mantenedores de una

tradición que por violada que esté, les parecerá

siempre "virgen". "Lo adivinaba. Creyeron que la marea, que Juzgaban

Irresistible, del triunfo de las democracias en la segunda guerra mundial, iba a

devolverles a España sin más trabajo que poner sobre el agua sus instituciones

republicanas: Las que ellos mismos habian dado por muertas, y a toda prisa,

restablecieron. Cuando la Ilusión pasó, no supieron desprenderse de ella y

siguieron constituyendo sus gobiernos, cada vez más reducidos, cada vez menos

representativos, en una sucesion fantasmal, casi macabra, como la del enamorado

que pretende seguir conviviendo con el cadáver de la amada. Llegaría momentos en

que la pretensión sea auténticamente delirante: Cordón Ordas prometíendo a los

sefarditas la revocación del edicto de expulsión de los Reyes Catolicos o el

general Herrera, Jefe del Gobierno en e1 exilio, presentándose con el extraño

cargo de vicemaríscal del Aire para discutir con el también exiliado general

portugués Humberto Delgado la regulación del transporte de corcho entre sus

respectivos países.

Pero la tragedia que existe tras la mueca grotesca es demasiado seria para que

nos podamos reír.

Y, en definitiva, otros en Espada, y al mismo tiempo, se obstinaban también en

cerrar los ojos a la realidad, y ni aun tenían las atenuantes de la soledad y la

distancia hasta que, de repente, nos hemos encontrado otra vea todos conviviendo

y sin saber exactamente como convivir con problemas de hace medio siglo y sin

las soluciones que, contentandose con cerrar en falso las heridas, no se podían

encontrar.

De la guerra al diálogo

¿Hubo en las zonas más profundas del espíritu una actitud mas comprensiva?

Que la hubo de fronteras

adentro, reiteradámente frustrada, pero nunca enteramente silenciada, no lo

podríamos negar quienes hemos participado en las sucesivos aperturas de la

historia del régimen, sin negarnos a nosotros mismos.

Que en los españoles del otro lado del océano llegó a cristalizar una actitud

análoga lo demuestra el testimonio de los que vinieron a España o el de la

veterana revista "Las Españas" que desde 1957 se titulo "Dialogos de las

Españas"; sin embargo, cuando Aranguren escribió el estudio que he citado

repetidamente, la mano que tendía {"nuestra misión de intelectuales—escribía—es

regresar siempre de la guerra al diálogo") nadie se la Habia estrechado, como

observa Rubio, ni siquiera los mas abiertos de la emigración. Pero en el peor

caso, las circunstancias expuestas de la soledad y de la distancia ¿ no

jusrificaban la diferencia de actitudes? Y no era mas importante e1

acercamiento—¡y de qué modo Intenso!—de los hermanos de allí a la patria común,

el que podriamos llamar su redescubrimiento de España, exacerbado precisamente

por la distancia y la soledad?

Esperaban "republicanos españoles" y los que llegaron a tierra mejicana eran

"españóles republicanos", escribe Rubio: podemos poner tantos ejemplos como se

quiera. De su "hambre" de España hablaba poco antes de morir Pedro Salinas, y

del gozoso redescubrimiento de España, Incluso en aspectos antes menospreciados,

habla toda la obra de los emigrados, con pocas excepciones. Aranguren lo

explica.:

"¿Quién, que convive a diario con otra persona no ve sus defectos y a veces se

los reprocha? En cambio, en el alejamiento, en la situación de despedida, en el

talante del exilio, la critica, aún sin renunciar a serlo, ha de convenirse en

canto. Se canta lo que se pierde."

Por mi parte puedo aportar dos experiencias. Una fue la del exiliado que, al

regresar, me reprochaba el titulo de mi "Historia política de las dos Españas".

Le explique que para mi lo malo de las dos España» no es que existan, canto lo

malo del hombre y de 1a mujer no es que sean diferentes, sino que no se

entiendan; pero fue para mi emocionante ver en qué grado la lejanía había

acrecentado en aquel español el sentimiento de unidad que acaso desde dentro

podemos perder.

La otra experiencia se refiere a un tema tan delicado como la guerra civil, en

el que un exiliado y yo, antiguos combatientes los dos, coincidimos en

explicársela a un Joven acompañante mientras nuestro tren cruzaba, la pampa

argentina, aunque un tacto discreparen las respuestas que hablamos sostenido en

su día.

El capítulo más tríste del exilio.

¿Mas, para cuántos ese acercamiento ha llegado demasiado tarde!

El capitulo mas triste y mas hermoso del libro que comento es el que se dedica

al "inevitable desmoronamiento del exilio": "la larga, gris y desesperada etapa,

que para muchos va a ser la etapa final de sus vidas, de sus amargas y

fracasadas vidas de emigrados políticos, cuando el exiliado se enfreata con su

propia muerte y e1 exilio con su desaparicion.

Es un finísimo analisis que por si solo justificaría el libro y un desarrollo de

esta durísima, sentencia: ni alli ni aquí.

NI alli, porque el exiliado, por grande que sea su gratitud al pais que le ha

acogido, sigue sintiéndose español; extraño por eso para sus propios hijos, que

han crecido, se han formado y a menudo han nacido allí.

Ni aquí, porque el exiliado no puede volver por razón de la dignidad herida, por

no dar su brazo a torcer, por la presión de sus compatriotas, por su mismo

arraigo material en el país de adopción, y cuando vuelve es para encontrarse con

que aqui también es un extraño. La vida no se ha detenido, como él en sus

sueños, pensó.

Es el problema que recogía, la película, de Resnaís "La guerre est fióle", sobre

un guión del español Jorge Semprün, y no debe extrañar que cuando, en 1966, se

presentó en el festival checo de Karlovy Vary, a la protesta, digamos obligada

de la delegación oficial española, se sumase la que hizo Dolores Ibarruri en

nombre del Partido Comunista. Los exiliados no se querían ver en tan crudo

espejo.

Esta tragedia de .sentirnos poco a poco extraños a nuestro tiempo y a aquellos

mismos de generaciones posteriores con quienes convivimos, por grande que sea el

amor que nos ligue, y de experimentar el fracaso inevitable de nuestras

ilusiones; este comprender que nuestra biografía ha sido: "dar el alma y 1a vida

a un desengaño, que hemos experimentado todos los que hace cuarenta anos lo

dimos todo pensando que íbamos a conseguirlo todo, es la tragedia que los

exiliados han vivido brutalmente anticipada y agudizada.

y están, por último, los que ni aun llegaron al desengaño; «La frustración

absoluta; la muerte en el destierro", escribe Rubio; ver cómo día a día el

puñado de los compatriotas decrece y son mas las tumbas, y cómo, sus antes de

esto, ellos se van haciendo historia, estatuas de si mismos, testigos de su

propia petrificación. Rubio cita a Indalecio Prieto: "Cada dia me aterra mis la

presunción de morir aquí." Yo me permito añadir el testo en que el mismo Prieto

exponía "la santa ambición de devolverle (a la Patria) nuestros huesos, para que

la savia que reste de nuestros despojos pueda ser raíz de Árbol, espiga de

trigo, tallo de flor o, mas humidemente, musgo pegado a las piedras del solar

español".

Las últimas palabras del libro de Rubio son de piedad para ese "total fracaso

politico", esa completa y absoluta frustración",

Pero si este exilio hubiese cerrado la serie, si las dos Españas dejasen de ser

una maldición para convertirse en una bendición, si nuestra generación hubiese

sido la ultima condenada a que cada, mitad arrastre consigo el vacio de la otra

mitad. si los españoles se uniesen para, repudiar la separación secutar que a

nosotros nos cupo encarnar materialmente, si con nuestras vidas se extinguiera

cuanto pudiese proyectar sobre España la sombra de la lucha entre hermanos, si

el desengaño de los que nos quedamos aquí y el sufrimiento de los que se

exiliaron alli consiguieran algún día todo eso, entonces ni nosotros ni ellos

habríamos pasado en vano.

Jose María García Escudero

24 - VI - 1977

 

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