Autor: Cavero, José. 
   Bienvenido, Don Protasio     
 
 Arriba.    19/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

BIENVENIDO, DON PROTASIO

Treinta y ocho años después, el que fuera alcalde de la localidad de Cercedilla

del Monte, Protasio Montalvo, ha recorrido, por su propio pie, las escaleras de

la clandestinidad hacia la superficie del conocimiento público.

Por esta vez no ha sido necesario acudir a las junglas malayas, filipinas o

indonesias para hallar a ese «kamikaze» superviviente del gran conflicto

mundial. En las mismas condiciones que los combativos asiáticos, desconfiados de

cuanto sucedía a su alrededor durante casi cuatro décadas, ha habido un buen

número de españoles que han preferido la sombra, la clandestinidad, la creencia

general de su muerte...

Don Protasio únicamente ha querido volver «al país» —desde su exilio voluntario

sin salir de su patria— cuando «ha tenido la completa seguridad de que la guerra

civil ha sido olvidada». En tal caso, a lo mejor hay que tachar al buen señor de

optimista..., o de alegre y confiado. Ojalá no.

Hasta el mismo nombre de nuestro personaje suena a catacumba. Y su historia. En

su escondite, en su agujero, ha podido contemplar don Protasio y conocer otras

historias similares. Las historias de muchos otros «topos» que jamás creyeron ni

en el último parte de la guerra civil ni en los primeros partes de la

reconciliación nacional. A Radio Pirenaica, por las mismas fechas, la convencía

a clausurar sus instalaciones el hecho de que cuanto pudiera emitir por sus

micrófonos podían decirlo ya, ante los micrófonos de las Cortes, Santiago

Carrillo o Dolores Ibárruri. .A don Protasio lo ha terminado de con. vencer el

que el Partido Socialista Obrero Español volviera a ocupar escaños en el

Parlamento.

No es de extrañar que el señor Montalvo precise, durante un buen tiempo, de

gafas oscuras. Por informado que esté, el período de acondicionamiento al país

habrá de resultarle prolongado y costoso.

Entre otras razones, porqué, según las estadísticas, ya somos mayoría quienes

hace treinta y ocho años ni siquier ahabíamos empezado a pertenecer a este país.

Lo que, de entrada, invalida ya la opinión que el propio don Protasio ha

expresado acerca de su pueblo, atan fascista». Difícilmente ha podido ser

fascista, cuanto menos, la mitad de este país...

Ha sido un largo exilio, sin viajes ni penurias externas. Un exilio en penumbra,

o a la luz del neón. Un largo recorrido, de treinta y ocho años, como

contemplativo de la historia de España, sin osar participar en ella.

De haber muerto en este tiempo no hubiera merecido una sola línea nuestro

hombre, este voluntario «topo» de nuestros días. En cambio, su retorno a la piel

del toro —pocas veces más apropiado este tópico folklorizado— bien merece una

bienvenida...

José CAVERO

 

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