Autor: Cadorniga, Enrique A.. 
   Reparar una injusticia     
 
 Diario 16.    05/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Reparar una injusticia.

"Ya no se celebra el Día de la Victoria y con anterioridad a este "olvido

oficial" ya se habían tomado una serie de medidas administrativas, destinadas a

reparar y restañar viejas heridas, que han supuesto la reposición de los

funcionarios de Cuerpos del Estado (Correos, Telégrafos, etc.) en los puestos

que deberían haber ocupado, con su categoría correspondiente, si no hubiesen

tenido ninguna clase de sanción y sirviéndoles de abono, a efectos de derechos

pasivos, todo el tiempo que estuvieron sancionados y condenados. Análoga

disposición y generosidad se ha tomado con catedráticos, etc.

Pero como no todo es perfecto, surge aquí una desigualdad manifiesta con un

estamento tan digno como los demás. Son los jefes y oficiales y subalternos del

Ejército republicano que eran profesionales el 18 de julio, origen de la guerra.

Todos ellos fueron juzgados, sentenciados y condenados, muchos de ellos a

muerte, o separados del servicio por habérseles incluido en un delito de

rebelión o auxilio a la rebelión que tipifican los artículos 237 y 238 del

Código de Justicia Militar, por cuya razón los que aún viven han tenido como

única opción la posibilidad de acogerse a la última amnistía concedida por el

Rey en fecha reciente relativamente, pero en virtud de las condiciones de

aplicación para estos señorea se ha convertido en una míni-amnistía. En efecto,

a todos estos oficiales se les concede la pensión que tenían o les correspondía

con arregla a la categoría militar que ostentabas el 18 de julio de 1936; pero,

además, a tal fecha no tenían veinte años y servicios activos no se les concede

más que el 60 por 100 de tal tensión, y en caso de llevar en dicha «ha más de

veinte años de servício, se les concede el 90 por 100 el sueldo regulador

actualizado al tomento de la petición.

Ya se comprende que en la fecha de la iniciación de la guerra civil que tuviesen

más de veinte años de servicio tendrían más de ochenta años de edad y no «caemos

que pasen de dos docenas en total, pero el numero de los que en 1936 eran

sargentos, brigadas, tenientes e incluso algún capitán, que no llevaban esos

veinte años de servicio, les queda na pensión francamente escasa y en

condiciones de muy acusada inferioridad y discriminación con relación a los

demás Cuerpos del Estado.

Pero hay una circunstancia que grava su precaria circunstancia material,

uniéndose a una discríminación moral.

Estos hombres no cometieron el delilo por el que fueron juzgados y condenados,

puesto que, con arreglo 1 ya citado artículo 237 del Código e Justicia Militar,

"son reos del delito de rebelión militar los que se Icen en armas contra la

Constítución, contra el Rey, los Cuerpos colegisladores o el Gobierno legítimo

...)", y no hay duda que los componentes del Ejército republicano ecundaron y

obedecieron las órdenes del Gobierno, en aquel momento legítimo, de la República

y respetaron su Constitución.

Procede, a nuestro modo de entender, anular las causas que se les ostruyeron y,

como consecuencia, las penas que les fueron aplicadas, y pasar a la situación de

retirados con la categoría que les hubiese correspondido al llegar a la edad de

retiro respectivo.

Este generoso criterio se siguió al anular las sanciones a los Cuerpos civiles

del Estado. ¿Por qué razón no se va a aplicar la misma pauta al militar que fue

republicano en 1936?

Enrique A. Cadormiga

 

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