Don Tomás Allende, en Guadalajara. 
 "Las asociaciones políticas están sobre el tapete"     
 
 Informaciones.    25/04/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

DON TOMAS ALLENDE, EN GUADALAJARA:

«Las asociaciones políticas están sobre el tapete»

GUADALAJARA, 25. (INFORMACIONES.)—«Por distintas circunstancias, las asociaciones no han

llegado a desarrollarse, y ello ha dado lugar a un clima de preocupación y a las más varias conjeturas. Son

un hecho las dificultades con que se ha tropezado para la constitución de asociaciones en el ámbito del

Movimiento y para canalizar a través de ellas el pluralismo. Pero la realidad es que en la sociedad

española existen matices diversos en los distintos sectores sociales y que éstos tienen que encontrar

expresión a través de nuestro Movimiento como organización. Si los esquemas hasta ahora esbozados se

han revelado inadecuadas, habrá que plantear otras soluciones, pero lo evidente es que tenemos que hacer

compatible la unidad con la libertad, el encauzamiento de las actitudes políticas y la autonomía y

espontaneidad que hay que reconocer al cuerpo social. Yo no digo, ni mucho menos, que la operación sea

fácil; lo que si afirmo es que es uno de los temas que están sobre el tapete.» Esto dijo ayer don Tomás

Allende, ministro de Agricultura, en una conferencia política pronunciada en Guadalajara en la

Agrupación de Antiguos Miembros del Frente de Juventudes.

La conferencia trató sobre "Continuidad y futuro político". El orador, que puso de relieve de entrada las

dificultades que entrañaba "hablar de continuidad política desde su puesto ejecutivo" y hacerlo con

sinceridad, cosechó numerosos aplausos durante su disertación. "Y digo que tiene dificultades —

subrayó— porque puede resultar ingrato que la parte del planteamiento que afecta a la esencia de la

continuidad sea tomada por continuismo por los que sólo ven un afán de permanencia de las clases

políticas instaladas en el régimen "

CONTINUIDAD

El señor Allende y García -Baxter abordó primero el tema de qué debe entenderse por continuidad, y a

este propósito afirmó: "La reforma de la legislación en función de nuevos acontecimientos no entraña, de

por sí, una solución de continuidad. Lo importante es que las reformas que se realicen respondan a una

actualización, adaptación o desarrollo, es decir, a un despliegue de valores implícitos en el régimen. En

un país tan abocado a los extremos como el nuestro, en el que los hombres tienden a levantarlo todo desde

los cimientos, a desconocer lo que ha habido de positivo en etapas anteriores, esto supone un avance

fundamental."

"Nadie con un mínimo de sentido común —dijo poco después— puede pretender que los modos, las

formas de expresarse socialmente los Principios básicos del Movimiento, pueden ser los mismos que

ayer, en un mundo en el que, como recordé en esta ciudad hace pocos años, ha visto derrumbarse el III

Reich, un mundo que posee la bomba atómica, que ha llegado a la Luna, que ha visto nacer a la China de

Mao, que ha vivido el Concilio Vaticano II y que en algunas zonas ha pasado de la economía del hambre

a la civilización del ocio. Conviene recordar que esta idea esta claramente expresada en el discurso del

Jefe del Estado ante las Cortes Españolas al presentar la ley Orgánica del Estado."

FACTORES DE CONTINUIDAD

Entre "los factores que propician la continuidad" don Tomás Allende destacó la "conciliación nacional"

tras haber superado las diferencias de 1936, la mejora del nivel de vida, la elevación cultural, una mayor

madurez cívica, el contorno internacional —"la creación de un foco revolucionarlo en España no interesa

a las naciones de Occidente"—, los acuerdos con U. S. A. y con el Mercado Común y la unión de las

fuerzas armadas, "al permanecer al margen de la política activa".

"Sin embargo —añadió—, estos factores, todos ellos positivos, no pueden llevarnos a desconocer que en

su esencia el problema de nuestro país consiste en contar de una manera estable con unas instituciones

genuinamente españolas y adecuadas a las condiciones del mundo moderno, que cuenten con la

conformidad expresa o tácita del mayor número de españoles."

Poco antes había dicho que "fundamentalmente las adhesiones en el régimen son suscitadas a título

personal por el Jefe del Estado, cuya fuerte personalidad es admitida por todos (...). La importancia

enorme de Francisco Franco durante los últimos lustros ha tenido como consecuencia que al fundarse el

equilibrio en gran parte en una sola persona, con el transcurso del tiempo, haya ido apareciendo

inevitablemente un cierto temor al futuro (...). Por eso los españoles que reconocen las altas virtudes

personales y políticas de Franco desean que para el futuro el equilibrio se consiga en las instituciones.

Entiendo que es absolutamente injustificado pensar que se puedan producir situaciones análogas a las que

se produjeron en la II República y que, sin dormirnos sobre los laureles, podemos afrontar este futuro con

optimismo". El señor Allende dio gran importancia en su conferencia al hecho de que "mirando al futuro

y partiendo de estas realidades hay que conseguir algo que España no ha logrado en los últimos cien años:

un régimen estable", ni siquiera en los tiempos de Primo de Rivera.

«La postura superficial —añadió— de pensar que basta con el restablecimiento del Rey, no puede

tranquilizar a quienes recuerdan que había Rey en los últimos años de la Dictadura y que Rey hubo

durante el periodo de Aznar y de Berenguer. Lo verdaderamente importante no es el coronamiento del

Régimen, sino el Régimen mismo; el logro de unas instituciones que merezcan la aquiescencia del mayor

número de españoles y que puedan tener un futuro sólido independiente de sus hombres.»

DIEZ PREMISAS CARA AL FUTURO

El señor Allende estableció diez premisas sobre las que debe construirse la continuidad: los principios

básicos del Movimiento, la puesta a punto de los mecanismos de la ley Orgánica, la posibilidad de

perfeccionamiento, la ley de Sucesión y nombramiento de sucesor, el mantenimiento del orden y la paz, la

continuidad en el desarrollo socioeconómico, la necesidad de seguir el desarrollo político, la conquista del

mundo exterior, las relaciones con la Iglesia y la confianza y consenso de los españoles.

«Lo que hoy quiere el pueblo —concluyó el señor Allende— es justicia, nivel de vida, libertad, orden y

participación, pero lo que necesita para respaldar a un régimen político es tener la sensación de que éste y

sus Gobiernos están identificados con sus aspiraciones y son capaces de satisfacerlas. Para ello es fun-

damental que los gobernantes y los políticos crean en primer lugar lo que predican, porque la masa tiene

una fina sensibilidad para cantar la insinceridad.»

«Creer en nuestro porvenir —dijo finalmente—, brindar responsablemente a los españoles las libertades

inherentes a toda persona humana, subordinar en cambio los intereses privados al interés general,

aumentar el nivel de vida, salvar los auténticos valores morales de nuestro pueblo sin bajar a la anécdota,

integrar a los intelectuales y fomentar la cultura, vivir cada vez más en el concierto de las naciones,

incorporar a la juventud en la vanguardia de nuestras ilusiones, tener como bandera la justicia, y todo ello

hacerlo con el pueblo y no de espaldas a él, constituye un bagaje suficiente para llenar una tarea política

que nos asegure una continuidad dentro del progreso y un futuro importante de cara a la Historia.»

INFORMACIONES

25 de abril de 1972

 

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