Autor: Pedrós Martí, Ramón. 
   Conferencia de prensa con Salvador Madariaga     
 
 ABC.    28/04/1976.  Página: 48-49. Páginas: 2. Párrafos: 47. 

LAS CENTRALES CONFERENCIA DE PRENSA

La información es una pieza esencial en un pueblo libre

El éxito de Juan Carlos para arraigar la Monarquía en el país es fundamental

para España.

POR segunda vez desde su llegada a España, al cabo de cuarenta años de

«emigración por Inglaterra y Suiza. Salvador dé Madariaga se sometió ayer a la

blanca batalla dialéctica de una rueda de Prensa con periodistas españoles.

Batalla pacifica, aunque intensa y con ciertos momentos de dureza verbal, en la

que se puso a prueba;—ñor si alguien lo dudaba— la poderosa penetración mental

del ilustre ensayista y teórico del liberalismo.

La rueda de Prensa se celebró en un hotel madrileño y fue organizada por la

delegación en Madrid de Editorial Planeta.

Poco después de las siete de la tarde, hora de la convocatoria, Madariaga

apareció por uno de los pasillos que conducían a la sala donde se Iba a celebrar

el acto. Le acompañaba su esposa, Mimi, alma y apoyo Inseparable, con un pequeño

grupo de Planeta.

Los periodistas gráficos llevaron al profesor a un pequeño jardín del hotel para

tomar sus fotografías. Los «flashes» debían evitarse en lo posible —se advertía

reiteradamente—, para no dañar los ojos de Madariaga. Un acompañante, al

comprobar que los reporteros gráficos no cesaban en el empeño de su trabajo,

tuvo unas- palabras •—«Son como tigres»— de desaprobación. Hacía algo de fresco

en el jardín. La esposa, desde el umbral, gritó por fin: «Salvadog, que te

puedes guesfriag». Y Salvador de Madariaga, un lujo de la cultura española, una

mente lúcida .en e) revuelto mar de las Ideologías actuales, un octogenario que

habla do la libertad, sé excusó amablemente ante los fotógrafos y penetró en el

salón.

RECONCILIACIÓN E INFORMACIÓN

Nos sorprendió a todos un poco que comenzara la rueda con un preámbulo que no

Hablamos —poco a poco Iríamos entrando on ello— a qué venía exactamente.

Madariaga hablaba de la reconciliación entre los españoles y del derecho a la

Información. «Ambos elementos —dijo— están unidos por una profunda correlación

que converge en la misma plazuela: la verdad.» La introducción cobro la

Información como «pieza esencial en un pueblo Ubre» y su función en la

reconciliación do los españoles iba a venir por las amenazas y las agresiones —

de palabra y por escrito— de que ha sido objeto Madariaga por slgunas de las

opiniones vertidas en su rueda do Prensa de Zaragoza.

—«SI a uno lo dicen —comentó— que no hable usted do oso o de lo otro porque

algunos se van a molestar, no se va a ninguna parte, y menos a una auténtica

reconciliación nacional, que debe basarse en la buena voluntad, disposición de

ánimo o Inteligencia, y en la libertad.»

La primera pregunta de la rueda vino, pues, poco menos que obligada: ¿Ha

recibido usted amenazas en Zaragoza?

—Ha habido un Intento de detener mi conferencia, que, como ustedes saben,

debería celebrarse el día 14, dentro del ciclo organizado por la Caja de Ahorros

para conmemorar su centenario. Parece, ser que ciertos sectores de Zaragoza no

desean que mi conferencia se celebre. Digamos, si, que el problema persiste, y

que está aún «subludice».

GRANDES PARTIDOS

—¿Qué piensa de las diferencias surgidas entre el socialismo español?

—No conozco a fondo el problema. Pero yo celebraría que todos los partidos

españoles llegaran a una fusión, formando bloques como grandes partidos únicos.

Es decir, sin tantas fracciones como se observan ahora. No creo que en España

haya bastante variedad de pareceres para que puedan existir mas de cuatro o

cinco partidos. Lo demás son diferencias personales, particulares, mínimas,

porque los españoles somos muy Individualistas.

—¿Cómo se debe interpretar su vuelta a España?

—Yo siempre dije que no volvería a España mientras el General Franco estuviera

en el Poder. Cuando España ha pasado a ser gobernada por otro Jefe de Estado,

que, además, como está claro, y éso es muy importante, ni es dictatorial ni

omnipotente, he vuelto con absoluta tranquilidad de conciencia.

—¿Cree usted que tiene validez la discusión entre Monarquía y República?

—Ambas son formas de Gobierno. Y lo esencial no son las formas, sino los

contenidos, los fondos. Esta discusión es hora ya de que se abandone,. Lo que

cuenta en todo el mundo son los programas de gobierno y no las formas de los

trajes de los gobernantes.

—¿Qué piensa usted sobre la detención de algunos líderes de la oposición?

OPINIÓN Y ACCIÓN POLÍTICA

—Si yo estuviera en el Gobierno —y me alegro de no estarlo, porque a mi edad no

se puede pretender el gobierno más que de uno mismo— diría que no habla más

remedio que meterlos en la cárcel. Yo no pienso asi. Es necesaria una razón muy

fuerte para encarcelar a un líder de la oposición. La opinión política es libre;

la acción política no lo es cuando aspira a la subversión del régimen

establecido.

—¿Cómo enjuiciarla a Franco en dos frases?

—Era un hombre demasiado Importante para que yo pueda caracterizar a Franco en

dos frases. SI escribo algún dia sobre él, tendré que llenar muchos folios.

• No sé puede ni debe ir con los comunistas a ninguna parte

* Cuatro o cinco grandes partidos para España.

La acción política no es libre cuando aspira a la subversión del régimen

establecido.

• No creo en nada de lo que diga ni Marcháis, ni Berlinguer, ni Carrillo, ni

Tamales

*» Si restauramos la fe en la existencia de Dios podremos salvar nuestra

civilización.

• La materia prima de la política en España es la Monarquía.

Lo que cuenta son los programas de Gobierno, no las formas de los trajes de los

gobernantes

REFORMAR, «MA NON TROPPO»

—¿Su opinión sobre el actual Gobierno?

—No creo que sea fácil pasar de una Constitución que otorga poderes sin limite

al Jefe del Estado, como hasta ahora, a otra democrática y característica de un

país moderno y libre. El Gobierno se encuentra en una situación difícil. Tiene

que reformar, «ma non troppo»; tiene que andar decididamente, «ma non troppo».

—¿Cree que el Gobierno puede utilizarle a usted para apoyar un programa de

cierto liberalismo?

—No lo sé. No soy el Gobierno. No sé cómo podría utilizarme alguien.

—¿Ha mantenido usted entrevistas de tipo político durante estos días?

—He visto a bástantes personas, electivamente, pero más bien de la cultura que

de la política. Insisto: yo no soy un político. Con los noventa años en puertas

no se es político. He visto, sobre todo, a colegas de la Academia: Marías,

Dámaso Alonso...

ENTREVISTA CON HEATH

—Pero usted se entrevistó aquí con Mr. Heath...

—La entrevista con el ex presidente del Consejo de Ministros inglés no fue

política. Hemos conversado en general sobre lemas continentales y sobre el

Parlamento europeo. (Madariaga se explaya aquí en su teoría sobre la elección de

miembros del Parlamento: deben elegirlos los parlamentarios europeos.)

—¿Cuántos libros suyos no están editados aún en España?

—Un ensayo sobre historia de España contemporánea, que ya está en su

decimotercera edición, pero ninguna aquí, y un libro también de ensayos

publicado en Buenos Aires. No hemos podido convencer aún al censor.

En este momento se produjo un breve percance. Alguien leyó un fragmento de

Madariaga en el que se negaba la posibilidad de una organización socialista en

España por ser contraria a la psicología del español. Él libro era un conjunto:

antológico de opiniones. Lo que se leyó, pues, estaba extraído de un Iibro de

Madariaga. Este contestó que sólo se responsabilizaba del contenido total de sus

libros. No de fragmentos. Las preguntas vinieron después algo más deslavazadas.

PRUEBA DE LA EXISTENCIA DE DIOS

—Yo estoy compaginándome para Ir viviendo. Si, además, siguiera escribiendo a

ritmo forzado, terminaría pronto en el cementerio. (Hubo una pausa.) Nietzsche

tenia razón cuando dijo: «Lo más grave de este siglo es que Dios ha muerto.» La

existencia de Dios se puede probar de una manera evidente al observar que todo

cuerpo, cualquier cosa, cualquier ser, por el mero hecho de existir, presupone

un pensamiento que «ha pensado» este cuerpo al llevarlo a cabo. Para que este

hotel existiera tuvo que haber un arquitecto que lo pensara; para que existiera

el mundo y el hombre en él tuvo que haber un creador supremo.

—¿Cómo se definiria usted políticamente?

—Yo soy el primer presidente de honor de la Internacional Liberal. Soy

liberal.

LA REPÚBLICA NO CONVIENE AL HOMBRE NI AL PUEBLO ESPAÑOL.

—¿Qué piensa usted de la Monarquía en España?

—El éxito del Rey Juan Canos para arraigar la Monarquía en el país as esencial

para España. Los dos intentos históricos han demostrado que !a República no

conviene al hombre ni al pueblo español. La materia prima de la política en

España es la Monarquía. Yo serví en la República porque me nombraron embajador

en Washington sin consultarme.

—¿Creo en la oportunidad del próximo referéndum?

—En principio, yo estoy en contra de todo referéndum. No et el número aritmético

de los ciudadanos, sino la integración de las Instituciones, lo que sirve a una

nación. Pero, aI entiendo bien lo que está pasando, no se sabe cómo salir de la

encerrona en que se ha querido meter al régimen. Si no hay manera de salir de

esa encerrona más que a través de un referéndum, pues, señores, vayamos a él.

NO A LOS COMUNISTAS

—¿Cuál es su criterio respecto a Coordinación Democrática?

—Estoy firmemente convencido de que no se puede ni debe li con tos comunistas a

ninguna parte. No creo en nada de lo que digan ni Marcháis, ni Berlinguer, ni

Carrillo, ni Tamames, ni nada Qué voy a creer, hombre, en los propósitos de

enmienda de esos comunistas occidentales. El comunismo internacional depende de

Moscú. Y ahí están sus libelos, sus libios, su teoría, para la toma de) Poder.

—¿Qué piensa usted de Sánchez-Albornoz?

—Me alegro de la pregunta. Siempre he considerado a Sánchez-Albornoz como una de

las primeras figuras de nuestra historiografía. Desaparecidos, por desgracia,

Menéndez Pidal y Américo Castro, aunque, como se sabe, mantuvieron teorías

contrarias, Sánchez-Albornoz es el primero.

—¿Y de Arias Navarro?

—Me Interesa qué hace el Gobierno; no quién lo hace.

«Soy liberal —diría Madariaga en un momento de la rueda de Prensa—, porque soy

partidario de la libertad de los espíritus; pero no lo soy de la libertad de los

dividendos.» Ese acendrada liberalismo de Madariaga, y su firme convicción

religiosa, junto a so profunda preocupación por las raices de nuestra cultura,

le hizo afirmar con nitidez: «Si seguimos por el camino de que no hay Dios, la

cultura occidental puede ser sometida a la degradación de la violencia. Si

restauramos la fe en la existencia de un ser creador, creo que podremos salvar

nuestra civilización.»— Ramón PEDROS.

 

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