Autor: Semprún Guillén, A.. 
   Polémica presentación de los dos libros Sobre Paracuellos  :   
 Pilar Urbano acusó de frívolos a los autores. 
 ABC.    15/02/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

CULTURA Y SOCIEDAD

MARTES 15-2-83

Polémica presentación de los dos libros sobre Paracuellos.

Pilar Urbano acusó de frivolos a los dos autores.

Madrid. A. Semprún Guillen

Es muy triste comprobar que a poco que se hurgue en las heridas de nuestra

pasada guerra los ánimos se encrespan y media España mira con rabia, sin ceder

posiciones, a la otra media. Es la impresión que nos dio ayer la sala de

conferencias del Club Internacional de Prensa durante la presentación, por Pilar

Urbano, de dos libros sobre los sucesos de Paracuellos del Jarama. Ciertamente,

en esa sala resurgieron los dos bandos: de un lado los familiares de las

víctimas de aquellos fusilamientos en masa; de otro, el general Lister.

Según un portavos de Argos Vergara, editora de los libros en cuestión

(«Paracuellos: cómo fue», de lan Gibson. y «Paracuellos, ¿Carrillo culpable?»,

de Fernández Santander), la editorial había pretendido comparar dos

investigaciones sobre un mismo tema desde ópticas distintas. Pilar Urbano, en su

presentación, se refirió a esta misma dualidad: la izquierda y la derecha

investigando uno de los hechos más polémicos de la guerra civil española. Pero

una de las primeras intervenciones del señor Fernández Santander dio al traste

con esta, en principio, clara y comprensible situación, cuando afirmó que él no

era de derechas —«a pesar de que soy hijo de militar»— y avaló su postura

citando el contenido de sus últimos libros:" «una crítica acerba del general

Franco y un relato sobre la represión franquista en la Galicia de 1936».

¿Cuál había sido el motivo de esta aparente confusión? Algo muy simple: aparte

de los «antecedentes» izquierdosos del señor Gibson, éste, en su tesis final,

diluye la responsabilidad de Carrillo, mientras que Fernández Santander le acusa

directamente.

Tensión en el acto

Y la rabia de las dos Españas estaba allí, tanto en las continuas interrupciones

que sufrió Pilar Urbano por parte de los familiares de las víctimas, como en las

palabras del general Lister, micrófono en mano, quien, tras aclarar algunos

puntos sobre lo que ocurría en el frente de Madrid en aquellas fechas, se vio

obligado a callar por las protestas de los otros —presentes en mayoría—, cuando

iniciaba un turno de acusaciones que nadie le había pedido. Pero también creo —y

que me perdone nuestra compañera— que las dos Españas fratricidas estaban alli,

cada vez que Pilar Urbano se sentía obligada a recalcar que junto a Paracuellos

también habían existido Badajoz, Guernica y Granada.

La presentación de Pilar Urbano presagiaba ya ese tono de polémica que iba a

acompañar a todo el acto.

Tras afirmar que su papel era «difícil y por eso precisamente he aceptado estar

aquí», la columnista de ABC dijo que «los libros de Gibson y Fernández Santander

parecen fotografías de las dos caras distintas de una misma trinchera». Acto

seguido se preguntó cómo era posible que los dos autores hubieran llevado a cabo

en cuestión de meses una investigación que ella había considerado de años. «Yo

tarde un año en investigar un solo día de nuestra historia, el 23-F --dijo—, y

cuando me planteé el escribir sobre Paracuellos —otra de las razones de mi

presencia aquí— me di cuenta de que me harían falta tres o cuatro años y, por

desgracia, no disponía de ese tiempo. Creo que más que un récord, lo que han

conseguido Fernández Santander y Gibson es una insensatez.»

Dos libros frivolos

Pilar Urbano explicó su postura afirmando que «cuando se hurga en heridas aún

abier-

tas es preciso dar con la verdad y presentarla con todas sus consecuencias.

Ninguno de los dos autores lo ha conseguido, y molestar a los muertos de

Paracuellos sin traer la verdad es insensato o frivolo.

«Si no es para curar —terminó Pilar Urbano— no sajen más de herida, dejen en paz

la guerra, dejen en paz la paz, no queremos un nuevo "Nüremberg" para saciar

afanes de "best-sellers".»

En respuesta a esta intervención, lan Gibson dijo que, como hispanista, tenía

perfecto derecho a tratar este temar Añadió que se sentía avalado por libros

suyos como «El asesinato de Federico García de Lorca», y que su intención era

contribuir a la superación de la guerra civil.

Respecto al libro de Fernández Santander, Gibson dijo que había encontrado dos

fallos fundamentales:

«No haber investigado en los archivos de la "Causa general"—que tienen los

mejores documentos sobre el tema— y. acusar a una persona, Santiago Carrillo,

sin tratar de recoger su propia versión de tos hechos.»

Familiares de víctimas.

Fernández Santander contestó que incluso los historiadores considerados

«franquistas» había calificado la «Causa general» como conjunto de infundios y

acusaciones sin fundamento, y que no entrevistó a Santiago Carrillo porque «en

cinco entrevistas distintas, el señor Carrillo ha dicho siempre cosas diferentes

sobre los mismos hechos».

Tras las intervenciones de tos autores tomaron la palabra representantes de la

Hermandad de Caídos en Paracuellos, que se limitaron a acusar a Pilar Urbano de

no haberles hecho caso en 1976, cuando la pidieron ayuda para conservar el

cementerio de Paracuellos, y que afirmaron que la verdad de to ocurrido no se

encuentra en ninguno de tos dos libros: «Tenemos las pruebas, pero nadie nos ha

querido escuchar.»

Por último habló un superviviente de tos fusilamientos, Rafael Vela, antiguo

piloto militar, quien tras el relato de su experiencia personal, pidió a todos

tos presentes que no volviera a producirse una guerra fratricida en España. «Es

lo más horrible —dijo—• que nos pudo pasar.»

 

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