Autor: Martínez Bande, José Manuel. 
 El pasado 21 de junio se disolvieron sus instituciones. 
 La II República española en el exilio     
 
 Ya.    10/08/1977.  Página: 4-5,7. Páginas: 3. Párrafos: 46. 

EL PASADO SE DISOLVIERON SUS INSTITUCIONES LA II REPUBLICA.

EL 1 de abril de 1939 ha renunciado ya don Manuel Azaña a la presidencia de la

República. Don Diego Martínez Barrio, presidente de las Cortes, que

reglamentariamente deba sustituirle, se muestra remiso, escudándose en la

ambigüedad de la situación. Queda en pie, aunque sin apenas apoyo de nadie, el

Gobierno de don Juan Negrín y también la llamada Diputación Permanente de las

Cortes, representación más simbólica que real de éstas, la cual trata de hacerse

oír como "único organismo de carácter popular de la República" y como

"representación permanente del Parlamento" (reunión del 7 de marzo).

El 31 del mismo mes de marzo y el 1 de abril- la Diputación se reúne de nuevo,

y, ante ella, don Juan Negrín cosecha un éxito, al lograr que el organismo

declare debe continuar "en función no declinada ni anulada de presidente del

Consejo de Ministros".

Discordias SERÉ y JARE

Cuando se pierde, fácilmente se riñe.

La primera, discordia entre los republicanos españoles en el exilio tendrá

trasfondo económico, como consecuencia de los bienes sustraídos de España, según

diversas vías y conductos.

Por esta época ya está en manos de Indalecio Prieto, situado en Méjico, el gran

tesoro del vapor "Vita", y frente a él se alzará don Juan Negrín—que un día le

hiciera saltar del Gobierno—con su SERÉ, o Servicio de Evacuación de los

Republicanos Españoles, montado sobre cuantiosísimos fondos de muy diverso

origen.

Discordia. Pero pronto operará Prieto con su habílidad reconocida. Tanta que el

26 de julio de este mismo año de 1939, en París, la Diputación Permanente

acordará por mayoría (14 votos contra cinco y dos abstenciones) dar marcha

atrás, reconociendo nada menos que "no existe posibilidad normal de Gobierno"

y que "el señor Negrín carece de toda jurisdicción sobre los españoles". Como

consecuencia de ello se acuerda la creación de un organismo para administrar el

tesoro nacional de que se dispone, surgiendo así el JARE, o Junta de Auxilio a

los Republicanos Españoles, de la que será presidente don Luis Nico1áu d´Olwer,

y vicepresidente, Indalecio Prieto.

De momento, esta Junta casi es, podríamos decir, "toda" la República oficial.

Reacción ARE

La primera reacción contra estas discordias deprimentes tiene lugar en Méjico el

14 de abril de 1940, fecha tristemente solemne, en que un conjunto de

personalidades republicanas —sólo republicanos—lanzan un manifiesto para la

creación del ARE, o Acción Re-Republicana Española. Su Junta central tendrá por

secretarlo de Relaciones a Martínez Barrio, y por secretario de Propaganda, a

Alvaro de Albornoz.

El ARE inicia una fantasmal danza de recuerdos y de reivindicaciones

imposibles. ¿Qué se podrá esperar si al poco Alemania derrota espectacularmente

a Francia?

Los silenciados

Los exiliados se han repartido por América, Francia, Norte de África y la URSS.

Aquí, naturalmente, sólo quedará una fracción comunista.

Los comunistas van a ser en estos primeros tiempos del exilio los grandes

ignorados. La situación resulta difícil y hasta desairada —Alemania y la Unión

Soviética forman en el mismo bando—, por lo que su política momentánea será la

de dejar pasar, la de callarse.

Por otra parte, el recuerdo que han dejado entre los demás es bien amargo. El 21

de abril de 1940, Prieto señala que el desastroso final de la guerra española

depara por lo menos la posibilidad de liquidar "la torpe política de sumisión al

comunismo". Luia Araquistáin ha renunciado a formar parte de la Diputación

Permanente, porque Negrín es "el hombre de Gobierno más funesto y más

irresponsable que haya tenido España", mientras Martínez Barrio anuncia a

Dolores Ibarruri que no podrán coincidir "¡para nada!", mirando al futuro.

Las vueltas del destino, la Unión Nacional

Pero cuando el 22 de junio de 1941 Alemania invade la Unión Soviética, las cosas

cambiarán radicálmente. Los silenciados, maniobrando con sumo acierto, se

apoderan de las palabras "unión" y "nacional" y las lanzan al aire del mundo

entero: todos han de marchar juntos frente al "fascismo".

En 1942 el movimiento fragua al crearse la Junta de Unión Nacional Española, que

luego se convertirá en Suprema. Allí deberán caber republicanos, socialistas,

anarquistas y hasta católicos y monárquicos. Negrín está con ella.

El pacto y la JEL

La oposición para integrarse en esta Unión será muy grande por parte de los

otros exiliados, principalmente los radicados en Méjico. Sólo los hechos irán en

contra suya, pues apenas si significan un grupo o tertulia, en tanto que el

Partido Comunista presentará una "resistencia" en Francia más exaltada por la

propaganda de lo justo, pero evidentemente real.

El 20 de noviembre de 1943 la oposición a la Unión Nacional se concretará en la

firma en Méjico del pacto para restaurar una República moderada, al estilo de la

inicial de 1931, sin sombra o recuerdo del Frente Popular. A los pocos días del

pacto nacerá la JEL, o Junta Española de Liberación, a base de republicanos y

socialistas tan sólo, presidida por Martínez Barrio, con Prieto como secretario

general.

Al año siguiente entrarán en la Junta los anarcosindicalistas.

Las dos corrientes

Negrín y los comunistas, por un lado, mas restos de algunos grupos; Prieto, con

los demás.

Pero la acción comunista sigue tenar y porfiada. Acabada la guerra en el suelo

francés, tiene lugar la fracasada "Invasión" de España (año 1944) y luego la

lucha guerrillera en nuestro suelo, que se prolongará hasta después de 1950.

Son hechos concretos que no deben eludirse. ¿Puede Prieto ofrecer otros

semejantes? Se vuelve asi a los años de la lucha española, en que las armas

llegadas de la URSS eran el mejor argumento para dominar.

Mas la guerra desgraciada del Eje limará rivalidades. El final del "franquismo"

se adivina muy claro en el año 1044 , y, por lo tanto, el cambio que parece

inevitable de la situación. Ha llegado, pues, la hora de volver, y de volver

todos. Tí así, como de las derrotas nacen las discordias, de los éxitos que se

creen seguros surgen las avenencias.

Los Cortes del Club France

La primera reunión de las fantasmales Cortes españolas en el exilio tiene lugar

el 10 de enero de 1945 en el Club France, de Méjico. Por entonces, el poder de

Alemania significa sólo una, lenta agonía y nadie darla nada por la suerte de

Hitler. La euforia es pues, absoluta.

A la sesión presidida, como es de rigor, por Martínez Barrio, asisten 72

diputados, enviando 49 por correo su adhesión. A la luz de] más profano

criterio, aquello es una reunión sin sentido jurídico ni político.

Las Cortes deI Cabildo mejicano.

Posguerra, San Francisco, la Carta del Atlántico; esperanza inmensa. Negriri,

Prieto, Martínez Barrio, todos, se moverán como nunca. Negrín es recibido en el

Departamento de Estado americano, y el 17 de agosto de 1945, 86 diputados,

"restos" de las Cortes españolas, se reúnen en el palacio municipal mejicano,

pedazo de territorio español ficticio, ya que para los efectos consiguientes se

le concede momentáneamente extraterritorialidad.

Estas Cortes van a suponer el gran momento cenital de la República en el exilio.

Renace el régimen en sus órganos simbólicos y todo parece quedar a punto para el

retorno a España. A la reunión solemne acuden, además, numerosos representantes

extranjeros, algunos de gran vitola (Francia, la URSS, Suecia), que son como

notarios y analistas del acontecimiento.

Ta es considerado don Diego Martínez Barrio por todos como presidente real de la

República española; y se nombra a Jiménez de Asúa presidente de las Cortes,

sustituyéndole. Negrin es igualmente reconocido como presidente del Gobierno,

bien que para dimitir inmediatamente y dejar el puesto a don José Giral.

En el Gobierno Giral no figuran los comunistas, pero sí todas las fuerzas

republicanas, socialistas, anarquistas y hasta representantes locales vascos,

catalanes y gallegos. Aparentemente, la recu-

peración de la República es total.

De Mejico a París. Carrillo, ministro.

Estamos ya a principios de 1946 y en París se ha fijado la residencia del

presidente de la República y del Gobierno.

Priva la política internacional, y no se olvide que la URSS está al nivel de

los, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia. En definitiva, hay que admitir a

los comunista» en el Gobierno y aceptar, al menos en espíritu, la doctrina de la

"Unión". E1 1 de abril, Santiago Carrillo será nombrado ministro.

El problema del régimen y las crisis sucesivas.

Estamos movíéndonos hasta ahora bajo el supuesto de una nueva implantación de la

República, Pero Prieto viene considerando desde hace ya tiempo que la República

en el exilio, con sus órganos sin contenido, resulta un error. Y está lejos

España. ¿Qué se pensará allí? Tal reflexión le lleva a una conclusión acertada:

es necesario celebrar un plebiscito para saber qué quieren los españoles.

En marzo de 1946, ¡a declaración ang1o-francesa-norteamericana parece darle la

razón, bien que luego la Asamblea General de las Naciones Unidas se la quite:

nada de plebiscito y, en cambio, retirada de Madrid de. las., representaciones

diplomáticas. O aislamiento o vuelta de la República.

Pero Prieto no cesará en su campaña, y ello traerá, a la larga, la crisis del

gobierno Giral (enero-febrero de 1947), sustituido por otro presidido por

Rodolfo LIopis, de amplísima concentración, donde cabrán toda clase de fuerzas,

incluso comunistas y libertarias.

Parece un gran éxito frente al lazareto a donde ha sido castigado el régimen

español, pero la vida de este gobierno será muy breve, siendo sustituido el 27

de agosto del mismo 1947 por otro, de signo radicalmente distinto: presidido por

Alvaro de Albornoz, estará formado exclusivamente por republicanos.

El intento de volver a reunir las escuálidas Cortes significa un rotundo

fracaso; Franco resiste y todo indica que la República decae a ojos vistas,

iniciando una cuesta abajo demasiado peligrosa.

La lucha de Prieto.

Indalecio Prieto seguirá en sus trece: la República para él representa ya una

pura ficción, y lo que hace falta es reunir a todos los elementos

"antifranquistas" —republicanos y monárquico»—y convocar un plebiscito.

Como a Prieto no le duelen prendas y a algunos monárquicos tampoco, se reúne con

José María Gil Robles en Londres en el mes de octubre de este 1947.

Siguiendo el camino emprendido el 30 de agosto de 1948, se firma un pacto entre

socialistas y monárquicos, sobre la base del famoso plebiscito, una política

moderada y la ausencia de represalias. Sólo que unos días antes ha tenido lugar

la primera entrevista entre el general Franco y don Juan de Borbón, declarando

éste luego que la legitimidad monárquica está más allá de toda consulta y

disensión.

La política plebiscitaria d« Prieto ha fracasado definitivamente.

La República y su soledad.

Alvaro de Albornoz reorganizará su gabinete en febrero de 1949, reduciendo los

ministros con cartera y haciendo entrar en su equipo a dos nombres que no

debemos olvidar: don José Maldonado y don Fernando Valera.

Albornoz verá tristemente, día tras día, cómo se reduce el terreno que pisa. En

1950 vuelven los embajadores a España. Luego se firma eJ Concordato y los

acuerdos con Estados Unidos (año 1953).

Finalmente, en 1955, España es recibida en la ONU.

Desastre tras desastre y descomposición créciente del fantasma republicano. Ya

está muy lejos la sesión dé las Cortes en el Cabildo de Méjico. En diciembre de

1950, Albornoz dimite, pero se le prorroga la confianza. En julio de 1951 vuelve

a dimitir.

El 1 de agosto forma gobierno don Félix Gordón Ordás; figura en aquél el general

don Emilio Herrero, de gran prestigio, al lado de sólo representantes del

partido de Unión Republicana y el ¡casi hipotético Partido Federal. El barco se

va quedando más solo cada día, en medio de una acusada indiferencia y pesimismo.

En septiembre de 1951, Prieto pronunciará unas palabras que se harán famosas:

"Algunas de nosotros sostienen que estamos derrotados, pero no vencidos. Yo

sostengo que estamos derrotados y también vencidos."

El 21 de enero de 1956. Cordón Ordás reorganiza su equipo, que ya sólo pretende

ser éste de personalidades aisladas, sin representación partidista.

Unos últimos intentos de volver a celebrar una sesión de las Cortes—el espectro

de las Cortes—fracasará tras desaires y negativas. Sólo se reunirán

privadamente, y en dos o tres ocasiones, algunos diputados. Se presiente un

futuro velatorio.

La recta final.

Mientras el régimen de Franco asciende, la República en el exilio entra ya, sin

disimulo alguno, en una larga y dolorosa agonía.

Ha muerto Negrín en 1956, y el 7 de mayo de 1960 el general Herrera forma

gobierno. No es un político, mas ¿qué importa esto?

£1 golpe más grave de esa República, casi sólo un nombre, lo recibirá el año

1962, al morir su presidente, Martínez Barrio, último resto de Un pasado legal

que fue.

¿Qué cabe hacer? Todo es ficción o ha desaparecido: el Parlamento, el jefe de

Estado, el mismo gobierno.

Pero hay que seguir.

Luis Jiménez de Asúa, el que presidia las Cortes figuradas, presidirá ahora la

República, puro espejismo.

Y Asúa encargará a su amigo don Claudio Sánchez Albornoz que se haga llamar

jefe de nn gobierno que no se sabe qué es. ¡Buenos Aires ha acogido antes a uno

y otro.

A finales de 1970, nuevo golpe, mortal por lo menos para Jiménez de Asúa, y

Sánchez Albornoz, qne estaba donde estaba por pura amistad con el fallecido,

dimitirá también.

Entonces el mundo sabrá que la República tiene por representante máximo a don

José Maldonado, y por jefe del gobierno, a don Francisco Valera. ¿Quiénes son?,

se preguntan todos.

Triunfo de la realidad

El 21 de junio último, ¡a prensa anunció que "aquello" había decidido

disolverse. Un comunicado de Mal-donado y Valera decía asi: "Las instituciones

de la República Española en e1 exilio han decidido dar por finalizada la misión

histórica que se impusieron y cumplieron hasta la fecha." Y seguidamente, como

lenitivo: "Se sienten satisfechos porque están convencidas que han cumplido

con deber."

El futuro de España venia un fantasma menos.

José Manuel Martínez Bande.

 

< Volver