Pobre INI     
 
 Diario 16.    22/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Pobre INI

A seis meses de las elecciones se produce un nuevo cambio en la presidencia del

INI que en tres años, día más día menos, va a tener, por tanto, cinco titulares.

¿Qué ha ocurrido para que el Gobierno se decida a tomar una medida así? Algo muy

grave ha debido ser porque a pesar de los rumores que han circulado en el pasado

sobre las desavenencias del ex presidente señor Antoñanzas con el ministro de

Industria, lo lógico a estas alturas hubiera sido no hacer nada hasta el próximo

Gobierno. Quizá sea que el señor Pérez Bricio sabe ya que nada va a cambiar, al

menos en su Ministerio, después de junio. El INI es el principal grupo

industrial del país, con gran diferencia. Controla hoy gran parte de las grandes

empresas líderes del desarrollo industrial español y su actuación será clave

para nuestro futuro económico. No se comprende, por tanto, que sigamos con este

baile de sus presidentes, que está contribuyendo a corroer lo que un día pareció

que se encaminaba por la vía de la eficacia y de la seriedad.

Las discrepancias del Instituto con el Ministerio durante los meses últimos

surgieron, según todos los indicios, por el deseo de este último de que aquél se

hiciera cargo de una serie de empresas próximas a la quiebra y al mismo timpo

realizara pedidos especiales a otras para sacarlas de apuros. Esto no es nuevo.

La primera idea que se le viene a la cabeza a los grupos que controlan una gran

sociedad cuando ésta entra en barrena es lanzar un SOS al INI, que demasiado a

menudo tiene éxito. Si repasamos la lista de sociedades en las que éste tiene

participación se ve, a poco que se conozca la historia de la industria española,

que la razón de la entrada en ellos del Instituto ha sido el deseo de sus

propietarios de deshacerse de un mal negocio. Astilleros Españoles, Hunosa,

Astano y últimamente Barrera, son un buen botón de muestra en este sentido.

El mecanismo es siempre el mismo. Cuando las cosas se ponen feas, la Banca se

niega a seguir dando créditos y la sociedad en cuestión amenaza con poner en la

calle a los obreros si el INI no acude con dinero fresco. Paralelamente se

moviliza a aquellas para que pidan ayuda al Estado y tras las resistencias

iniciales del Instituto, el Ministerio de Industria lanza la orden de

sacrificarse en nombre de los altos intereses de la industria y de los

trabajadores.

Uno de los primeros problemas con que tendrá que enfrentarse el próximo Gobierno

será demostrar su capacidad de ir más allá del parche de la organización y

reforma de las empresas públicas y en particular del INI. No podemos permitirnos

el lujo de seguir indefinidamente alimentando ese dinosaurio ineficaz y

politizado. Las empresas públicas tienen que preocuparse de algo más que de sus

salarios, pero teniendo mucho cuidado de que esto no sea una excusa para

justificar pérdidas cada vez mayores. En las empresas del INI hay mucha gente de

primera fila, capaz de hacer una labor tan buena o mejor que el sector privado,

pero nada pueden hacer contra el caos que viene de arriba. Poco a poco el

Instituto se va así convirtiendo en una clínica de impedidos que año tras año el

ciudadano español tiene que sufra gar. Somos demasiado pobres para seguir por

ese camino. Cuando una empresa deja de ser rentable, el Estado debe asegurar que

los obreros sufran lo menos posible las consecuencias de la incompetencia de los

políticos, pero no puede confundir esta responsabilidad con hacerse cargo de

todo negocio que va mal, por el simple hecho de ser grande y crear un problema

político. De seguir así llegará un día que no haya una sola industria rentable,

porque las que podían serlo tendrán de una forma u otra que pagar por las que no

lo son.

Por el momento, .habrá que contentarse con pedir respetuosamente al señor

ministro de Industria que nos explique a los españoles, que, según dicen, somos

los dueños del INI, el motivo del cambio intempestivo que ha hecho a menos de

seis meses de las elecciones.

También sería muy interesante conocer los criterios seguidos en la elección del

nuevo presidente que, con toda la consideración personal que se merece, no

parece la persona adecuda a los problemas actuales del INI.

 

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