Autor: P. R.. 
   Giménez Torres     
 
 Arriba.    23/01/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

NOMBRES PROPIOS

GIMÉNEZ TORRES

El ´problema de este señor es que ve pasar ios millones como el práctico del

puerto de Nueva York los trasatlánticos: los lleva, los guía, los orienta y los

atraca en muelle ¡preferente. En Washington y en Atenas le llaman «consulting» —

*oh, our consulting spanish»—, pero él quiere que le llamen -confesor laico de

empresas». Bueno, pues ahí donde lo ven, falsificó los papeles en el 36 para

poder hacer la guerra y después de hacer la guerra se empeñó en hacer el

socialismo, que ya son ´ganas de dar la guerra. Para entonces, este señor era,

como si dijéramos, el Douglas Fairbanks del Sindicalismo, hijo de obrerito

azucarero, al que se te había puesto una planta de señorito ´vertical. Era ya el

«ofro Francisco» del sistema, no sé si yne explico, y conocía tan bien a los

obreritos como a *The Observer». Entonces, como vio que ´Ja revolu~ clon

pendiente se iba a quedar pendiente, dimitió. Un par, vamos. Los redactores-

jefes. de la época se frotaban los ojos, porque el verbo *dimitir» no existia en

el diccionario del Imperio, que sólo existia la ´adhesión inquebrantable»,

pero,ya digo: un par. Giménez Torres era el primer dimisionario del régimen, el

protodimisionario, y algunos periódicos, pocos, mandaron la noticia: ¡*EI

secretario general de Sindicatos se retira», a una columna, al taller, en propia

mano del redactor de confianza; cuando venia una expedición extranjera y veían a

Giménez Torres, de lejos, el guía susurraba: >Y ése es el español que ha

dimitido.»

Así, ya digo, hasta ayer, en que España le ha puesto en la mano los miles de

millones del *Ini». Giménez Torres, -*Efegeté», le había puesto a su querida, la

peseta, un piso en la calle Alcalá. A los jeques los recibia a veces, los

escuchaba en confesión y les ponía una penitencia de petrodólares. Con Niarchos

y Livanos se calaba el salacot y los guiaba por la selva de tas finanzas

españolas. No traicionó a nadie, ni siquiera a su pasado, y hacia socialismo,

con dos cubitos y un poco de seltz, sin necesidad de quitarse la corbata. Venia

de muy lejos, del ´Sacromonte, del Renacimiento, de los califas, metió un millón

en «£/ País» antes de que *EI País» pudiera ser el país y, a veces, se perdía a

dar una conferencia ]con pinchítos en el Siglo XXI, t> a dar un mitin

improvisado en Vallecas.

Bueno, pues ahí está «Etegeté», nuestro *consulting* en Madrid, ^dispuesto a

hacer la revolución está mañana con un *Solana» en la pared. Yo creo que Cárter,

que lo conoce de lejos, lo iba a fichar, y^seJe cruzó Adolfo Suárez. Casi diría

que se ha cruzado la Corona. Al futuro y al socialismo y a las finanshas, mi

niño, le faltaban acento granino. Le faltaban, a lo mejor, Giménez Torres: *al

verlo venir se han puesto cintas de amor ´/as guitarras del Ini».

P. R.

 

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