Serenidad     
 
 Informaciones.    27/09/1975.  Página: 28. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

SERENIDAD

NO es tarea fácil esta mañana del 27 de septiembre procurar emitir un juicio templado sobre el presente

de España. Pero es obligación inexcusable hacerlo para quienes sentimos sobre nuestros hombros la

responsabilidad y el deber, la misérrima grandeza de ser a un tiempo portavoces y humildes consejeros de

la opinión pública.

Puede decirse sin temores, y debe decirse sin alarmismos ni escándalos, que España vive un momento

importante de su historia desde el final de la guerra civil. Casi un 70 por 100 de la población actual no

conoció aquellas dramáticas horas de enfrentamiento fratricida que debió suponer, y supuso, el final de

una larga disensión entre españoles. El espíritu de concordia anima a las generaciones Jóvenes de este

pueblo, otra vez renaciente, que habita un país, décima potencia industrial del mundo, con una cultura

humanista secular, un imperio espiritual y civilizador en su historia, una tradición y un sentimiento patrio

inequívocos que hacen de España una gran nación a la que las dificultades del presente no deben abocar a

actitudes sin retorno

Serenidad es lo que hay que pedir este sábado Serenidad pedimos, pues, a este pueblo entrañable que

amenaza con dividirse en opiniones y desgarros. No más disensiones civiles entre nosotros. Serenidad

pedimos también a nuestras autoridades, sometidas a la presión internacional de un lado, a las exigencias

de una justicia ejemplar de otro, a las voces que solicitaban clemencia y perdón y a las que pedían un

escarmiento definitivo para la delincuencia del terrorismo

Quizá sea difícil, en esta hora caliente, pedir a unos y a otros el olvido sincero de nuestras diferencias.

Con todo, lo pedimos también. Y no es tampoco la memoria histórica de unos años de lucha fratricida lo

que nos anima a hacerlo. Es más bien, y sobre todo, la fe depositada en las nuevas generaciones de

españoles, repletas de pasión de vida y libertad, deseosas de una convivencia unánime y plural en una

España reconciliada y en paz. Estos jóvenes que por ser españoles quieren sentirse también ciudadanos

del mundo y cuyos horizontes no es permisible cubrir de sombra alguna. Si la clemencia total no fue

posible, que sea posible en cambio la serenidad de España.

 

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