Seguiremos cabalgando, declara León Herrrera  :   
 Rueda de prensa del Ministro de Información y Turismo. 
 ABC.    27/09/1975.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

«SEGUIREMOS CABALGANDO», DECLARA LEÓN HERRERA

Rueda de Prensa del ministro de Información y Turismo

Transcribimos parte del texto taquigráfico del coloquio mantenido por el titular de Información con los

periodistas después de la referencia de lo tratado en el Consejo de Ministros:

UNA FÁBULA DE SAMANIEGO

Yale («Nuevo Diario»): Señor ministro, ¿es cierta la noticia difundida ayer por la B.B.C. de Londres de

que ocho ministros del Gobierno habían presentado su dimisión?

MINISTRO: La información de la B.B.C es una fábula tan hermosa como cualquiera de las que deberían

figurar en los libros de Samaniego. El Gobierno, por supuesto, ha tenido conocimiento de estos

comentarios y rumores, en los cuales, además, incluso, se citaba el número y, en alguna ocasión, el

nombre de los ministros disidentes, como también es un rumor circulado a última hora, que había cinco o

seis ministros que se encontraban en situación de moderada rebeldía respecto del presidente. Una y otra

cosa constituyen una burda fábula y tengo que decir, con conciencia de mi responsabilidad, al hacer esta

declaración, que no ha habido el menor disentimiento por parte de ninguno de los miembros del

Gobierno.

En relación con lo que usted pregunta, y que los acuerdos de Gobierno, llegado el momento de tener

constitucionalmente que aconsejar a Su Excelencia el Jefe del Estado, han sido tomados con absoluta y

solidaria unanimidad.

INDIGNACIÓN ESPAÑOLA ANTE LOS ULTRAJES EXTRANJEROS

Carlos llamos Aspiros («Diario de Las Palmas»)-. Los españoles vemos con indignación que se nos

afrente en el extranjero, que se nos insulte y se ofenda a nuestras autoridades; se atacan nuestras

representaciones en el extranjero, Incluso instalaciones de carácter público. Comprendemos que el

Gobierno no se exprese con la rotundidad de- una conversación, pero ¿no sería necesario que el Gobierno,

por medio de un portavoz autorizado, dejara bien claro que lo que sucede con nuestras representaciones

diplomáticas en el extranjero no es propio de países civilizados? ¿No cree que es hora de expresar una

protesta clara y rotunda, aunque se adorne con el conveniente lenguaje diplomático?

SEGUIREMOS CABALGANDO

Ministro: Convendría distinguir entre lo que han sido gestiones gubernamentales y simples

manifestaciones callejeras, con todas sus secuelas de ofensas y ultrajes a España. Respecto a las primeras

—reacciones de carácter gubernamental—, debo aclarar tres cosas: que las peticiones de clemencia en

ningún caso han tratado de minimizar ni enjuiciar la conducta de las personas que han sido condenadas;

que han puesto especial énfasis en sus comunicaciones o en su contacto con nuestros representantes

diplomáticos, de que en ningún caso se estimaran estas gestiones como una intromisión en los asuntos

internos españoles que por otra parte, en lo que se refiere a los países signatarios del Pacto de Helsinki,

iría contra uno de los Acuerdos que allí se firmaron recientemente; que con una sola excepción, a la que

naturalmente no voy a aludir, se han hecho en tonos aceptables.

Con relación a las manifestaciones callejeras, a las graves ofensas que en ocasiones se han producido en

nuestra Patria, contra nuestra bandera, contra nuestros símbolos, contra nuestras representaciones

diplomáticas o consulares, contra nuestras oficinas de turismo, agencias de viaje, compañía Iberia.

nuestros trenes, transportes internacionales, declarando el boicot a barcos y transportes españoles;

entidades financieras, etcétera, en un largo etcétera, tensa que decir que sólo merecen el desprecio y son

la mejor tarjeta de visita de quienes promueven o secundan actos que debieran ofender la conciencia de

cualquier sociedad civilizada. España y su Gobierno no han perdido la calma si tal era el propósito de los

promotores profesionales de esta campaña. No ha perdido tampoco la esperanza de encontrar unas

oportunas reparaciones, y no sólo en el terreno de lo material, ni por supuesto, no dejarán de considerar,

en su caso, la posibilidad de adoptar medidas que conlleven una respuesta digna a tales provocaciones.

Pienso que para determinados grupos y para determinadas motivaciones, de lo que se trata es el bonito

deporte de despreciar a España o de atacarla. Casi prefiero lo segundo. Recuerdo que en ocasión de la

segunda guerra mundial, el entonces primer ministro británico Winston Churchill dijo en el Parlamento

británico, unas frases que casi recuerdo literalmente: «No siento ninguna simpatía por quienes consideran

inteligente o gracioso ofender a España o a su Gobierno, en cualquier ocasión propicia para ello.» Yo

diría más: La mayoría de los casos no es el Gobierno, ni el Estado el objetivo, sino España, desde hace

varios siglos. Seguiremos cabalgando.

LO QUE OCURRE CON LAS NEGOCIACIONES HISPANO-NORTEAMERICANAS

Carlos Ramos Aspiros («Diario de Las Palmas»): ¿Por qué no se comunica al pueblo español, aunque sea

rozando los límites que puedan herir nuestro propio beneficio, lo que está ocurriendo? ¿Qué hay de

verdad en lo que ha dicho esta mañana Radio Nacional, su corresponsal en Nueva York, de que todo

quedaría en una simple renovación? ¿Estamos en otra claudicación? ¿Estamos ante otra rendición al estilo

el año 98?

NO ESTAMOS ANTE SITUACIONES LIMITE

MINISTRO: Por supuesto que no. No estamos ante ninguna de esas situaciones límite que usted tan

duramente acaba de calificar. Estamos en una situación en la que desde las cero horas de anoche ha

caducado el Acuerdo de Amistad y Cooperación entre España y los Estados Unidos, que fue suscrito el

día 6 de agosto de 1970. Es decir, en este momento ese Convenio ya no está en vigor. Lo que está

perfectamente claro es que la presencia de nuestro ministro de Asuntos Exteriores en Nueva York, los

contactos que ya ha tenido con su colega el secretario del Departamento de Estado, señor Kissinger, e

incluso los que va a tener esta misma tarde, a las diez de la noche, hora española, no son sino la señal de

que continúa la relación. Justamente yo espero que todos ustedes comprenderán, sobre la base de las dos

cosas que acabo de decir de un modo bastante rotundo, que sería, en el mejor de los casos, absolutamente

inoportuno el que entráramos en un tema que se está discutiendo, como es el de la relación futura de

España y los Estados Unidos, y respecto del cual hay pendiente una entrevista del señor Cortina con el

señor Kissinger esta misma tarde, que no es sino la continuación de otros importantes contactos que

ambas personalidades han tenido. Creo que en estos momentos sería imprudente, por mi parte, decir algo

más y que es prematuro suponer lo que va a pasar dentro de muy pocas horas, que faltan para que ustedes

puedan tener información más completa.

ABC.

SÁBADO 27 DE SEPTIEMBRE DE 1975

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