Contraste de pareceres. 
 4 puntos de vista sobre el asociacionismo     
 
 Dossier Mundo.     Página: 42-44. Páginas: 3. Párrafos: 10. 

MAYO-JUNIO 1971

Contraste de pareceres:

4 puntos de vista sobre asociacionismo

Laureano López Rodó:

«VIGORIZAR Y ROBUSTECER LA ACCIÓN POLÍTICA.»

«Los cauces de la representación popular han de ser cada vez más anchos y directos. El diálogo entre

representación y Poder ha de fluir con la mayor facilidad por los cauces establecidos en nuestras Leyes

Fundamentales. La común aceptación de éstas ha de ser viva y, dentro de su marco, toda opinión es

respetable y cualquier parecer es legítimo.»

»La gran política que el pueblo, de España merece y espera es la política de unidad en la libertad, política

que sume y no divida, que respete todas las opiniones, sin exclusivismos, que admita los pareceres ajenos,

sin personalismos antagónicos.

«Tal es el sentido del asociacionismo político que se abre ante nosotros. Asociaciones para unir y

aglutinar, para vigorizar y robustecer la acción política, no para resucitar viejos enfrentamientos a muerte,

para engendrar odios ni para encasillarse en posturas irreductibles, con oposiciones sistemáticas.

»EI futuro de las asociaciones de acción política dependerá de su capacidad de entendimiento, de su

solidaridad en lo esencial, de su respeto a unas reglas de juego perfectamente definidas y de su aceptación

del superior arbitraje del Consejo Nacional. Porque, de otro modo, el pluralismo se convertirá en

sectarismo para desembocar en la atomización. Esto no lo quiere ni pienso que lo consentirá el pueblo

español.

"Cualquier intento de potenciar y amplificar los enfrentamientos personalistas de unos pocos con riesgo

de que España se viera otra vez envuelta en pugnas estériles me parece condenado al fracaso, porque el

buen sentido popular reaccionaría clamorosamente ante quienes tal hicieran, diciéndoles: "¡Dejadnos en

paz!"

«Cuantos se asoman con ojos limpios al espléndido futuro que nos aguarda, lleno de prometedoras

esperanzas y de incitantes empresas colectivas, saben mejor que nadie que en España tenemos algo más

importante que hacer que pelearnos los unos con los otros.»

(Del libro «Política y Desarrollo».)

Raimundo Fernández-Cuesta:

«¿UNA NUEVA FUENTE DE PREOCUPACIONES?»

(De «MADRID», 11 marzo 1971.)

«Yo no soy contrario al asociacionismo político en general, sí al asociacionismo político de ciertas

características, a las asociaciones que defienden ideologías políticas, que someten a sus componentes a

una disciplina y tienen aspiraciones a la representación pública, porque entiendo que terminarán, si no lo

son ya "ab initio" en partidos políticos, cualquiera que sea el nombre que se les dé. Y los partidos

políticos, independientemente de que sean buenos o malos para la vida de un país, de las diferencias de su

contenido, y que en nuestro sistema no tuvieran la específica posibilidad de derribar los Gobiernos, de

que gozan en la democracia parlamentaria, son incompatibles con los Principios de nuestro Movimiento

Nacional que establecen la democracia orgánica a la que después aludo.» (...) «El hecho de existir en

nuestro Movimiento, y desde su origen, diversas tendencias políticas, no justifica, como algunos

pretenden, el reconocimiento de asociaciones ideológicas, pues someter aquellas tendencias a

organización y disciplina no haría más que darles carácter de partido, cuando ahora contribuyen a la

concurrencia de criterios y al contraste de pareceres, sin los riesgos de la disgregación partidista.» (...)

«Me parece arriesgado afirmar que el futuro Jefe de Estado estará más fortalecido si existen esas

asociaciones. ¿No será más probable que vayan a ser fuente de preocupaciones?» (...) «A la altura en que

están las cosas, el problema de las asociaciones políticas hay que abordarlo y tratar de resolverlo, lo que

corresponde al Consejo Nacional del Movimiento, pero la clave del problema estriba, a mi modo de ver,

en encontrar la fórmula que armonice lo dispuesto en el artículo 15 del Estatuto Orgánico del Movimiento

(las asociaciones "contribuirán a promover el legítimo contraste de pareceres, en orden a la posibilidad de

un análisis crítico de las soluciones concretas de gobierno y a la formulación ordenada de medidas y

programas"), con los que aspiran a asociaciones ideológicas, sin defraudarlos, y sin caer en el

partidismo.»

Sebastián Auger:

«LAS ASOCIACIONES, NÚCLEOS DE FORMACIÓN DE LA OPINIÓN PUBLICA.»

(De «Nuevo Diario», 2 de mayo de 1971, entrevista de Miguel Veyrat.)

«Si el asociacionismo español además de respetar esa Constitución, no representa una organización

electoral, el asociacionismo político no es válido dentro del sistema ni con el sistema, no es nada, es

"flautus vocis".» (...) «Yo entiendo por sistema el conjunto de principios políticos e instituciones, y

entiendo por Régimen las instituciones políticas simplemente. El sistema es Constitución abierta. A partir

de aquí hay ya una mecánica especial, pero tenemos ya unas asociaciones que respetan, bajo la ideología

concreta que usted quiera, esta sistemática, estos Principios de Movimiento definidos clarísimamente, que

pueden cerrar la Constitución y que, en parte, con un mecanismo especial, la pueden modificar. ¿Y en

contraprestación qué tiene el Gobierno? Ante la garantía de que los Principios del Estado le son

respetados puede permitir que las asociaciones sean núcleos de formación de la opinión pública en cuanto

son organizaciones electorales para promocionar hombres. Si la asociación no sirve para promocionar a

los hombres, la asociación es "flautus vocis".» (...) «La asociación o el partido político siempre se han

definido como la palanca que mueve al pueblo, que es la clase pasiva en política, para politizarlo.

Entonces el cauce, de politización, no es la asociación sino que seguirá siendo la familia, el Municipio y

el Sindicato movido por la asociación. Si no tendremos asociaciones muertas.» (...) «La asociación

política en España está dentro del Estado, en una democracia orgánica, me atrevo a decirle, que

promocionada y apoyada por el propio Gobierno, que viendo salvaguardada la esencia de sus propios

principios, la impulsa para que mueva hombres dentro de determinadas tendencias que, no yendo contra

los principios, son totalmente dispersas.» (...) «Yo estoy dentro del Movimiento. Estoy dentro del sistema,

y creo que no cabe otra solución política en este momento que estar "dentro" del Movimiento para

formarlo.» (...) «En lo único que me defino es en lo que creo, como español, que debería de ser el

asociacionismo.» (...) En resumen: «Respeto al sistema. Posibilidad de modificar el Régimen con el

tiempo a través de un cauce constitucional determinado. Organización electoral e igualdad de

oportunidades respecto a todo el asociacionismo. A partir de ahí el asociacionismo español cabe y puede

ser eficaz.»

José María de Areilza:

«NO CREO EN EL ASOCIACIONISMO.»

(De «MADRID», 11 de marzo de 1971.)

«No creo en el asociacionismo. Me parece un feo vocablo tras el que se esconden otras cosas. Por

ejemplo el inmovilismo. Por ejemplo, las agrupaciones políticas que no se atreven a decir su pecaminoso

nombre. De ahí nace la radical contradicción de la polémica que envuelve el asunto desde sus comienzos.

Unos quieren el asociacionismo para encerrar dentro de la jaula dogmática a los que discrepan,

legítimamente, de la orientación, contenido y praxis de los negocios públicos. Y decir más tarde: "¿De

qué se quejan ustedes? Las rejas de nuestra jaula son las llamadas reglas de juego que ustedes aceptaron.

Otros pretenden que con disimulo pueden lograrse empeños notables: por ejemplo que la pajarera se

convierta en ámbito libre y en él discurran las corrientes reales de opinión". (...) "El ejercicio de ese

autogobierno no consiste en esporádicos y multitudinarios actos, sino en una diaria, concreta y precisa

tarea de participación humana en todos los niveles de decisión política de la comunidad. Si se tiene miedo

a eso, entonces es que se carece de fe en el país."

»"El hombre español de 1971, además de ser vecino de un municipio, miembro de una familia, y afiliado

a un Sindicato, tiene ideas varias y criterios propios sobre la cosa pública, y los tendrá más abundantes a

medida que el grado de información y libertad aumente en nuestra colectividad." (...) "Sobre tantos temas

que se hallan hoy sobre el tapete y para los que apenas hay, ni el esbozo de un camino que logre su

planteamiento abierto, su examen libre, su intento de lograr diálogos constructivos que llevan a

soluciones de entendimiento y de interés general".»

 

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