Opiniones. 
 "La prensa comenta el asociacionismo"     
 
 Dossier Mundo.     Página: 44,47,51. Páginas: 3. Párrafos: 20. 

la prensa comenta el asociacionismo

LA VERDA

Incongruencia entre lo que se dice y lo que se vota

«Nos extrañan dos hechos que se vienen repitiendo tanto en mlas sesiones de las Cortes como en las del

Consejo del Movimiento. Por una parte, la incongruencia entre lo que se dice y lo que se vota. La segunda

paradoja es la inadecuación entre el tiempo que se le da a un anteproyecto para llegar a las Comisiones —

de las Cortes o del Consejo— en que va a ser auténticamente analizado por los representantes del pueblo

y el escasísimo que a éstos se les concede para que hagan tan grave labor. Así, en el trascendentalismo

proyecto de bases de Bases del Régimen Jurídico Asociativo, la Comisión correspondiente despachó, el

viernes, 51 de las 75 bases de que se componen («La Verdad».)

MAYO-JUNIO 1971

EL CORREO CATALÁN

Exceso de precauciones BE NAVA

Lo que debiera quedar claro es que si se reconoce o no se reconoce el derecho de asociación política.

Porque estos días se está hablando mucho de reconocerlo y aun de fomentarlo, pero a la hora de

regulación, más que cauces amplios se le están poniendo tantos vericuetos que nos tememos que en

alguno de sus recodos acabe perdiéndose aquel mismo derecho. Con lo cual quedaríamos casi donde

estábamos. Es cierto que —hasta cierto nivel— se están abriendo algunas puertas para que sea más fácil a

los españoles "entrar" en los organismos del Movimiento. Es cierto también que —en algunos aspectos—

se van a dar mayores posibilidades para que los ciudadanos que quieran "opinar" políticamente puedan

hacerlo asociados. Pero, son tantas —repetimos— las precauciones que se toman, que en sus laberintos

político-jurídicos es muy probable que no encuentre paso la necesaria espontaneidad que requiere todo

auténtico juego político.» «El Correo Catalán»)

NUEVO DIARIO

El temor a los partidos políticos

«Pese a los meritorios esfuerzos de "los del acelerador", poco más que pequeños detalles son mejorados,

tal vez porque los del "aquí nadie se mueva" cuentan con la ventaja de la pereza ambiental y de las

predeterminaciones estatutarias. El miedo de algunos al pluralismo es casi supersticioso, pues con tantas

barreras y controles no creo que haya ningún motivo para temer la reaparición legal de los partidos

políticos.

»A veces dan algunos la impresión de que no sólo no les importa hacer inviable la participación de los

que están fuera hasta el momento, aun de los más próximos. Pareciera como si anduviesen empeñados en

conseguir el marginamiento de no pocos sectores o personas, hasta ahora, comprometidas. Y no porque

objetivamente pueda negarse un ligero avance con respecto a lo anterior, sino porque las decepciones

suelen ser malas consejeras. No parece inteligente fomentar la indiferencia de unos y la hostilidad de

otros.» («Nuevo Diario»)

PUEBLO

El poder debe ser neutral a sus propias reglas

«Es obvio que unas normas jurídicas concebidas para articular la participación ciudadana en los

quehaceres públicos deben dar cabida a unas precauciones cautelares. Pero convertir estas cautelas

legítimas en una acumulación abrumadora de severas advertencias, oscuras referencias a las inexcusables

intenciones humanas, selvas oscuras de trámites y requisitos, es desvirtuar la naturaleza de la cautela. El

mínimo y exiguo coro "aperturista" se ha debatido con denuedo para arrancar algunos frutos

consoladores: la mayor amplitud en la configuración de los fines de las asociaciones políticas, la apertura

de la vía de constitución de asociaciones nacionales por promoción individual directa sin necesidad de

asociaciones provinciales preexistentes, algunas otras cosas más. En fin, tal y como han quedado las co-

sas, el fundar alguna asociación política en España —no catapultada desde el sistema, se entiende—

puede pasar a convertirse en una locución proverbial, de análogo alcance a la de los trabajos de Hércules

o a cualquier otra superlativa dificultad.

«Algunos ciudadanos perfectamente cobijables bajo la holgada amplitud de los principios

constitucionales no tienen ni el más remoto atisbo de intención de promover una asociación. Su interés

consiste en diferenciar, con la mayor diafanidad posible, su marginalismo. Y algunos recelosos consejeros

en lugar de salir al paso de esta su posibilidad se han preocupado de ahondarla, ^proporcionando a los

"marginales" razones. Al alcance de los esforzados que lo intenten, ahí están las asociaciones políticas. Si

el poder es, como debe, neutral respecto a sus propias reglas, y no intenta suplir con su iniciativa lo que

sólo sería válido si fueses espontáneo, hay que añadir que el Régimen está en trance de mostrar una

fisonomía prometedora en estos asuntos.» («Pueblo»)

ARRIBA

El fantasma de los partidos políticos

«Porque creemos que el asociacionismo del Movimiento, cuyas deliberaciones en el Consejo Nacional ha

seguido, con el mayor interés, la opinión pública, constituye una de las más ilusionadas empresas

españolas del momento, no hubiéramos querido entrar a fondo en el tema hasta que quedara definiti-

vamente resuelta su ordenación en el Pleno del Consejo Nacional.

»Pero nos vemos obligados a adelantarnos ante la aparición, cuidadosamente orquestada, de algunos

fantasmas en torno al tema. La verdad es que en estas páginas, y bajo la firma de su propio director, se ha

procurado la mayor luz, y posiblemente ningún diario español ha llegado a afirmar tan rotundamente la

ausencia de temor sobre los partidos políticos. Por ello tenemos algún título de autoridad para intentar

mostrar, ante la opinión pública, quiénes son, de verdad, los auténticos fabricantes de fantasmas.»

(«Arriba»)

Independencia de poderes

«Hoy el ejecutivo y judicial existen. Mejor fuerza —y vuelvo con dolor a mi utopía— entregar a ellos el

control de una libertad sin inventar un artilugio nuevo, duplicador, incapaz para suscitar entusiasmo y par-

ticipación creadora (y si alguien cree que es capaz de ello el actual anteproyecto, que me lo demuestre con

un sondeo de la opinión; porque la demostración "después", ni para él ni para mi es deseable). ¿Por qué

no son los Tribunales ordinarios los que determinan que los Estatutos no contienen cláusulas contrarias a

los principios fundamentales? ¿Se consolidará la atribución a una ex administración política de poderes

judiciales y gubernativos —de los legislativos es prueba el anteproyecto— en tan importantísimo

proyecto concerniente a todos.» («Ya»)

TELE-EXPRÉS

Limitaciones, incluso para opinar

«Nuestro pesimismo ha subido de tono cuando hemos podido comprobar que, incluso, las posibilidades

de opinión, que era lo que definía estas asociaciones, han sido limitadas. Esto, a nuestro modo de ver,

implica una grave contradicción que compromete seriamente las posibilidades del asociacionismo

político.» (Pedro O. Costa en «Tele-eXpress»)

EL ALCÁZAR

Fidelidad a los principios del Movimiento

«Se ha discutido si los Principios Fundamentales han de ser el techo o el suelo de las asociaciones. Nos

encontramos, una vez más, ante una simple diferencia de enunciado que en nada afecta al propósito

común. Da igual decir que los Principios son un echo, del que no pueden salirse las asociaciones, que

decir que son un suelo sobre el que deben cimentarse y que las obliga, por tanto, a mantenerse dentro de

los mismos. Y si el propósito es común, poco importan las palabras con que se digan.

»En conclusión: el contraste de pareceres, empezando por los Consejeros Nacionales, nos parece positivo

y conveniente. Es garantía de vitalidad. Nadie debe escandalizarse por ello, pese al sensacionalismo o

segunda intención con que en algunos lugares se presente. Lo que importa es el propósito final. Y ése, en

el Consejo Nacional como en la calle, es la fidelidad a los Principios Fundamentales del Movimiento.»

(«El Alcázar»)

EL NOTICIERO UNIVERSAL

El asociacionismo español y los derechos del hombre

«Siendo el Movimiento —de acuerdo con nuestras Leyes Fundamentales— una comunión de todos los

españoles, que informa el orden político abierto a la totalidad de los españoles y promueve la vida política

en régimen de una ordenada concurrencia de criterios, el "excluyente" sólo nosotros, del señor Ortí

Bordas, mueve a la meditación y a la sorpresa a cualquier e BE NAVA pensante, que conoce

perfectamente que el señor Ortí Bordas hablaba como vicesecretario general del Movimiento. Siendo este

cargo de designación y no electivo, no podía tampoco arrogarse la representación de todos los españoles,

pues éstos, de acuerdo con el artículo octavo del Estatuto Orgánico, pueden participar o no en las tareas

del Movimiento. Y no volvamos a presentar la bizantina cuestión del "movimiento-comunión" y

"movimiento-organización"...

Terciamos en el tema del asociacionismo recordando, por nuestra parte, que el artículo segundo de la

Declaración Universal de los Derechos Humanos no sólo establece de forma imperativa el derecho de

toda persona a la libertad de reunión y asociación pacíficas, sino que nadie puede estar obligado a

pertenecer a una asociación.

Urge ya encauzar, pública y personalmente, los distintos pareceres a fin de permitir la lícita discusión de

las cuestiones públicas. En este aspecto no caben exclusivismos o privilegios ni, por supuesto,

"secretos"».

(Pedro Penalva, «El Noticiero Universal», 1971)

LA VANGUARDIA

El temor a la política

«Lo que parece claro leyendo las discusiones es que mientras unos consejeros deseaban vehementemente

que así fuera, otros temían el juego político que podían ser las asociaciones. Y lo que resulta clarísimo es

que los partidarios de la apertura abundaron en razones pero escasearon votos.

Quienes insistían en la necesidad de abrir una vía para la acción política tropezaron con que la misma

palabra "política" sonaba mal a otros. ¿No resulta chocante que se tema introducir la política, la vida

política, en el Movimiento? ¿Qué sentido puede tener un Movimiento sin política? Como observó

incisivamente un consejero nacional, "vida política siempre la habrá, y si no está en el Movimiento estará

fuera de él".

»Que la vida política quede fuera preocupaba con razón a algunos consejeros. Con razón, pues resulta

extraño que por temor se deje sin vida política el lugar en que todos los presentes en el debate consideren

que debe hacerse política. Con razón, además, porque veían acentuarse el peligro de una España paralela,

que es como decir de dos Españas —¡las dos Españas objeto de tan constante preocupación histórica!—,

y para colmo, "con lo legal por una parte y lo ilegal por otra", según expresión de un orador.

...Y es que resulta ilusorio e irreal pensar que cabe hacer política sin opiniones y que no habrá pluralidad

de opiniones por el hecho de estrechar los cauces y convocar la unidad.» («La Vanguardia», julio 1969)

EL NOTICIERO UNIVERSAL

«Si no hay partidos políticos ni sucedáneos adecuados, se sentirá el peso omnímodo de los grupos de

presión, realidad ésta de consecuencias considerablemente más perjudiciales. Esperemos de una

inteligente flexibilidad en cuanto a la aplicación de la Ley de Asociaciones.» («El Noticiero Universal»)

 

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