Cientos de miles de personas aclaman a Franco  :   
 El jefe de Estado se dirigió a la multitud para condenar la campaña de Hostilidad exterior. 
 Informaciones.    01/10/1975.  Página: 1,?. Páginas: 2. Párrafos: 11. 

Cientos de miles de personas aclaman a Franco

EL JEFE DEL ESTADO SE DIRIGIÓ A LA MULTITUD PARA CONDENAR LA CAMPAÑA DE

HOSTILIDAD EXTERIOR

MADRID, 1. (INFORMACIONES.)—

Una gran muchedumbre se ha concentrado a mediodía en la plaza de Oriente respondiendo al

llamamiento del alcalde de Madrid, secundado por numerosas organizaciones, -para expresar

visiblemente la adhesión a Franco y al Gobierno y «manifestar al mundo nuestra voluntad de paz,

independencia y libertad», frente a la campaña exterior de hostilidad.

Poco después de !as doce y media ha aparecido en el balcón central del palacio de Oriente el Jefe del

Estado, acompañad» del Príncipe de España, el Gobierno, alcalde de Madrid y otras personalidades. Al

parecer, Su Excelencia y Su Alteza han sido objeto de calurosos vítores y aplausos, acompañados de

airear de pañuelos blancos.

Entre la multitud que se había concentrado por las calles adyacentes desde mucho tiempo antes, destacaba

el ondear de banderas españolas y de innumerables pancartas. El grito que más se percibía era: «¡España

unida, jamás será vencida!

Aproximadamente a la una menos cuarto, Franco se ha dirigido a los congregados, que no han cesado de

aclamarle en todo momento. Ha pronunciado una alocución que ha durado unos cinco minutos, entre los

constantes aplausos de la multitud. El Jefe del Estado ha aludido al momento histórico en que vive

España y a la insidiosa campaña desatada desde el exterior. Entre el flamear de pañuelos de la multitud y

las muestras masivas de adhesión, Su Excelencia, Su Alteza, los miembros del Gobierno y las altas

autoridades de la nación se han retirado del balcón. La muchedumbre ha cantado el «Cara al Sol»,

abandonando después la plaza.

Al dirigirse a la multitud, el Jefe del Estado pronunció la siguiente alocución:

((Españoles: Gracias por vuestra adhesión y por la serena y viril manifestación pública que me ofrecéis

Manifestación en la plaza de Oriente

en desagravio a las agresiones de que han sido objeto varias de nuestras representaciones y

establecimientos españoles en Europa (ovación interrumpida), que nos demuestran una vez más lo que

podemos esperar de determinados países corrompidos, que aclara perfectamente su política constante

contra nuestros intereses (gran ovación) .

No es la más importante, aunque se presenta en su apariencia, el asalto y destrucción de nuestra Embajada

en Portugal (ovación que interrumpe), realizada en un estado de anarquía y de caos en que se debate la

nación hermana y que nadie más interesado que nosotros en que pueda ser restablecido en ellos el orden y

la autoridad. (Ovación y gritos de "España unida, nunca será vencida".)

Todo obedece a una conspiración masónica izquierdista en la clase política en contubernio con la

subversión comunista-terrorista en lo social, que si a nosotros nos honra, a ellos les envilece (gran

ovación y gritos de la «E.T.A. al paredón»}-

Estas manifestaciones demuestran, por otra parte, que el pueblo español no es un pueblo muerto, al que se

le puede engañar (gran ovación); está, despierto y vela sus razones y confía que la valía de las fuerzas

guardadoras del orden público y suprema garantía de la unidad de las fuerzas de tierra, mar y aire

respaldando la voluntad de la nación, permiten al pueblo español descansar tranquilo.

Evidentemente el ser español ha vuelto a ser hoy algo en el mundo.

¡Arriba España!" (Gran ovación.)

Al terminar su breve discurso con el grito de «¡Arriba España!», el clamor fue intensísimo y Franco se vio

obligado a saludar reiteradamente: tuvo que reaparecer por tres veces en el balcón, tras haber penetrado

dentro de palacio.

 

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