Más terrorismo sangriento     
 
 ABC.    25/09/1975.  Página: 3-4. Páginas: 2. Párrafos: 7. 

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MAS TERRORISMO SANGRIENTO

El día de ayer estaba signado por una intención concreta. Con el aniversario de la exaltación a la Jefatura

del Estado de Francisco Franco, se convocaba a la población de Madrid a una manifestación patriótica. Se

procuraba, así. el refrendo popular a un rigor y a una clemencia, a una política, en suma. Como sí el

principal problema fuese el de la posible incomunicación, de! amenazado aislamiento respecto del

exterior.

Sin embargo, precediendo por horas a la masiva reunión de la plaza de Oriente, tres números de la Policía

Armada eran asesinados en Madrid, quedando otro más gravemente herido en una cadena de atentados

contra las Fuerzas de Orden Público. Los agentes de servicio en cuatro´ establecimientos bancarios

situados en distintos puntos de la urbe, fueron blanco de las armas esgrimidas por otros tantos comandos

terroristas. O quizá por uno o dos tan sólo. E! número de asesinos, en este caso, significa menos que su

vesania menos que la violencia por ellos desatada, menos que el horror; de unas nuevas víctimas, menos

que La amargura de tener que escribir de nuevo una nueva condena a la terrible v enloquecida espira] de

!a violencia, una espiral que hay que cortar para que no acabe la paz, para que no nos estalle en las manos

la convivencia nacional.

De Roma ¡legaron dos espontáneas rápidas y elocuentes manifestaciones de dolor. Una del Papa Pablo

VI, renovando su condenación a tales actos de violencia y asegurando sus oraciones por los agentes del

orden que han caído en cumplimiento del deber. Otro del cardenal Tarancón, en nombre de la

Conferencia Episcopal, síntoma muy claro de cu-í! *a la actitud de los pastores, de los fieles de España

ante unos hechos que. por conocerlos bien, repudian desde lo más profundo de su fe cristiana.

Porque lo que sigue en juego es la paz ton largamente disfrutada durante años. Porque el terrorismo no

está atentando contra el Gobierno o contra el Estado sino contra la propia sociedad española, contra tal

país, contra las más elementales normas morales

No basta argumentar con el dolor de unas familias, d« unas fuerzas encargadas de velar por el orden

público, de un pueblo que ve amenazado no sólo su presente, sino su futuro, el que mayoritariamente

había acordado. Tras la enorme amargura de los últimos meses, especialmente condensada en las últimas

semanas, e;n los últimos días, no cabe ya —realmente no ha cabido nunca— hablar de venganzas. Y sí de

una acción enérgica y ejemplar, de un decidido y firmísimo afán de justicia.

España entera, sin distinciones sectoriales- ni ideológicas, condena la barbarie asesina de los terroristas. Y

as toda España quien exige un pronto remedio. Ayer, tras la manifestación de la plaza de Oriente, muchas

personas se acercaba» a los coches de la Policía y estrechaban las manos de los agentes. Y les decían,

simplemente. gracias. Conociendo los sangrientos hechos de horas antes.

El día de ayer hubiera podido ser un día de mayoritaria alegría Un día de mezcla de sonrisas, de ayer y de

hoy. Acabó siendo un día también de mandíbulas apretadas,

JUEVES 2 DE OCTUBRE DE 1975. PAG *.

De indignación contenida, serena y de lágrimas. Y todos debemos esforzarnos porque no le suceda un día

de desesperación y desesperanza, un día de hombros encogidos, sin horizonte.

 

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