Autor: Crespo García, Pedro. 
   El mensaje de Arias     
 
 ABC.    01/10/1975.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

MIERCOLES 1 DE OCTUBRE DE 1975.

PAG. 9.

MERIDIANO NACIONAL

El mensaje de Arias

INTERÉS. —

Había una razonable expectación ante el mensaje del presidente Arias, transmitido anoche por radio y

televisión, aunque la ´lógica hacia presuponer que se referiría a las recientes manifestaciones, registradas

en diversos países europeos, con relación a nuestro país Pero cabía la duda de si ampliaría el te mano.

No hubo sorpresas en este sentido. Defensa de la soberanía; ataque, velado i directo, respectivamente, a

las dos voces exteriores qué más impresión —por causas bien distintas— han causado en el Gobierno, y

apelación a todos los españoles para que se renueve la ayuda al equipo gubernamental con el ejemplo de

la unidad frente a la «innoble agresión exterior». Y. como eje del discurso, la afirmación de la resolución

de su Gabinete de seguir adelante, y la confesión, impregnada de amargura, de que éste no había recibido

«algunas asistencias que. en el Interior, tenia derecho a esperar»

HELSINKI.—

La referencia a la flagrante violación del espíritu de Helsinki constituyó la primera de las

argumentaciones del presidente. En su opinión, varios de los treinta y cinco jefes de Estado y de Gobierno

de Europa han quebrantado el pacto firmado en la capital finlandesa, interviniendo en los asuntos propios

de la jurisdicción interna de España y prestando asistencia —en este caso >rt directa— a las actividades

terroristas.

CONTRAATAQUE. —

Al señalar los limites de la clemencia del Jefe del Estado —«que casi traspasaban las indeclinables

exigencias de la Justicia»—. y el abnegado e inapreciable valor de las Fuerzas de Orden Público, el

presidente se refirió a la gratuidad de ciertos requerimientos, «por muy revestidos de paterna)

preocupación que aparezcan», y a la ausencia de «paternal intercesión», de «voz piadosa» que hubiera

musitado una súplica por los guardias civiles y policías asesinados.

Y si la alusión a Su Santidad el Papa Pablo VI resulta velada, la dedicada al estúpido e irresponsable

ataque del presidente de Méjico —casi al tiempo en que as Naciones Unidas desestimaban la loca

pretensión del señor Echeverría, no admitiéndola-siquiera a trámite—, tuvo, en su voz y su acento, toda la

crudeza y energía admisibles, dentro de la serenidad, al recordar, sin apelación, los «espantosos

asesinatos» de la plaza de las Tres Culturas, en 1968.

SOLEDAD.—

Si al decir «en nombre de España repudio a quienes nos obligan a recorrer otro camino del que

claramente deseamos», el presidente Arias reconocía las dificultades actuales para su programa, al

recordar la guerra fratricida y la posguerra en soledad, afirmaba su decisión de resistir las Injerencias.

«No deseamos estar sotos, pero no nos intimida la posibilidad del aislamiento.»

Por boca de su presidente, el Gobierno h certificado el realismo con que contempla la situación. La

posible desviación de la ruta hacia las metas propuestas a causa de las presiones exteriores, y la vuelta,

por idéntico motivo, a épocas afortunadamente pretéritas y superadas Afirmando, al tiempo, que no

necesita estímulos para cumplir su compromiso con la nación.

Al renovar su gratitud al Jefe el Estado —cuyo trigésimo nono aniversario en tan alta magistratura se

celebra hoy—, don Carlos Arias empleó una frase altamente significativa. «Artífice —dijo de una España

tan distinta de la de 1936.» Quizá en esta dedicatoria pudiera encerrarse la intención de todo el mensaje.

— Pedro CRESPO.

 

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