La campaña antiespañola en el mundo. 
 El Consejo de Seguridad desestima la petición mejicana contra España     
 
 ABC.    01/10/1975.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

EL CONSEJO DE SEGURIDAD DESESTIMA LA PETICIÓN MEJICANA CONTRA ESPAÑA

Naciones Unidas. 30. (Efe.)

«El presidente del Consejo de Seguridad —dice el comunicado oficial divulgado en la sede de las

Naciones Unidas este mediodía— ha celebrado consultas esta mañana con respecto a la carta mejicana.

La mayoría de los miembros han estimado que el Consejo de Seguridad no era el foro adecuado para la

discusión de las cuestiones planteadas por la carta.

Algunos miembros del Consejo han creído que las cuestiones planteadas podrían tratarse, si Méjico así lo

desea, en un órgano más apropiado de la O. N. U. como podría serlo el tercer Comité de la Asamblea

General.»

El comunicado concluye diciendo que el embajador de Méjico, Alfonso García Robles, que presentó el

domingo pasado la carta del presidente Echeverría, ha sido debidamente informado de las opiniones de

los quince miembros del Consejo de Seguridad.

Por su parte, Suecia anunció también que entiende, efectivamente, llevar las cuestiones planteadas por la

carta mejicana a la tercera Comisión de la Asamblea General, a cuyo presidente ya había dado cuenta de

su propósito. lia Comisión se ocupa de asuntos sociales y culturales.

La decisión de no reunirse siquiera Dará considerar la carta del presidente Echevarria es bastante

indicativa, según se considera en estos círculos, -de lo poco apropiado que consideraron su envío los

miembros del Consejo y también de la deliberada exageración que revestían sus términos.

La noción de que podría aplicarse a España el artículo 41 de la Carta, que trata de las medidas que habrían

de aplicarse a un país que «amenaza la paz, la quebranta o comete actos de agresión», pareció hasta

ridícula a bastantes delegados; «extravagante», a otros.

En todo caso, son muchos los observadores que ven ya, en la extemporánea Iniciativa del presidente Luis

Echeverría, de Méjico, el fin a sus conocidas pretensiones a la Secretaría General de la O. N.U. Un fin no

excesivamente digno, según algunos.

 

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