Discurso de Cortina en la O.N.U.. Cortina Mauri ante la Asamblea general de la ONU. 
 Sahara, Gibraltar y Helsinki, principales puntos de su discurso     
 
 ABC.    01/10/1973.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 28. 

ABC. MIÉRCOLES 1 DE OCTUBRE DE 1975. PAG. 5.

CORTINA MAURI ANTE LA ASAMBLEA GENERAL DE LA O. N. U.

SAHARA, GIBRALTAR Y HELSINKI, PRINCIPALES PUNTOS DE SU DISCURSO

SAHARA: «La descolonización se está retrasando indebidamente»

GIBRALTAR: «Inglaterra carece de derecho para ceder el Peñón a los colonos»

HELSINKI: «La paz y la seguridad deben fundamentarse en la recíproca tolerancia»

El ministro de Asuntos Exteriores, don Pedro Cortina, Mauri, en su intervención ante la Asamblea

General de Ja O. N. U., después de saludar a los presidentes entrante y saliente, y de subrayar la gravedad

de los problemas económicos que afectan a la. comunidad internacional, dijo, entre otras cosas:

En un verdadero espíritu de cooperación internacional se inspira el proceso descolonizador del Sahara

occidental, cuyo objetivo es dar ocasión a la población para que se determine libremente y hacer posible

una fecunda colaboración con los demás países del Magreb. a fin de que no se altere la estabilidad de la

región y se mantenga así la paz en ella.

La descolonización del Sahara puede ser el ejemplo de la superación de una situación de dependencia

gracias a la estricta aplicación de los principios y normas establecidos en la Carta sobre los territorios no

autónomos, y a la determinación del Gobierno español de actuar conforme a ella y a las resoluciones de la

Asamblea General que la complementan.

Y es que los acontecimientos ocurridos en el transcurso del año y el protagonismo de que la población ha

dado muestras, han confirmado ía necesidad de contar con ella para proseguir el proceso descolonizador.

En definitiva, se trata de asegurar su protección para que pueda ejercer su derecho a la libre

determinación, pues sería un contrasentido que por una errónea apreciación de los elementos en juego se

diese primacía a pretensiones de terceros sobre los auténticos intereses de la población autóctona que son

los que en toda circunstancia protege el derecho universal de los pueblos dependientes a decidir su

destino.

No harían falta estas puntualizaciones si no fuera porque en la descolonización del Sahara se han

producido tantas tergiversaciones que se impone una mínima clarificación para introducir cierta luz en el

confusionismo creado. Sin embargo, los hechos no pueden ser más simples.

España se estableció en el Sahara occidental sin que tuviera que entenderse con nadie más que con la

población autóctona, organizada en instituciones tradicionales autónomas no dependientes de soberanía

estatal alguna. La independencia de esa población era inequívoca y su asenso afianzó la efectividad

excluyente del poder ejercido por la potencia administradora, de tal forma que el establecimiento de las

autoridades españolas no creó otra relación que entre ellas y dicha población.

En consecuencia, llegada la hora de la descolonización, nada debiera interponerse en la relación entre la

potencia administradora y la población.

PARTES LEGITIMADAS.

—No influye en este planteamiento el que España se haya acogido »l procedimiento regulado por la Carta

respecto a los territorios no autónomos y a las Resoluciones complementarias relativas al Sahara

occidental, ni el hecho de que, dentro de este contexto, algunos países hayan sido calificados como

«partes interesadas». Esta calificación se hizo exclusivamente en relación con la celebración del

Referéndum para mayor garantía de la autodeterminación, y en nada afecta a la relación entre la noteneia

administradora y la población. Al contrario, inspirada en el propósito de servir la pureza de la

autodeterminación supone una garantía más para la población y no una cortapisa.

Ahora bien, el esfuerzo de cierta? ´-partes interesadas» que a! principio pareció dirigirse a dar Impulso a

la descolonización por la vía de la autodeterminación, según permitían presumir los comurucados de las

Conferencias tripartitas magrebíes. terminó por trocarse en una pretensión reivindicatoria. Este cambio de

actitud se paso especialmente en evidencia cuando, el, 20 de agosto de 1974, el Gobierno español

comunicó al secretarlo general de las Naciones Unidas su decisión de proceder a la autodeterminación del

territorio celebrando un Referéndum dentro de los seis primeros meses de 1975. En seguida se sucedieron

las Iniciativas de Marruecos «ara invalidar esa decisión o. en todo caso. tiara aplazar su cumplimiento.

Tal fue el intento de someter la descolonización del Sahara occidental por vía contenciosa al Tribunal

Internacional de Justicia, como si se tratara de una diferencia entre Estados cuando lo único que se ventila

es la terminación de la relación de dependencia del territorio. Al no lograrlo, propuso a la Asamblea que

solicitase a dicho Tribunal una opinión consultiva y que aplazase el Referéndum, como se acordó en. la

resolución número 3.292 (XXIX).

Aunque esto añadía nuevas responsabilidades a la potencia administradora. España no vaciló en aporcar

al Tribunal Internacional de Justicia la documentación de que disponía exponiendo ampliamente la

situación del territorio a través de sus vicisitudes históricas. De hecho, el dictamen solicitado resultaba

innecesario porque la forma de descolonización mediante la autodeterminación estaba ya claramente

establecida en todas las resoluciones pertinentes de esta Asamblea —Incluso en la que solicitaba este

dictamen— y porque, en consecuencia, éste no podía hacer abstracción de tan fundamental aspecto.

Pero los hechos no se sucedieron plácidamente, pues mientras por un lado se había aplazado la

autodeterminación al amparo del procedimiento consultivo ante el Tribunal Internacional de Justicia, por

otro se alteraba la paz en el Sahara con repetidos actos de violencia y hostigamiento consentidos desde el

exterior, creándose una inseguridad incompatible con la obligación que pesa sobre todos y cada uno de

]os miembros de las Naciones Unidas de mantener la paz, y en particular sobre los

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DISCURSO DE CORTINA EN LA O. N. U.

Estados limítrofes debido a su calificación de «partes interesadas». Justamente, teniendo en cuenta los

riesgos debidos a las acciones ejercidas desde fuera y las responsabilidades suplementarias que suponían

para la potencia administrativa, el Gobierno español se vio en la precisión de hacer una declaración y de

comunicar su contenido al secretario general de ¡as Naciones Unidas con fecha 23 de mayo último.

Siendo su deseo el evitar que se produjera un vacío de poder, y sin perjuicio de proseguir el proceso

descolonizador, España señalaba que, de continuar deteriorándose la situación, se reservaba el adoptar las

acciones oportunas cerca de la organización y el poner eventualmente término a su presencia en el

territorio. Al mismo tiempo, instaba a los países limítrofes a que se responsabilizaran en el mantenimiento

de la paz para poder llevar a buen fin ordenadamente el proceso descolonizador. A este efecto, les Invitó a

una conferencia Que, a falta de celebrarse a convocatoria de la potencia administradora, pudiera tener

lugar bajo los auspicios de las Naciones Unidas y constituir un positivo paso hacia un entendimiento

regional encaminado a facilitar la descolonización.

COOPERACIÓN ESPAÑOLA. —

El Gobierno español, al avenirse a celebrar el referéndum bajo los auspicios de la Organización tal como

se concibió originalmente, y al intentar celebrar bajo los mismos auspicios una reunión cuatripartita para

mantener la paz en el Sahara y facilitar el proceso descolonizador a través del diálogo entre las partes

interesadas, ha dado pruebas reiteradas de su voluntad de colaborar.

CONDICION.—

En todo Caso, he de declarar en nombre del Gobierno español que mi país seguirá haciendo frente a sus

responsabilidades como potencia administradora hasta el término del proceso descolonizador, siempre

que loe demás Estados—especialmente los limítrofes—respeten su desenvolvimiento pacifico y no

permitan Que se alteren los supuestos en que se basa, pues han sido establecidos de conformidad con las

disposiciones de la Carta y Resoluciones complementarias. De producirse cualquier alteración que ponga

en peligro la paz y aumente esas ¡responsabilidades, el Gobierno español se reserva el llamar la atención

al Consejo de Seguridad con objeto de que tome las medidas necesarias para el mantenimiento de la paz,

así como emprender las acciones oportunas para ultimar el proceso descolonizador. Esta reserva no tiene

más objeto que colocar ante sus responsabilidades a todos los Estados interesados en ese (proceso y

restablecer el principio de igualdad en el cumplimiento de las obligaciones que a todos impone la Carta.

RETRASO INDEBIDO.—

Ahora bien, la descolonización del Sahara se está retrasando indebidamente. Quiero recordar que el

Gobierno español comunicó al secretario general su voluntad de celebrar en los seis primeros meses del

presente año el referéndum de autodeterminación, solicitado por las resoluciones de esta Asamblea. Las

incidencias a que antes me he ¡referido han impedido a la potencia administradora completar la

descolonización del territorio en la forma prevista. Mi Gobierno considera que es un imperativo no sólo

para la fidelidad de esta Organización a los principios de la Carta, sino también para la paz y la seguridad

de toda la zona, que este proceso de descolonización pueda ultimarse en breve, esperando de esta

Asamblea General que en el presente período de sesiones adopte cuanto antes una resolución que fije en.

tal sentido un plazo cierto.

GÍBRALTAR.—

Gibraltar no ha sido aún descolonizado, a pesar de la última resolución tomada por la pasada Asamblea,

que instaba una vez más a Gran Bretaña y a España a llevar a buen fin la negociación pendiente. Esto no

ha progresado, sin embargo, de forma que permita dar cuenta a la Organización de haber llegado a un

resultado satisfactorio.

la posición de Gran Bretaña para no avanzar en la negociación pendiente se apoya en el argumento de que

el preámbulo de la ley aprobada por el Parlamento inglés otorgando una Constitución a Gibraltar, le

impide negociar sobre la retrocesión del Peñón mientras no cuente con la aquiescencia de sus habitantes.

La actitud que adoptan los responsables Ingleses Implica desconocer que el ordenamiento Interno del

Estado no puede ser obstáculo en el cumplimiento de sus obligaciones internacionales, siendo irrelevante

para terceros el .procedimiento propio por el que se configura su voluntad.

Pero es que aceptar ese argumento, única razón que se aduce para bloquear la negociación, supondría

tanto como otorgar a los habitantes de la Plaza la posibilidad de jugar un papel que está fuera del contexto

acordado por las partes en el momento de la cesión.

LAS LIMITACIONES DE UTRFCH.

—En efecto, el Gobierno de Su Majestad adquirió la propiedad de Gibraltar en virtud del artículo 10 del

Tratado de Utrecht, único título en que puede basar su presencia en esa porción del territorio español. La

evolución Interior de la fortaleza efectuada por la potencia ocupante al servido de sus necesidades

militares y mercantiles, permitiendo el establecimiento de una población artificial, no ha alterado la

relación establecida entre cedente y cesionario.

PREFERENCIA ESPAÑOLA.—

Es más. La mayor limitación pactada de las facultades transferidas al Reino Unido fue la condición

aceptada por la Corona Inglesa de que la española gozaría siempre de un derecho de preferencia en el

caso de que el Soberano Inglés decidiese dar. vender o enajenar de cualquier modo ¡a propiedad de la

Roca. Es decir, el Reino Unido carece del derecho de ceder Gibraltar o de transmitir los poderes

soberanos que ejerce sin dar la previa opción a España.

Por ello, si se aceptara el papel que se quiere hacer jugar a los habitantes, se Incurriría en un

incumplimiento del Tratado. En consecuencia, o la ley aprobando la Constitución de Gibraltar es

irrelevante, por Infringir un Tratado internacional anterior, o. en caso contrario, por reflejar la auténtica

voluntad del Estado Inglés de estar decidido a transferir su soberanía sobre Gibraltar. correspondería a mi

Gobierno el derecho preferente de retrocesión que le fue reconocido por el propio Tratado.

Quisiera recordar. sin embargo, que esas consideraciones jurídicas de fondo no Impiden a mi Gobierno,

como tampoco le impidieron a esta Asamblea, tener bien presente que en el proceso descolonizador de

Gibraltar existen dos elementos bien diferenciados: la integridad territorial de España, que debe ser

salvaguardada, respetando así el espíritu y la letra del Tratado de Utrecht, y los intereses de unos

habitantes que, aun siendo ajenos al problema territorial, deben ser protegidos. El Gobierno español

siempre lo entendió así y en todo momento ha estado y está dispuesto a ofrecer las más generosas

condiciones.

SEGURIDAD Y COOPERACIÓN EN EUROPA

La seguridad en Europa —fundada en el equilibrio militar— ha encontrado en Helsinki un nuevo empeño

para consolidarla, de conformidad con los diez Principios aprobados, pues su acatamiento equivale al

implícito reconocimiento de la situación existente. Se ha querido normalizar así las relaciones entre los

Estados participantes y hacer posible una creciente cooperación como fruto de ese reconocimiento.

INJERENCIAS.—

La Conferencia se ha ocupado casi exclusivamente del equilibrio político, porque existía un equilibrio

militar y ese equilibrio ha estado presente en todos sus trabajos, basándose en el pluralismo existente. Sin

embargo, ciertos grupos o tendencias, contando con claras complacencias, intentan condicionar el futuro

de otros países mediante ofensivas Ideológicas que son otras tantas Injerencias en los asuntos internos

ajenos. De nada serviría disimular ese peligro, porque se encargan de ponerlo de manifiesto a diario las

polémicas que esas ofensivas suscitan. Conviene comentar este extremo, porque se ha dicho que el

llamado decálogo de Helsinki es trasunto de los principios de la Carta de las Naciones Unidas y del

respeto de los derechos fundamentales de los Estados que en ella se contienen. Por esto no pueden

aducirse unos preceptos olvidando otros ni emplearlos fuera de su contexto.

PAZ E IDEOLOGÍAS.—

Pero, a partir de ahora, tendremos que estar atentos a cómo vayan a ser aplicadas las reglas de la

Conferencia por los participantes, apreciando >n. qué medida se van conformando con su contenido y

evitando así estados de tensión que no por su origen ideológico son menos peligrosos para e]

mantenimiento de la paz.

PLURALISMO.—

Este foro, que tiene como principal cometido mantener la paz, es sin duda el lugar apropiado para llamar

la atención sobre esta nueva forma de amenaza a la comprensión y concordia de las naciones, que ha de

basarse, ante todo, en el recíproco respeto de su entidad nacional y de las soluciones políticas que cada

cual adopta para salvaguardarla. Únicamente la recíproca tolerancia de un universal pluralismo puede

constituir el fundamento de una verdadera paz y seguridad para todos. El ministro español terminó

resaltando «la antigua y constante amistad» de España hacia el conjunto de la nación árabe, razón por la

cual propicia una solución pacífica en la zona que tenga en cuenta los «legítimos derechos del pueblo

palestino», así como «los vínculos de tan especial naturaleza» que nos unen con las naciones

iberoamericanas, con las que España mantiene «una decidida política de cooperación económica».

Por último, el señor Cortina Mauri dijo: «España, cuya vocación universalista ha quedado plasmada en su

historia y en el pensamiento de sus hombres, sigue dispuesta a colaborar en esta gran empresa de la

Comunidad Internacional, que busca a través de esta Organización avanzar por el camino de la

cooperación y de la paz.»

 

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