Autor: ;Fuertes, Antonio. 
   El reto de la Federación de Vecinos     
 
 El País.    14/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

TRIBUNA LIBRE

El reto de la Federación de Vecinos

El próximo domingo se celebra en Madrid el pleno de la Federación Provincial de Asociaciones de

Vecinos, ya legalizada, en el que, teóricamente, deben implantarse unas bases que sustenten el

funcionamiento futuro de esta entidad. Hoy comenzamos una serie de tribunas libres cara al próximo

pleno.

JULIÁN REBOLLO

ANTONIO FUERTES

Militantes del Partido Comunista de España. Ex miembros de la junta directiva de la Federación de

Vecinos.

Según algunos resúmenes de prensa, el pleno del pasado día 13 de noviembre no ha servido para nada, y

la polémica sólo se centró en si se elegía una junta directiva ese día o no, y si tales posturas eran de un

partido y tales eran de otro. Independientemente de la capacidad y de los aciertos de los asistentes, este

pleno estuvo muy lejos de ser una reunión pasajera o banal, porque lo que allí se debatió fue una cuestión

de fondo de vital importancia tanto para la Federación como para las asociaciones de vecinos y,

posiblemente, de vital importancia para el movimiento ciudadano y la participación de los mismos en una

sociedad democrática.

Porque la polémica sí tuvo un marco muy concreto, y fue la siguiente: ¿cuál es el papel de las

asociaciones de vecinos en la nueva democracia española? O dicho en otras palabras: ¿cuál debe ser el

papel y dimensión de los movimientos ciudadanos en una sociedad democrática?

Problema de fondo

Para ser sinceros, este es un problema de fondo, no exclusivo de los delegados de asociaciones que fueron

a dicho pleno, porque esta polémica está en la prensa, está en los partidos políticos, está en la

Administración, en la calle y en la mente de muchos ciudadanos.

Pero para poder responderá esto es necesario explicar por qué han surgido las asociaciones de vecinos y

qué papel han jugado en este periodo anterior. De forma sencilla se puede decir que las asociaciones de

vecinos son las respuestas organizadas de los vecinos ante los problemas y necesidades que tiene Madrid,

problemas que son múltiples y pasan desde la falta de viviendas, calles sin asfaltar, puestos escolares,

transportes, etcétera.

Las asociaciones surgieron con fuerza y con gran capacidad de lucha en los barrios periféricos y ciudades

cercanas a Madrid: Orcasitas, el Pozo, Palomeras. San Blas. Aranjuez, Leganés, etcétera. Su papel fue

siempre la defensa del vecino y siempre con la presión de las masas ciudadanas.

Han sido movimientos que consiguieron reivindicaciones concretas: colegios, viviendas, asfaltos,

etcétera; es por ello que eran y son organizaciones necesarias para los vecinos, demostrando su capacidad

de lucha y de respuesta, sobre todo ante una Administración local corrupta e inoperante, que coadyuvaba

constantemente con las empresas e inmobiliarias y los depredadores del suelo. Pero, a su vez, las

asociaciones y la Federación tuvieron que enfrentarse al sistema contra la dictadura y asumir su papel

histórico —junto con otros movimientos y partidos políticos— en clandestinidad; era el de luchar para la

consecución de la democracia en nuestro país. Así, en este periodo la Federación fue represaliada

constantemente, hemos tenido que reunimos clandestinamente y tener objetivos de defensa de los

ciudadanos y consecución de la democracia, a veces se ha tenido que asumir papeles políticos que

correspondían a otro tipo de organizaciones, pero que éstas no podían realizar. No nos arrepentimos de lo

que hicimos porque ello era necesario: pero por esto pagamos un precio: el partidismo, desgaste,

desvirtuamiento, crítica, etcétera.

De esta breve historia se desprenden dos aspectos fundamentales: por un lado la importancia de las

asociaciones de vecinos y de la propia Federación como organizaciones de defensa de los ciudadanos, y

de otra parte, que las condiciones en que se desenvuelven hoy las asociaciones son muy diferentes. En

nuestro país ya existe una democracia, en la que hay partidos políticos con capacidad de alternativa, hay

un Parlamento elegido por los ciudadanos y van a existir ayuntamientos democráticos elegidos libremente

por los ciudadanos. Por todo esto, los objetivos y perspectivas que planteamos hace año y medio va no

valen para estos momentos. Objetivos como la democratización de la Administración local, la elaboración

de un programa reivindicativo concreto de contenido social y político, el pronunciamiento por un apoyo

con el movimiento librero son va aspectos conseguidos o que se van a conseguir. Que tuvieron su

importancia en el tiempo - y en los cuales hemos trabajado- pero que hoy están desfasados ante el nuevo

marco democrático.

La cuestión que ahora se plantea es el ámbito de trabajo que corresponde a las asociaciones ante estas

nuevas circunstancias. Ya que no basta sólo recordar el pasado, o decir que hay que trabajar, sino saber

dar una dimensión social y política a un trabajo en una correcta dirección y no a tontas y a locas. Es

evidente que esto no se puede solucionar simplemente con una elección de junta directiva. Caeríamos

forzosamente en dos errores partidistas del pasado. Y mal servicio realizaríamos para los ciudadanos de

Madrid.

El reto

Por eso éste debe ser nuestro reto, el de saber jugar nuestro papel en el momento actual, que no es

restrictivo, pero que tiene una nueva dimensión. ¿Y cuáles pueden ser las nuevas perspectivas de las

asociaciones de vecinos? Creemos que las asociaciones —organizaciones de base de carácter pluralista—

deben ser independientes de los partidos políticos, de la Administración, etcétera. Su papel debe ser

reivindicativo, tener una diversidad política, pero no tratar de constituirse en una alternativa paralela a la

Administración local (como si fuéramos un ayuntamiento paralelo), ni tampoco suplantar la actuación de

los partidos políticos.

Es por esto que, en el pleno del día 13 se presentaron unas propuestas que pueden servir de orientación:

«Las asociaciones de vecinos que están arraigadas en los barrios no deben confundirse con la función de

los partidos políticos (que tienen propuestas globales y optan mediante elecciones a la presencia en la

dirección de las instituciones políticas). Por ello, las asociaciones de vecinos deben jugar su papel y no

pueden ser cajas de resonancia de estos grupos políticos.» Y en otro párrafo importante para el

movimiento ciudadano madrileño se decía: «Las asociaciones de vecinos deben de ser organizaciones con

capacidad real de masas, con participación efectiva del mayor número de vecinos de nuestros barrios, y

no como en algunos casos, grupos minoritarios de vanguardias alejados de los ciudadanos.» Y, a su vez,

otro que aborda diferentes aspectos que deben de jugar nuestras entidades en el momento actual y en el

futuro: «Las asociaciones de vecinos deben tener capacidad de protesta, pero también de diálogo y de

proposiciones ante la Administración local, que nos permita ser interlocutores de nuestros vecinos», y se

plantea, claro, que no sólo sean de protesta, porque mañana, ante un alcalde o concejal, podríamos luchar

conjuntamente para presionar en la consecución de los objetivos de la ciudad o del barrio, tanto para

planificar como para reivindicar al propio Estado los aspectos financieros y concretos necesarios para

nuestros vecinos.

Y en esta misma linea, el papel de la Federación debe coger su auténtico sentido de coordinación, de

cauce de iniciativas, y que esté en función del trabajo de las asociaciones de vecinos, y no como un

organismo superestructural, que no responde al sentido para el que ha sido creado. Es necesario que la

Federación sea a su vez una organización al servicio de las asociaciones de vecinos y de los ciudadanos

que lo precisen, que, a su vez, nuestra Federación tenga otra imagen, que sea transparente, que elimine el

aspecto y el aire que le queda de clandestino, que tengamos unos estatutos donde se regule todo su

funcionamiento y se especifiquen todos sus objetivos, y que todas las asociaciones de vecinos o

ciudadanos tengan el derecho de pedirnos explicaciones si no se cumplen estas normas, que previamente

hemos decidido entre todas las asociaciones y que las hemos hecho públicas.

Y que también, por mandato de las asociaciones, la Federación tenga una dimensión de control junto con

otras entidades y partidos cuando la actuación de los representantes no se adecuen a los intereses de los

ciudadanos, y que conservando su independencia estén también presentes en los organismos públicos en

lo que les pueda afectar o corresponder, como, por ejemplo, comisión de precios, etcétera.

Este puede ser el camino, no acabado, solamente enunciado, de las perspectivas de las asociaciones y de

su Federación, que debe ser de forma abierta y decidida a que los ciudadanos participen en la

construcción de la democracia. Este es el reto que hoy tiene planteado nuestro movimiento, reto al que

nosotros, junto con otros compañeros, tanto como vecinos de Madrid como comunistas, estamos

dispuestos a asumir.

 

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