Autor: Palma, Luisa. 
   Más de medio millón de personas se manifestaron contra el aborto  :   
 Familias enteras acudieron a la madrileña plaza de Lima. 
 ABC.    06/03/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Más de medio millón de personas se manifestaron contra el aborto

Familias enteras acudieron a la madrileña plaza de Lima

Madrid Luisa Palma

Miraba curiosamente con sus ojos pequeños y acuosos, pero la sonrisa indefinida no podía ocultar la

ausencia de aquella mente y aquel cuerpo en brazos de su madre. Un ruego escrito colgaba de sus manos:

«Por favor, no nos maten. También tenemos derecho a vivir.» Ayer, en los alrededores del estadio

Santiago Bérnabéu, eran cientos de pancartas y miles de pegatlnas las que reclamaban ese derecho a la

vida en nombre de unos seres aún no nacidos, de esa generación que vivirá el nuevo siglo. Los miembros

de la Comisión Nacional de Defensa de la Vida, que agrupa a distintas asociaciones, se mostraban

satisfechos de la organización del acto, tanto del número de asistentes como del desarrollo del mismo.

Poco antes de las cinco de la tarde el público abarrotaba ya la calle Concha Espina, la plaza de Lima y la

explanada del estadio Santiago Bérnabéu. La tarde soleada y casi primaveral animaba a los asistentes a

recorrer los últimos tramos a pie dada la imposibilidad física de superar el embotellamiento

automovilístico de los carriles de la Castellana. Familias enteras acudieron para empuñar pancartas y

«revestirse» de pegatinas, chapas y brazaletes. Otros habían aguantado horas y horas en un autocar para

vivir ese momento. Jóvenes, niños, ancianos, matrimonios jóvenes, bebés en su carricoche. Mucha,

mucha gente. A la hora de los cálculos sobre el número de personas allí congregadas era difícil establecer

una cifra exacta. La Policía Municipal se negó a ofrecer una cifra concreta, alegando tener ordénes de no

facilitar el dato, rompiendo la práctica habitual en estos casos. Radio Nacional, sin embargo, citando

fuentes de la Policía Municipal, dio la .cifra de 800.000 personas. Los organizadores, por su parte, un

millón de manifestantes. Y, según los datos recogidos por ABC, el número total podría situarse por

encima del medio millón de asistentes.

Ola humana

Sea como fuere, los manifestantes se extendían como una ola humana, bien-compacta a lo largo de toda la

calle Concha Espina hasta su cruce con Serrano, se apiñaban en las confluencias laterales de la

Castellana, no dejaron, un metro libre en la plaza de Lima y la explanada del Bernabeu, e incluso

ocuparon las balconadas del estadio al serle facilitada la entrada. Desde un estrado, situado en el mismo

lugar donde meses atrás el Papa celebró la misa para las familias, se pronunciaron tres discursos: el de

una joven ATS en nombre de la juventud; el de Genoveva Poullot, presidenta de la asociación francesa

SOS Futuras Madres, y el del doctor Luis Zamorano Sanabria, catedrático de Embriología, Después fue

leído el mensaje de la Comisión Nacional de Defensa de la Vida, sobre el que se da cumplida información

en páginas interiores de este periódico.

Entre los asistentes se encontraban varios políticos. Todos ellos, Osear Alzaga, José Luis Alvarez, Juan

Carlos Guerra Zunzunegui, Alvarez del Manzano, Fernando Suárez, Alvaro Lapuerta, etcétera, pidieron

que no se interpretara su asistencia al acto como una intención de politizar el verdadero motivo de esta

manifestación: «El PDP —contestó Osear Alzaga al ser preguntado— tiene una postura clara en el tema

del derecho a la defensa de la vida. Queremos contribuir a una iniciativa acertada, no somos los

protagonistas, venimos a ayudar. Creo que estamos actuando con la claridad conceptual suficiente.»

Alvárez del Manzano se expresó en parecidos términos´y añadió: «Creo que la sensibilidad del presidente

González rto puede hacer oídos sordos a esta manifestación popular, a este llamamiento a un punto

concreto de su actuación.»

«SI A LA VIDA»

En el mismo lugar donde cinco meses atrás Juan Pablo II manifestara que «nunca puede legitimarse la

muerte de un inocente», una parte considerable de! pueblo español sumó el poder de sus razones para

contradecir la razón del Poder. Los manifestantes no se limitaron a expresar su «No al aborto»; prefirieron

y abundaron en el «Sí a la vida», que es el modo esperanzado de construir una sociedad más humana. El

éxito indudable de los organizadores, con muchos centenares de miles de personas en la calle, no debe

engañar a unos ni a otros. Aunque la manifestación hubiera sido un fracaso, el aborto continuaría siendo

un crimen. Hay cuestiones que no dependen del número.

«Queremos nacer»

El ambiente entre los asistentes estaba impregnado de una cierta festividad. Las pancartas rezaban: «Viva

la madre que sí me parió», «Queremos nacer», «Libertad para nacer», «No más sangre inocente». El grito

unánimemente coreado de «Aborto no, vida sí», sobresalía claramente entre el rumor del tráfico, el

ronroneo de la avioneta que alabeaba en círculos arrastrando una gran cola con la inscripción: «Sí a la

vida», en letras teñida de rojo, y e( zumbido del helicóptero de la Policía.

La sirena de un camión de bomberos atrajo por unos momentos la.atención del público que no

comprendía cómo el dichoso camión se intentaba abrir paso -entre la pina de gente apretujada en el lateral

de la Castellana, mientras en el carril central circulaban con toda tranquilidad los automóviles. «¿Cómo le

han dado paso por aquí?», se preguntaba la gente, al tiempo que intentaba subirse a donde fuera para

cederle apuradamente el paso. «Yo creo que todo el mundo —decía una muchacha joven— debe de estar

en contra si sabe realmente lo que es el aborto.» Sus palabras eran de orgullo, como si hiciera justicia a

alguien que todavía no conociese. Entre las pegatinas, recordando frases de! Papa en contra de) aborto, y

los comentarios de la gente, se desprendía la filosofía que animaba él acto, que quizá se podría resumir en

una sola frase: «Cuando se sabe que la justicia está de una parte es indecoroso mantenerse neutral», como

dijo Castielli.

 

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