Autor: Cruz Gutiérrez Gómez, Juan de la. 
 Alberto Ballarín Marcial. 
 La agricultrua, el sector más discriminado de España  :   
 Existe una socialización personalista que defiendo, frente a la colectivista. 
 Ya.    10/04/1977.  Página: 9,11. Páginas: 2. Párrafos: 28. 

FIGURAS EN PUNTA

ALBERTO BAILARÍN MARCIAL

"LA AGRICULTURA, EL SECTOR MAS DISCRIMINADO EN ESPAÑA"

"EXISTE UNA SOCIALIZACIÓN PERSONALISTA, QUE DEFIENDO, FRENTE A LA COLECTIVISTA"

"La cultura actual es urbano-industrial por tanto, hostil al campo"

"Sostuve que el franquismo había muerto con Franco"

ALBERTO Bailarín Marcial se ha distinguido en los últimos años como luchador infatigable por la

defensa de la agricultura española. Nació en Sariñena (Huesca) en 1924. Es notario de Madrid, por

oposición, con el número uno. Es fundador y presidente de la Asociación Regionalista Agraria. Fue

director del IRYDA (Instituto para la Reforma y Desarrollo Agrario), Ha sido consejero nacional del

Movimiento y procurador en Cortes durante dos legislaturas, por designación directa del Jefe del Estado y

por elección en la provincia de Huesca. Es un escritor habitual en los medios de comunicación social, en

los que desarrolla temas políticos agrarios. Entre sus obras destacan "Derecho agrario", editada en 1965, y

"La agricultura española en sus aspectos jurídicos", editada en 1968. Ha participado, en sus diversos

viajes, en los congresos y asociaciones agrarias de carácter internacional, con gran repercusión entre los

especialistas.

- Los principales pasos de mi vida política yo los referiría así: primero me dediqué a construirme una

situación profesional que me permitiera entrar en la política con independencia. Creo que si alguna

característica tengo, es la de ser independiente. No estoy en grupos económicos, religiosos ni políticos.

Fui nombrado consejero nacional y procurador en Cortes en una época en que se quiso abrir el Consejo

Nacional a personas no falangistas. Junto con otros hombres, como Joaquín Ruiz - Giménez, Juan

Sánchez Cortés, Rafael Cabello de Alba, integrábamos un grupo que empezaba a dar una cierta

pluralidad a aquella casa. Fui elegido luego consejero por Huesca, y en mil novecientos sesenta y nueve

se planteó el tema del aperturismo. Este fue el segundo paso que di en la vida política, forzando la

apertura en el terreno político y religioso - por el que me batí denodadamente - en la época de Franco,

estando siempre a favor de la libertad de prensa, y, finalmente, del asociacionismo, por el que luché

con gran ardor, siendo el primero en promocionar una asociación política que habla de ser una especie de

democracia cristiana adaptada a la situación de esos años, aunque no quise llamarla de esa forma

porque siempre me ha repugnado utilizar un confesionalismo que creo sobrepasado. Como

consecuencia de mi lucha por el asociacionismo, fui excluido del Consejo y quedé, relegado a la vida

privada. Hay un segundo momento en mi trayectoria política cuando el ministro Allende, amigo mío, me

llama para ofrecerme la presidencia del Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario, en virtud

de mi especialización jurídica de muchos años en temas agrarios. Como entonces era la época de

Carrero, y no cabía hacer nada en el aperturismo político, creí que podía servir a España y a mi gran

pasión por el campo desde ese cargo, más bien técnico, y lo acepte, haciendo constar en declaraciones

periodísticas que no había dejado de ser aperturista por aceptarlo. Me consagré a mi nueva función. Creo

que planteé una nueva política de regadíos para España; la puse en pie; conseguí pasar de diez

mil hectáreas en mil novecientos setenta y tres a cuarenta mil en mil novecientos setenta y cinco.

Abrí también una política de cooperación internacional con Ecuador, Brasil y Argentina. Viajé por los

países árabes. Se podía haber hecho mucho más con ellos, pero no encontré eco en el Gobierno para

seguir por ese camino. Después hay un tercer momento, cuando se constituye la UDPE, la Unión del

Pueblo Español, que fue obra de Herrero Tejedor y del actual presidente del Gobierno, don Adolfo

Suárez, quien me convenció para entrar en ella por ver yo en él un auténtico talante de evolución

democrática. Fui con mucha ilusión, como vicepresidente de la misma, convencido de que era una

vanguardia de la democratización española; no hay que olvidar que estábamos todavía «en la época de

Franco. En efecto, en vida de éste, la UDPE representaba una auténtica apertura; mas cuando fueron

evolucionando las cosas y A. Suárez dejó la UDPE, quedaron hombres en su directiva cuyas ideas sobre

la democratización eran muy distintas de las mías. Recuerdo una sesión en la que planteé que la UDPE

había de aceptar la línea de democratización europea, pluralista, inorgánica, y allí predominó la tesis de la

democracia orgánica. A partir de aquel momento presenté la dimisión. Entonces se inicia otra etapa de mi

vida política, que fue la de crear una asociación agraria democrática para llenar el vació que habría de

producirse cuando se transformara a fondo la Organización Sindical.

- Usted ha hablado de sus pasos en UDPE, de sus pretensiones de una democracia inorgánica, al estilo

europeo. ¿Quiere decir esto que los hombres que estaban en UDPE no tenían la formación política de

carácter europeo que usted dejaba traslucir?

- Si, efectivamente. Con todo respeto para ellos, a mí no me siguió nadie, porque era el único que había

en aquella Junta con esas ideas. Luego he visto que la UDPE ha tenido que evolucionar al integrarse en

Alianza Popular. Pero en aquel momento, realmente, había allí una dualidad de posiciones, y era lógico

que tuviera que abandonarla.

- ¿Eso quiere decir que se alejó del franquismo ?

- Una vez fallecido Franco, entendí que había que ir derechamente hacia una democracia de corte

europeo, como lo está haciendo Suárez. En ese sentido, sostuve que el franquismo había muerto con

Franco.

- ¿ En cuanto tiempo llegaremos a tener esa democracia de corte europeo?

- Creo que estamos en el camino recto y qué vamos avanzando a buen pase. Las próximas elecciones

serán decisivas. De ellas saldrá una asamblea constituyente, pera el hecho mismo de que haya elecciones

pluralistas demuestra que estamos en una democracia.

- Hablando de elecciones, ¿me puede contar cómo ve, desde su prisma particular, el período preelectoral?

¿Qué puede pasar después de unas elecciones completamente libres ?

- Veo tres fuerzas fundamentales: la derecha, el centro y la izquierda. La derecha, representada por

Alianza Popular, con una extrema derecha a su derecha (falangistas, Fuerza Nueva, etcétera); veo una

izquierda situada muy a la izquierda, ya que el programa del PSOE me parece profundamente influido por

el marxismo. En el tema agrario, concretamente, es un programa colectivista, no es de ningún modo

socialdemócrata, sino marxista. Después, veo en el centro dos grandes líneas: una de centro y otra de

centro izquierda. En el centro izquierda veo a la social democracia, y en el centro, al Partido Popular.

ARA

- Dentro de las declaraciones de los programas de los partidos, hablando del carácter agrario, ¿con cual se

encuentra usted más vinculado ?

- Todavía con ninguno. El programa elaborado por ARA se sitúa a la Izquierda del programa agrario de

Alianza Popular y, desde luego, a la derecha del programa del PSOE. Es un programa, el nuestro, que si

tuviera que definir su filosofía, diría que es social cristiana avanzada y social demócrata.

- ¿Puntos principales en que se apoya esa agricultura democrática de la que usted habla

recientemente?

- Una agricultura democrática, en mi opinión, no sólo es una agricultura en la cual participan los

agricultores a través de asociaciones profesionales, sino que es aquella en la que la propiedad

y las rentas interiores del sector están mejor distribuidas que en la actualidad, una agricultura

en la que se realiza con mayor intensidad el postulado de la justicia social.

Olvido del campo

- ¿ Quiere decir acaso que muchos de los políticos actuales en España olvidan que el campo necesita de

grandes soluciones?

- Algún partido no ha formulado su programa agrario, como el Partido Popular - por lo tanto, no entro en

el examen de sus posiciones -; pero los demás programas de partidos importantes a mí no me satisfacen

en absoluto, unos por pobreza y otros por ser marxistas. Creo que si en algo ha fracasado el marxismo, ha

sido en agricultura, empezando porque ya Carlos Marx tuvo una visión deformada del problema agrario.

El estuvo influido por el espectáculo de la gran propiedad y de la gran explotación inglesa, y no

comprendía la enorme vitalidad que iba a tener y que sigue teniendo todavía en el mundo entero la

empresa familiar. Marx era un convencido de que la empresa familiar elimina muy poco. Esta previsión

de Marx no se ha cumplido ciertamente. Así pues, empezó ya mal en su planteamiento teórico, y luego,

en sus aplicaciones prácticas, ha encontrado el marxismo-leninismo, en la agricultura, sus puntos más

débiles. Habría que salvar la excepción del maoísmo, que es un marxismo de inspiración campesina,

debido a la personalidad de Mao, y que ha conseguido logros importantes en China, como es alimentar a

la población.

- ¿ Cuáles son, en su opinión, los principales problemas con los que se enfrenta el Gobierno Suárez y cuál

es la opinión de ARA desde su perspectiva particular de ellos ?

- Quiero poner de relieve que ARA no es un partido político, que no tiene opiniones sobre los grandes

temas políticos; así que hablo a título personal en esta entrevista, mejor que como presidente de ARA. Le

diré que son dos: el de la evolución democrática y el de mejorar la situación económica. En el de la

evolución democrática, va bien; en el de la situación económica, no va bien.

- ¿Cuáles son las soluciones que usted daría a estos problemas ?

- Estoy de acuerdo con la evolución que va desarrollándose bajo el Gobierno Suárez. Creo que Suárez la

está llevando con gran habilidad. Es un político muy fino, dotado de las cualidades que requiere este

momento. En cambio, en materia económica no se ha hecho lo que había que hacer. No soy un

economista ni un hacendista, pero creo que llevamos bastante retraso en una porción de cosas. Por

ejemplo, hemos perdido - se ha dicho ya por personas de gran autoridad - el tren de los países árabes para

reciclar nuestros petrodólares. No hemos hecho en España algo parecido al plan Barre, francés: una

estabilización seria. Este ha sido el único país de Europa que no ha ahorrado apenas energía, a pesar del

encarecimiento del petróleo. Creo que todo esto es muy grave y que las medidas económicas no son

suficientes. En política agraria, resulta increíble que a la hora de formular las medidas se citen dos: la de

regular las asociaciones agrarias y la de los seguros sociales. Los problemas del campo son muy difíciles

y mucho mas numerosos que éstos. De modo que yo creo que el gran problema que tenemos es que

carecemos de una política agraria. El ministro de Agricultura no la ha definido nunca. Se limita a una

labor de parcheo, pero no tiene una visión de conjunto. Ello explica esta guerra de los tractores, que ha

sido importante. Creo que los críticos en general, las autoridades doctrinales, no están satisfechos con las

medidas económicas.

Problema cultural

- Y los problemas del campo, para el agricultor, ¿son problemas políticos?, ¿de falta de atención de la

Administración ?

- El problema del campo está a un nivel más profundo que el de la política. Yo diría que se plantea a un

nivel cultural. La cultura actual es urbano-industrial; por lo tanto, hostil al campo. A éste se le desprecia,

se le considera muy en segundo término. Hemos equiparado urbanización con progreso, industrialización

con desarrollo; por lo tanto, la agricultura se ve por la cultura urbano-industrial como algo secundario,

como un sector residual. Corresponde a los políticos corregir esta visión, y a los pensadores, a los

teóricos, cambiar esta mentalidad. Los políticos deben adoptar inmediatamente las medidas precisas para

evitar que la renta agraria se deteriore continuamente. El drama de la agricultura es ese deterioro fatal.

Mientras no se detenga y se empiece una reconquista de la paridad, no tendré más remedio que criticar

muy duramente, al ministro de Agricultura, al Gobierno, a todos aquellos que lleven la economía del país.

La agricultura es el único sector discriminado que hay en esta nación.

- Es decir, si usted me lo permite, en otras palabras, ¿hace falta una revolución-revalorización agraria?

- Sí, necesitamos una revolución cultural, un nuevo enfoque. Esto es lo que el programa agrario de ARA

empieza por plantear: un nuevo enfoque del desarrollo y de la ordenación del territorio. En lugar de ir a la

concentración urbana, que es la mayor enfermedad que nos aqueja, hay que ir a la disgregación urbano-

industrial, a una armonía entre campo y ciudad. Otras naciones han prohibido, por ley, el crecimiento de

sus capitales; Londres y París están ya bloqueadas. Nosotros no hemos hecho nada en este sentido. Con lo

que ha costado la M-30, por ejemplo, para que los madrileños circulemos con más rapidez, se podría

haber mejorado enormemente el campo español. La sociedad moderna ve con naturalidad que se destinen

más de cien mil millones de pesetas a la construcción de accesos a Madrid por autopistas; en cambio, es

avara a la hora de mejorar los pueblos rurales: la electrificación rural, sanidad, escuelas, etcétera, la

situación del agricultor. Y es que. en el fondo, está ese problema cultural de que "todo para la ciudad"; el

campo es un puro residuo.

Socialización

- Yo, por lo que veo, su gran baza política va a través del campo; habla usted de democratizar la

agricultura. ¿ Es lo mismo que socializar la agricultura ?

- Si, creo que la palabra democracia tiene dos vertientes, una hacia, las libertades formales. En ese

sentido, democratizar es liberalizar, libertad de expresión, libertad religiosa, la gama entera de las

libertades del hombre. En la otra vertiente, democratizar es socializar, distribuir mejor la riqueza. Ahora

bien, hay varios sentidos de la palabra socialización. Hay una socialización socialista marxista... Hay una

socialización personalista, que es la que defiendo, desde un punto de vista de filosofía personalista. La

filosofía personalista, a partir de Mounier y Maritain, es la que nutre mi pensamiento con tas últimas

formulaciones de Ricoeur y Garaudy que, también, creo es en el fondo un personalista, aunque él lo

combine con el marxismo, cosa que me parece perfectamente posible en los aspectos positivos que éste

tenga; entonces, creo que hay una socialización personalista frente a una colectivista. Yo estoy por la

primera. El marxismo, de modo estructural, conduce a la dictadura. La nacionalización de los medios de

producción lleva a acumular el poder político con el económico, a los cuales se añade el ideológico. Eso

es la dictadura. Eso es el capitalismo. Por esa razón, no soy partidario de la nacionalización de los medios

de producción porque creo que, aparte del tema clásico de la división de poderes, esencial para la

democracia, modernamente se plantea un problema de separación de poderes. Hay que separar el poder

político del poder ideológico y del económico. Una sociedad pluralista requiere esta diversificación.

Partido Comunista

- ¿Qué puede suponer para la sociedad política española la legalización del Partido Comunista ?

- La evolución última de los partidos comunistas en Europa nos muestra el fracaso tremendo del

comunismo, puesto que para tener éxito democrático tienen que dejar de ser paulatinamente comunistas y

hacerse socialdemócratas. En este sentido, a mí me parece muy positivo todo el fenómeno del

eurocomunismo, y en esta perspectiva contemplo el ejemplo del Partido Comunista Español. Cuesta

mucho trabajo creer en la sinceridad del eurocomunismo mientras no veamos una condena mucho más

enérgica de los métodos de la Unión Soviética en materia de derechos humanos. De todos modos, el PC

está ahí; creo que hay que reconocerlo, primero por el respeto a su ideología, y, además, por no darle el

beneficio de la clandestinidad. Así mostraremos a Rusia y los países satélites nuestro talante democrático.

Nosotros, consecuentes con nuestra teoría pluralista, admitimos incluso los partidos comunistas; ellos, en

cambio, ni siquiera son capaces de permitir la libre expresión de personas como Pliuch, por ejemplo, que

se declaran paladinamente marxistas, pero que no están de acuerdo con la línea del partido.

Juan de la Cruz Gutiérrez

(Fotos de Emilio Polo de Guinea.)

10 - IV - 1977

 

< Volver