Autor: ;Martos, Fernando. 
   Vecinos, asociaciones y Federación     
 
 El País.    16/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 21. 

TRIBUNA LIBRE

Vecinos, asociaciones y Federación

JOSÉ MOLINA

FERNANDO MARTOS

Militantes de la Organización Revolucionaría de Trabajadores Ex miembros de la Federación Provincial

de Asociaciones de Vecinos

«A perro flaco, todo son pulgas», dice un viejo refrán que le viene como anillo al dedo a la Federación de

Asociaciones de Vecinos de Madrid. Porque «perro flaco» es, efectivamente, en estos momentos, gracias

a la inactividad que le imprimió la anterior junta directiva —cuya autocrítica está reflejada en el balance

ofrecido al pleno de asociaciones de noviembre-, como por la escasa atención e inhibición práctica de

muchas de las asociaciones federadas.

Por qué, vamos a ver: ¿Le importa a las asociaciones y a sus vecinos la Federación, o ésta es una reliquia

que hay que archivar con el pasado?

Cualquier asociación de vecinos, cualquiera que tenga algún conocimiento del movimiento, estará de

acuerdo en afirmar que, hoy por hoy, es imprescindible su coordinación. Y que la estabilidad es una base

necesaria para que los problemas puedan acometerse en profundidad y con garantía de éxito.

Ahí están los intentos de crear comisiones de transportes, vivienda, educación, por parte de las

asociaciones, con una vida lánguida, o carentes en muchos casos de objetivos concretos, por causa de sus

limitaciones organizativas y de aparato.

La Federación puede garantizar esa estructura de coordinación, puede ser ese organismo que a nivel

provincial asuma al máximo nivel la totalidad de los problemas ciudadanos y municipales.

Se nos argumentará que un organismo de esta envergadura puede llegar a confrontarse con los partidos.

Que si los problemas se asumen a escala provincial adquieren un componente político, del que no es

posible eludir las alternativas. Y esto, a juicio de algunas fuerzas presentes en el movimiento, sería tanto

como asumir el espacio ocupado por los partidos. Por estas y no por otras causas, habría que explicarse

los retrasos a la hora de reconstruir la nueva Federación.

Al movimiento ciudadano se le quiere hurtar por unos u otros medios, la posibilidad de potenciar una

fuerte organización a nivel de Madrid provincia.

El ataque viene por muchos lados:

a) Por parte de aquellos que pretenden limitar al máximo la función y competencias políticas de la

Federación de Asociaciones de Vecinos.

b) Por parte de aquellos que pretenden la desaparición de las asociaciones, y se empecinan en

buscarle padrinazgos políticos al movimiento.

c) Por parte de aquellos que, con posiciones autónomas, pretenden convertir «su» barrio y «su»

asociación en «reinos taifas» ciudadanos, inhibiéndose de la tarea de llevar su iniciativa y sus

energías al resto del movimiento.

d) Por parte de aquellos que con el pretexto de que el movimiento está «manejado» por partidos

políticos, tiran por la vía de en medio, creando «partidos» de independientes en las asociaciones.

No debe haber más que un solo movimiento de vecinos, porque en ello nos va la mejor y más rápida

solución a los problemas que tiene planteada nuestra ciudad. La división que se da en otros frentes, no

puede tener reflejo en nuestro movimiento. No debe fraguarse desde las alturas.

Para que esa Federación de la que hablamos rompa el impasse de la anterior se precisa que antes vayan

perfilándose algunos criterios que hoy son comunes a nivel de movimiento ciudadano.

Por ejemplo: la Federación debe coordinar, pero en ningún caso obligar a las asociaciones. Cada

asociación es libre de aceptar un acuerdo, o de tomar iniciativas por su cuenta.

La Federación debe asumir el conjunto de los programas reivindicativos y las funciones de cada

asociación, tal como rezan los recientes aprobados estatutos. La FAV debe difundir ante la opinión

pública aquellos problemas de sus barrios, buscando la mayor sensibilización pública y la colaboración

solidaria entre los vecinos.

La Federación ha descubierto a lo largo de su trayectoria, las dificultades para estabilizar su propio

funcionamiento. Está necesitada del apoyo organizado de las coordinadoras de asociaciones de zona.

Estas parten de una cierta experiencia de rodaje a lo largo de los dos últimos años. En zonas tan

importantes como Madrid, como Va-llecas, Hortaleza, Villaverde, hay puestas algo más que bases de

funcionamiento, dándose pasos en algunas otras zonas (Latina, Carabanchel, zona norte, pueblos...).

La futura descentralización del Ayuntamiento en las Juntas Municipales de Distrito, confiere a estas

coordinadoras un papel principal a la hora de controlar y gestionar la actividad municipal.

Evidentemente, éste va a ser el nuevo modelo organizativo del que la Federación no va a poder sustraerse.

Modelo que implicará la organización de comisiones de trabajo, la elección de representantes nacida

desde las zonas hasta configurarla propia Federación.

En la elección de la nueva junta directiva de la Federación, se juega mucho el movimiento ciudadano. Si

se quieren romper los esquemas anteriores de acuerdos a nivel de partidos. Si se pretende que sea el

movimiento el que decida libremente, quién o quiénes deben representarlo. Si se pretende que las

asociaciones más representativas, es decir, las más numerosas, las más combativas —que no siempre

coinciden con las más importantes en número de socios—, estén representadas. Si se desea que todas ¡as

zonas, todos los pueblos, estén de una manera u otra presentes en la jueva junta, entonces es preciso que

se habiliten fórmulas de elección democráticas y que garanticen ese proceso.

La fórmula vista y aceptada por muchas asociaciones, del tres y siete, puede ser este procedimiento

válido. La garantía de que todas las asociaciones pueden presentar a quienes quieran, incluso

autonominándose, y sólo elegir a tres nominales de los siete previstos, y a siete vocales de los veintiuno

previstos, es la garantía para una candidatura amplia y democrática.

En el proceso electoral que está abierto, las asociaciones, sus vecinos, deben participar en el debate que

potencie a la Federación. Y este llamamiento también debe atraer a aquellas asociaciones combativas que

se han hecho al margen de este organismo (Orca-sur. La Ventilla. Poblado Dirigido de Orcasitas...,

etcétera), a los que desde aquí invitamos a sumarse a esta nueva dinámica del movimiento.

 

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