La amnistía y el terrorismo     
 
 Informaciones.    11/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

INFORMACIONES

La amnistía y el terrorismo

EL Sema de la amnistía ha sido presentado habitualmente como una acción parcial en beneficio de anos

grapos determinados y también como una acción contraria a los intereses legitimas de otros grupos

distintos. Falta, en cambio, un planteamiento común: falta Ja grandeza del sacrificio que supone para unos

y otros.

La amnistía no aparece unida a la idea de hacer 9a paz entre todos y de que a todos nos duelan los

muertos de los naos y de los otros. La amnistía aparece como un hecho que les da la razón a unos y se la

quita a otros. Aparenta estar protagonizada sólo por los que se benefician de la excarcelación, y así tiene

machas más connotaciones externas de revancha que «le concordia.

Esto puede explicar los climas emocionales que se han desencadenado ante los asesinatos del capitán

Hergedas o del presidente de la Diputación de Vizcaya. Al no haber un planteamiento ni un objetivo

comunes en el tema de la amnistía, parte de la sociedad se pregunta si es lícito perdonar a los mismos que

siguen asesinando. ¿Alguien dice que la amnistía supone algo tan difícil y tan doloroso como una paz sin

vencedores al vencidos? ¿Podría esta paz cimentarse si anos y otros continuasen con los mismos

planteamientos?

La amnistía exige renunciar a saber «quién tuvo razón", Es por tanto una acción que a cada parte obliga:

más aún, que obliga a cada parte, aunque la otra no asuma su papel de generosidad, de perdón y de

olvido. No es el gracioso perdon que unos conceden a otros porque estos últimos se arrepienten de sus

acciones. Es algo mas difícil y doloroso, que parte de que ambos se equivocaron o de que ambos estaban

en lo cierto. Por eso la amnistía escapa de la lógica racional o de la lógica, histórica y trata de iniciar un

camino sin antecedentes, dejando los dos procesos históricos discrepantes y comenzando juntos un nuevo

andar.

Hay. entonces, un objetivo común como único beneficiario y hay, o debe haber, los sectores marginados

de los que no renuncian a su propio anclar; los que piensan que la ambistía, al fin. les da la razón y los

que creen que se la quita.

Tampoco es herramienta la amnistía para terminar con el terrorismo. Este proseguir como prosigue en loa

países sujetos a un orden democrático. Las medidas de clemencia inoculan en la masa de la población el

deseo de concordia y tratan de aislar a los grupos que siempre encuentran un soporte emocional y

orgánico.

Es necesario profundizar en estas ideas cuando se producen los nuevos asesinatos, porque las notas de

condena y repulsa genera,! suenan a tópico y porque Jos gritos enardecidos de unos y otros ocultan la

grandeva de la ocasión, que no puede ser perdida. La amnistía ha estado rodeada hasta ahora del clima

emocional menos favorable posible, ha faltado una liturgia de la concesión y han sobrado los gritos y las

algaradas.

No pedimos al Gobierno, a las Cortes o al Rey que haga más extensa la amnistía o que la limiten. En esta

hora difícil pedimos que la otorguen con grandeza, que se sitúe por encima de los planteamientos

parciales y que abra así, a la vez que una tregua para los amnistiados, un proceso de meditación del que

todos podamos salir unidos y fortalecidos. Iniciaremos de ese modo una paz sin victoria, sin himnos ni

bandera» triunfantes. Y ana paz de esta naturaleza ha de ser necesariamente dolorosa para todos, pero o es

asi o no habremos hecho nada.

 

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