Autor: P. R.. 
   Sara     
 
 Arriba.    06/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Nombres propios

SARA

El problema de esta señora es que ha pedido recado de escribir y le ha mandado, literalmente, besitos al

embajador de Chile. De/ Chile actual, ay. Cuando Sara escribe, es que escribe de verdad: una vez que

puso toda la carne en el asador político se me ocurrió decir que le había puesto los cuernos al Régimen.

Jó. Pidió Sara recado de escribir, con un par, y me dijo que la hija de su madre, demócrata de toda la vida,

como los hijos de la mar. La verdad es que tiene razón, porque ya se sabe: el artista tira siempre al monte

de la Izquierda. Por ejemplo, Laín que lleva unos años signando, humildemente, su frente con ceniza para

abjurar del pasado y dándose golpes de pecho. Sara no llega a tanto, porque si llegara a tanto, o sea, a

darse golpes públicos de pecho, pues se agotaba el papel, ¿no?

Dé momento, Pinochet no sabe con quién se juega los cuartos, porque aquí Sara a la «Iteté» se la pasa por

el mismísimo forro de los transistores, y a la «Cía» fumando la espera, quieta, Antonia, que te pierdes. A

este paso, Sara y el Estadio «Bernabéu» serán las dos únicas instituciones supervivientes del «ancien

regime». Ha pasado de la España de Rubéns, las tres Marías y Juan de Orduña, a la España de furtivos,

Ana Belén y el «Fiesta» sin que ninguna de las dos le helara el corazón que no le cabe en el pecho. Ha

cruzado de la orilla de la Chelito a la ribera de Neruda y, encima, se ha dado un revolcón ante todo el país

en la Nochevieja, que es, como se sabe, noche de prodígios y sortilegios. Asi, que mal asunto para el

noble y querido país hermano. La vida de embajador de Chile en Madrid no siempre es agradable, porque,

hay que leer y rectificar mucho, pero si Sara pone la proa al Régimen de Pinochet, es como si Yamamoto

atacara Pear Harbour. Sara sigue siendo una mezcla de Agustina de Aragón, disparando el cañón de sus

cuplés, y de "La Pasionaria", arengando al cuerpo diplomático. Tiene el mérito supletorio, además, ya

digo, de haber pasado íntegra el difícil trance de la Reforma, y no como mi admirada Massiel, que dice de

mi admirado Amilibía que ha quedado embarazada de cinco meses, justo no te digo.

Si la Izquierda tuviera espíritu de cuerpo, incluiría a María Antonia Abad en el mando colegiado, en vez

de Pujol, por ejemplo, dicho sea sin ánimo de molestar a la Banca Catalana. Confío por el bien del

Régimen chileno que el señor embajador haya visto el revolcón del otro día, para que advierta de lo que

es capaz el Campo de Criptana. De todas formas, la impresión en las cancillerías occidentales, tras la

carta de la artista española es ésa: leo asunto para Pínochet.

P. R.

 

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