Informe de la Cruz Roja Internacional. 
 Las instalaciones de las cárceles españolas son satisfactorias     
 
 Informaciones.    02/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

INFORME DE LA CRUZ ROJA INTERNACIONAL

«Las instalaciones de las cárceles españolas son satisfactorias»

MADRID, 2 (INFORMACIONES).

CON motivo de un reportaje sobre la situación penitenciaria preparado por una revista española, se han

hecho públicas las conclusiones del Comité Internacional de la Cruz Roja, elaboradas por una

representación del Comité después de visitar 24 establecimientos penitenciarios españoles durante los

días 14 de marzo al 4 de mayo de 1977.

El Comité estaba compuesto por el señor Eddi Peter Leemann, delegado del C.I.C.R., y el doctor Hans

Knodel, delegado médico del C.I.C.R., ambos de nacionalidad suiza.

Estas fueron sus conclusiones;

Las condiciones materiales de detención en los 24 centros penitenciarios visitados, permiten formular la

siguiente conclusión: las instalaciones son satisfactorias en la mayoría de los casos. Los dormitorios, las

dependencias celulares, los locales de estar, las enfermerías y los pasillos de acceso a los patios están

adoptados a su función, debidamente cuidados, limpios y aseados.

La mayoría de las prisiones visitadas están en obras. Las mejoras conciernen más particularmente a los

locutorios y a los departamentos de celdas. Todos los centros penitenciarios tienen ahora modernos

equipos de cocina a gas butano o propano, que permiten trabajar en buenas condiciones.

Las enfermerías están debidamente equipadas y el servicio médico, que funciona, en todas partes

conforme al mismo esquema, cumple su cometido, a excepción del servicio odontológico La provisión de

medicamentos es suficiente para las necesidades habituales de las prisiones.

En el conjunto de los centros penitenciarios visitados, los alimentos se preparan de manera satisfactoria;

la comida es suficiente en cantidad y, por lo general, de buena calidad. En todos los centros

penitenciarios, el consumo de calorías está sometido a vigilancia médica.

Hay que señalar las posibilidades que los centros penitenciarios ofrecen a los internos para que

desarrollen actividades: talleres, escuelas, bibliotecas, estudios y deportes. La casi totalidad de los

penados trabajan, y todos los internos analfabetos siguen cursos de enseñanza básica. Los detenidos por

convicción tienen, por lo general, las mismas facilidades que los otros internos, pero optan en general por

el estudio.

Todos los internos pueden recibir, previa censura, libros, periódicos y correspondencia. Hay visitas" de

los familiares por lo menos una vez a la semana. Para los internos que tienen familiares que viven muy

lejos, estas visitas pueden acumularse.

Las pocas excepciones a estas consideraciones generales, que merecen la atención benévola de las

autoridades, se señalan en las conclusiones de ¡os 24 informes sobre las visitas.

Las observaciones hechas en el punto primero no dan una relación completa de las condiciones de vida

del detenido por convicción, si no se toman en cuenta las condiciones psicológicas de detención. A este

respecto, se imponen varias conclusiones, que se desprenden de observaciones análogas hechas en varios

centros penitenciarios.

En general, los detenidos por convicción están separados del resto de la población penal. Cuando se trata

de pequeños grupos, formados por dos o tres individuos, sin contacto alguno con los otros internos, surge

el problema psicológico del aislamiento, por falta de los debidos intercambios intelectuales. Esta

sensación de «soledad de dos» o «de tres», se exacerba a causa de las condiciones de detención más

rigurosas, impuestas por los imperativos de seguridad. Estos pequeños grupos se encuentran aislados en

galerías generalmente reducidas.

Además hay que señalar un problema que los delegados del C.I.C.R. encontraron en todos los centros

penitenciarios: el de las publicaciones. Muchos libros, revistas y periódicos que circulan normal y

libremente en el país, no son admitidos en ciertos centros penitenciarios.

Otro problema es el empleo del idioma vernáculo (vasco, gallego, catalán) durante las visitas de los

familiares, que, como los internos, están obligados a conversar en castellano.

Según nuestras informaciones, las deficiencias que se encuentran en cuanto a las condiciones psicológicas

de detención se van a subsanar con el nuevo Reglamento de Instituciones Penitenciarias, publicado con

posterioridad a la fecha de este informe.

INFORMACIONES

 

< Volver