Autor: Villarín, Juan . 
   Alegría y patetismo ante la prisión de Carabanchel     
 
 Diario 16.    23/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Alegría y patetismo ante la prisión de Carabanchel

Veinte reclusos abandonaron ayer la prisión do Carabanchel, dos de ellos políticos, en el intervalo

comprendido entre las seis y media de la tarde y once de la noche. Las excarcelaciones se sucedieron

escalonadamente.

Primero abandonaron el centro penitenciario varios presos comunes, que salieron de uno en uno y,

posteriormente, en grupos de cuatro hasta de nueve personas.

El instante más emotivo de la espera, por parte de los familiares, se produjo a las once de la noche, al ser

Identificados dos presos políticos entre los liberados, los vascos Kepa Aulestía Urrutía y Diego Etorrieta

Zabala, que fueron recibidos en breve pero intensa apoteosis de alborozo.

Al tiempo que se manifestaba la alegría por la excarcelación de estos dos hombres, el padre de un preso

común sufría un ataque de excitación ante 3a desilusión de no encontrar a su hijo, tras muchas horas de

espera. Varios de los presentes optaron por alejarlo de la puerta de la cárcel por temor a que se produjese

un altercado.

Horas frente a la cárcel

D16 siguió de cerca los hechos, que se produjeron en el siguiente orden: Seis y media de Ja tarde:

Llega a] recinto carcelario un motorista, portador de varios telegramas relacionados con excarcelaciones.

Un cuarto de hora después abandona la cárcel el primer recluso. Es un preso social que informa a los

familiares de la posibilidad de inmediatas puestas en libertad masivas.

Siete y Tétate. Sale el segundo liberado. Preso común. Declara: "No soy político. No quiero saber nada.

Déjenme en paz. Van a poner en libertad a mas

Ocho menos diez: llega un nuevo motorista con telegramas. Al abandonar el recinto es abordado por

familiares e informadores: "He traído telegramas de excarcelación, sí. Creo que serán siete..."

Ocho de la tarde: Aparece el tercer preso y afirma: "He salido en libertad condicional, pero no por razones

de indulto. Ya he cumplido diez años de cárcel por delitos comunes.

Los comunes, en solitario

Los familiares se pasan de tnano a mano higos secos y nueces para mitigar el apetito. Los cigarrillos que

se consumen son incontables. Se establecen turnos en el interior de los coches para guarecerse del frío o

para ausentarse a tomar café, En algún momento, nadie sabe cómo empieza, se extiende un canto de

varias voces entre «1 grupo. La Policía Armada" que hace la guardia ante la puerta de la prisión pide

silencio,

Once menos diez de la noche: Otros cuatro presos comunes trasponen la reja metálica hacia la salida,

Como en los casos anteriores, nadie acude a esperarles. Casi todos ellos son vecinos de otras localidades.

Se baraja la hipótesis, entre los agrupados, de que algunos presos sociales, que se abrieron las venas

recientemente, hayan dejado escritas con su sangre las siglas de la COPEL, en el suelo de alguna galería...

Once de la noche: La puerta de hierro chirría de nuevo. Se advierte cómo avanza hacia ella, desde el

interior del patio, un grupo de hombres en ropas de paisano. Son otros nueve presos. Empiezan a

funcionar los flahs, los familiares corren hacia ellos

Más de cuarenta voces. I´11"´» en alto, "ikurriñas" enarboladas, han interrumpido el tráfico y entonan el

"Eusko Gudariak", que Diego, el homenajeado, también corea. A su lado, otro preso vasco, joven,

espigado y cubierto con cazadora a cuadros, sonríe y reparte abrazos. Se lanzan gritos de "Gora eúskadí"

(Viva Euskadi). En castellano, también: "Libertad para el País Vasco". Sones de un chistu que alguien

sopla entre los agrupados.

A las once y cuarto de la noche salen otros cuatro presos comunes. Varias persones se dirigen a ellos.

Diego Elorríeta Zabala, natural de Derio, cincuenta y cinco años, casado, detenido en septiembre de 1973,

que fue condenado a doce años de prisión, y que ha purgado cárcel en las prisiones de Basauri y

Carabanchel, responde á los amigos en euskera, y a los informadores, en castellano: "Tened confianza.

Saldrán, irán saliendo."

Kepa Aulestia Urrutia, veinte años, soltero, natural de Ondarroa, estudiante, fue detenido el 18 de julio de

1975. En su recorrido carcelario ha estado recluido en Barcelona, Martutene (San Sebastián), y

Carabanchel. Se dirige a los periodistas: "Fotos, no!" Le solicitan múltiples impresiones de su estancia en

la cárcel.

Juan Villarín

 

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