La amnistía hay que explicarla     
 
 Diario 16.    11/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

La amnistía hay que explicarla

Las medidas de gracia -indultos y amnistía que Ja necesidad de una auténtica reconciliación consiguió

provocar, no sin serios obstáculos y retrasos, son objeto de cierta incomprensión en algunos medios

policiales. La larga lista de servidores del Orden Público que fueron víctimas de acciones cometidas en

los días en que, bajo el parapeto de una supuesta paz, reinaba una violencia inusitada, contribuye, sin

duda, a que esos mismos medios policiales se acerquen con un prisma sentimentalmente cargado de

despecho y contenida ira al tema del perdón. Sectores ultraderechistas están ahora mismo tratando de

crear un clima de resentimiento y propiciar un descontento grave en aquellos cuerpos de seguridad que

con más perjuicio saldaron la violenta espiral terrorista de los últimos años. "Mata a un guardia civil y

viaja al extranjero", rezaba un provocador slogan propuesto por uno de esos ultras para las casas

cuarteles. Y pese a que la provocación ha sido asimilada serenamente, el hecho de que se haya producido

obliga a cierta reflexión.

Durante cuarenta años, el poder estuvo enviando órdenes políticas a la Policía. La acción policial,

característicamente disciplinada, estuvo sin condiciones al servicio de un mandato superior Justamente

ese servicio sin condiciones ha llegado a originar en ocasiones un resentimiento de las clases populares.

La dictadura concebía el servicio policial bajo una obediencia mecánica.

Lo paradójico del caso es el cumplimiento de ese servicio incondicional ha tenido regularmente que

realizarse en circunstancias humanas de suma dureza. Más alia de las misiones represivas sobreañadidos

tanto el funcionario de orden público como el inspector de la Policía son hombres que ponen en peligro

sus vidas y arriesgan la tranquilidad familiar a cambio de retribuciones precarias. La tensión que conlleva

el cumplimiento de su misión puede exasperar a unos hombres cuya prestación diaria resulla factor

imprescindible para la convivencia segura de todos.

La nueva situación política de la colaboración inteligente de la política y las FOP. A sus integrantes

perturbados a veces por la permanente amenaza del riesgo, nadie ha sabido explicarles el indudable

beneficio escondido detrás de la concesión de las medidas de gracia. En medios periodísticos se tuvo

noticia, por ejemplo, de que en varias Comisarías españolas se trabajó a ritmo lento como protesta contra

el indulto de presos comunes. La nueva tolerancia judicial, con una superior fluidez en las órdenes de

puesta en libertad de detenidos, supuso para algunos servidores del orden una ofensa personal. Está

desorientado todo aquel que no comprenda el alcance de los extrañamientos o las encarcelaciones.

Es menester, pues, que a los hombres de "a pie" encargados de la seguridad, llegue una información

auténtica y completa sobre el contenido de la reconciliación. Es preciso que conozcan con detalle cómo la

democracia se basa, entre otras cosas, en un cumplimiento equilibrado de las tareas de seguridad. Las

leyes han cambiado y su espíritu también. Ese espíritu nuevo debe ser absorbido íntegramente, con la

misma intensidad con que los funcionarios del orden asumen el riesgo de su misión. Urgen adelantarse a

la desinformación que los sectores ultras tratan de distribuir con el único objetivo de aprovecharse de ella.

Y urge, en fin, dar a la Policía y Fuerzas de Orden Público todo el atiendo que en los tiempos del "ordeno

y mando" se le estaba, en el fondo, negando injustamente.

 

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