El ministro de la gobernación, en RTVE. 
 El Gobierno prepara medidas para ampliar la amnistía     
 
 Informaciones.    20/12/1976.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

EL MINISTRO DE LA GOBERNACIÓN, EN RTVE.

El Gobierno prepara medidas para ampliar la amnistía

MADRID, 20 (INFORMACIONES).

"YO diría que el Gobierno se ha sentido distendido -por la última comunicación que se acaba de recibir a

través del diario INFORMACIONES. Yo diría que en estos momentos Antonio María de Oriol vive. El

Gobierno no tiene inconveniente en decir públicamente que está preparando una serie de disposiciones

que procuren ampliar el campo de aplicación de medidas en las que pueda ser incrementado, la

posibilidad integradora de los españoles.» Estas tres frases fueron, sin duda, las más novedosas, las más

tranquilizadoras de las que pronunció el ministro de la Gobernación, don Rodolfo Martín Villa, en las

declaraciones que, en forma de entrevista, hizo ante las cámaras a un redactor de TVE. hacia las diez y

media de la noche del sábado pasado.

El texto íntegro de las palabras pronunciadas por el ministro de la Gobernación, es el siguiente:

LOCUTOR. —Señor ministro, ¿qué impresión ha producido en el Gobierno el último comunicada del

G.R.A.P.O. y la carta del señor Oriol?

MINISTRO. - Yo diría que, en un plano puramente personal, el Gobierno se ha sentido distendido por la

última comunicación que se acaba de recibir a través del diario INFORMACIONES de Madrid.

Comprendan ustedes que el Gobierno está formado por españoles normales, por españoles de a pie, que

realmente en estos días han vivido —ya es una semana días de angustia, que han contemplado con mucha

cercanía la angustia de los familiares del señor Oriol, que han participado de esos sentimientos, que han

sentido la responsabilidad de las decisiones que el Gobierno pudiera tomar en torno a este tema y, en este

aspecto hemos de confesar, no sin cierta preocupación, que la distensión es la primera de nuestras

sensaciones, y también, nacido del comunicado, una cierta esperanza de lograr la libertad y la vida de don

Antonio María de Oriol,

LOCUTOR. — Pero, señor ministro, tanto la carta > orno el comunicado, ¿permiten tener la seguridad de

que el presidente del Consejo de Estado permanece con vida?

MINISTRO.—Yo no soy; un experto policial. Soy el ministro del Gobierno al que compete una especial

responsabilidad en estos temas. Podría decir que, efectivamente, la carta del señor Oriol no lleva fecha

alguna: alguno de los términos en que se manifiesta ni siquiera se relacionan claramente con algunos de

los términos en que se manifiesta ni siquiera se relacionan claramente con algunos de los planteamientos

hechos por el comunicado de G.R.A.P.O. Por tanto, en este aspecto podría decir que total seguridad de

que a estas horas Antonio de Oriol vive, no podíamos tener. Pero, la verdad, por el contexto de las

distintas comunicaciones que han enviado los miembros del G.R.A.P.O. la relación incluso de los dos

ejemplares, cada uno en supuestos distintos, comunicados de Antonio María de Oriol, yo diría que en

parte por la comprobación, y si se quiere por una cierta intuición... yo diría que en estos momentos

Antonio María de Oriol vive.

LOCUTOR. — ¿ Qué es lo que opina usted de la nueva situación que se ha creado en el caso de que se

confirme lo que dice este comunicado al que nos referíamos?

MINISTRO. - He indicado, contestando a su primera pregunta, que realmente teníamos una sensación de

distensión, incluso una esperanza incrementada, sobre todo en relación con las horas dramáticas que

vivimos en la noche de ayer (viernes), ahora justamente hace veinticuatro horas. Sin embargo, también es

cierto que la nota que se nos envía supone una especie de indicador permanente de presión política, un

señalamiento al Gobierno con exigencias de los distintos pasos que debe tomar, y eso supone también un

campo de cierta peligrosidad que el Gobierno no está dispuesto a aceptar porque nunca será la coacción

de los secuestradores la que presida la arción del Gobierno.

LOCUTOR.—Señor Martín Villa, ¿es verdad que el Gobierno estaba estudiando la posibilidad de ampliar

la amnistía?

MINISTRO. - Creo que el Gobierno de la Monarquía puede dar ejemplos a diario de sus deseos en todos

los campos de la vida política y social española, de crear fórmulas que produzcan aquello que el Rey, en

definitiva, nos dijo en su mensaje inicial de asegurar un auténtico consenso de concordia nacional. De

procurar una, de verdad, integración de todos los españoles; de restañar, como decía ayer por la noche, las

viejas heridas, y en este sentido, el Gobierno no tiene ningún inconveniente en decir públicamente lo que

es cierto a nivel de sus trabajos internos, de que realmente está preparando una serie de disposiciones que

procuren ampliar el campo para la aplicación de medidas en las que pueda ser incrementada esa

posibilidad integradora entre los españoles. Nos preocupa especialmente que esa posibilidad se ejerza en

aquellas comunidades, en aquel pueblo de España en el que realmente ha habido una dificultad más

Importante para la aplicación de la amnistía. Pero téngase bien presente que estas posibilidades no se

incrementan, no se estimulan, al contrario, se dificultan gravemente con acciones de este tipo.

LOCUTOR.—¿Quiere usted añadir algo más a este respecto?

MINISTRO. Yo diría algo que indiqué ayer: cuál es la responsabilidad del Gobierno, cuáles son las

responsabilidades de los secuestradores. La responsabilidad del Gobierno creo que está primero en

asegurar, como lo ha hecho hasta ahora, por una acción policial, el descubrimiento de los secuestradores,

si fuera posible su detención; favorecer e incluso estimular la acción de los familiares, que comprendemos

y compartimos en su campo claramente; pero especialmente al Gobierno le corresponde asegurar un

eficaz cumplimiento de la ley y el aseguramiento de que los ciudadanos españoles circulan en paz y en

libertad. En ese sentido la responsabilidad es nuestra, es del Gobierno. La responsabilidad del secuestro, y

en su caso la responsabilidad del asesinato, no está en nuestro campo.

Piénsese que a Jo mejor podría decirse desde determinados ámbitos, que ceder a las presiones de los

secuestradores fuera una cosa positiva. Visto desde la perspectiva del Gobierno, y yo diría aún mas, del

Estado y de las sociedad española, esto es imposible. Por la misma razón que hoy habría que acceder a las

exigencias de los secuestradores del señor Oriol, mañana se nos podría plantear una presión que tuviera su

origen y derivara de la puesta en libertad de algunos presos comunes, por ejemplo, ¿realmente esa

sociedad sería gobernable? Por eso insisto y reitero que pensando, no en responsabilidades de Gobierno

que siempre son ocasionales, sino pensando en el Estado, pensando en la sociedad española y pensando

en los ciudadanos españoles, la decisión del Gobierno tiene que ser la que en horas y en minutos

dramáticos aseguramos ayer: no ceder a las coacciones, asegurar la libertad de todos los ciudadanos, y a

ser posible, asegurar la libertad de un ciudadano ejemplar, de Antonio María de Oriol, que hoy se ve

privado de ella. Nada más.

 

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