Mensaje de la señora de Oriol a su marido     
 
 Informaciones.    20/12/1976.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Mensaje de la señora de Oriol a su marido

MADRID, 20 (INFORMACIONES).—Doña Soledad Díaz de Bustamante y Quijano, esposa de don

Antonio María de Oriol y Urquijo. ha dirigido un mensaje —aunque se ignora el paradero exacto de su

marido—, por el que pretende que el señor Oriol se entere de que ella se encuentra bien, rodeada de sus

familiares y con el deseo vivo de que el secuestrado regrese al hogar.

La señora de Oriol y su familia se han dirigido a última hora de la mañana de hoy a INFORMACIONES,

con el ruego de que el mensaje autógrafo de doña Soledad Díaz de Bustamante sea difundido lo más

ampliamente posible, de tal forma que eJ prisionero de los Grupos Revolucionarios Antifascistas Primero

de Octubre se entere de su contenido. Aunque este periódico ha mantenido conversaciones telefónicas con

interlocutores que dijeron ser miembros de los G.R.A.P.O., y ha recogido comunicados de los mismos,

nada podemos hacer si no es difundir el mensaje de doña Soledad Díaz de Bustamante, con la esperanza

de que efectivamente hagan llegar las palabras de doña Soledad a su esposo.

El mensaje de doña Soledad viene acompañado de una carta de don Antonio de Oriol, hijo mayor de la

familia, quien esta mañana mantuvo una conversación telefónica con nuestro director. La carta dice lo

siguiente:

Querido director:

De acuerdo con nuestra conversación telefónica, te ruego que. de la forma que creas más conveniente y

segura, les hagas llegar a quienes tienen a mi padre en su poder, y para que él pueda soportar mejor esta

amarga prueba, el deseo que tenemos de que conozca la carta autógrafa que mi madre le dirige.

Te la adjunto, con el fin de que él esté seguro de la perfecta salud de ella, así como de la calma y fe que

todos tenemos, recalcando que nuestro único y permanente deseo es que se acabe esta angustiosa

situación, lo cual sólo ocurrirá cuando tengamos en casa • nuestro padre, sano y salvo. Muchas erradas v

un fuerte abrazo.»

 

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